La alcaldesa de Segovia ve un «cierto componente fanático» en la oposición al diablillo

La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, durante una comparecencia anterior. /A. De Torre
La alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, durante una comparecencia anterior. / A. De Torre

Clara Luquero argumenta que no hay un perjuicio directo irreversible para el interés personal de quienes han recurrido

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En cuanto al recurso de la Asociación San Miguel y San Frutos en contra del acuerdo de la junta de gobierno local sobre la cesión de los derechos de fundición de la escultura de diablillo de San Juan y la oposición de este colectivo a que se coloque, la alcaldesa de Segovia, Clara Luquero, ha declarado este martes «hay una incoherencia».

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Por otra parte, la regidora ha manifestado que cuando se pide la paralización cautelar de algo «es cuando hay un perjuicio irreversible para el interesado, pero nosotros no consideramos que haya un perjuicio directo para el interés personal de quienes han presentado el recurso», asevera Luquero al explicar el sentido de las alegaciones que presenta el Ayuntamiento ante el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo.

La alcaldesa ha manifestado que «lo que siento es que, teniendo otras cuestiones de muchísima más sustancia en la ciudad, tengamos que perder tanto tiempo con esto, que es verdaderamente anecdótico, si no fuera porque es un planteamiento cargado de un componente en cierta manera fanático».

Repercusión de la polémica

Luquero ha comentado al respecto que no entiende que se pueda considerar que el diablillo realizado por José Antonio Abella atente contra el sentimiento religioso. Ha vuelto a insistir en que se trata de un demonio «bonachón» que «recuerda la leyenda de construcción del Acueducto, que está en la memoria colectiva de los segovianos y forma parte de nuestro patrimonio cultural inmaterial», aparte de que es «un elemento de la iconografía cristiana que está presente en todos los templos, del románico al gótico».

En este sentido, se ha preguntado si, «llevado al absurdo», habría que «picar los canecillos». «Es un sinsentido lo que se ha dicho, y por eso hemos tenido repercusión en los medios nacionales», aunque reconoce que han hecho una campaña turística que va a hacer del diablillo «un éxito seguro».

 

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