El Obispado pide «respeto» a las creencias ante la polémica por la estatua del diablo

El obispo de Segovia, César Franco, en la procesión del Corpus./A. de Torre
El obispo de Segovia, César Franco, en la procesión del Corpus. / A. de Torre

Dirige el mensaje al Ayuntamiento de que «la autoridad debería saber modelar la tensión existente entre un signo religioso y un valor cultural»

El Norte
EL NORTESegovia

El Obispado de Segovia se pronunció este miércoles, a través de un comunicado, sobre la polémica que ha generado el anuncio, por parte del Ayuntamiento de Segovia, del proyecto para colocar en la calle de San Juan una escultura que recreará la imagen del diablo, artífice, según la leyenda, de la construcción del Acueducto. La Iglesia considera que las autoridades del gobierno de la ciudad «son libres y tienen potestad para reorganizar y regir la vida pública», pero matiza han de «respetar las creencias religiosas de los ciudadanos», por lo que pide al Ayuntamiento que sepa «modelar la tensión existente entre un signo religioso y un valor cultural».

La Diócesis recuerda que la creencia en el diablo «forma parte» de la enseñanza dogmática católica y está presente dentro de la religiosidad popular cristiana. «El diablo existe y es a la vez signo y expresión del mal. Se manifiesta de diversas formas, aunque, como describe santo Tomás de Aquino, su apariencia es espiritual e incorpórea. Forma parte, por tanto, del acerbo religioso tanto del cristianismo como de otras confesiones», explica la nota de prensa del Obispado.

El Obispado subraya además en este comunicado que las autoridades de la ciudad tienen «todo el apoyo» de la institución eclesiástica para la búsqueda del bien común de los ciudadanos, «entre los que se encuentran los cristianos con sus propias creencias, quienes, al igual que otras religiones y grupos, tienen derecho a ser respetados en la manifestación de las mismas».

Como se recordará, a raíz del anuncio municipal, se inició una campaña de recogida de firmas para pedir al Ayuntamiento que aparque el proyecto para instalar esta estatua, denominada Segodeus, obra del escultor y escritor José Antonio Abella.

La iniciativa, a través de la plataforma web change.org, partió de una abogada segoviana, Esther Lázaro, y ya supera con creces las 4.000 firmas. «No quiero que el Ayuntamiento atraiga a Segovia a turistas que adoren a Satán, sino a personas que admiren y adoren la verdad y nuestra realidad histórica, y no absurdas leyendas, que son mentira», justifica la promotora de la campaña.

La idea de la Concejalía de Patrimonio Histórico y Turismo es instalar esta escultura, cuyos derechos ha cedido el artista José Antonio Abella, con fines turísticos, para desviar el flujo de visitantes hacia otras zonas de la ciudad, fuera del eje tradicional Acueducto-Calle Real-Plaza Mayor-Alcázar. La alcaldesa, Clara Luquero, ya dijo en su día que en la obra 'Segodevs, Aqvaedvcti Artifex', el autor refleja la leyenda de que fue el diablo el que construyó en una noche el Acueducto para ganarse el alma de una joven que acarreaba agua.

Ni el Ayuntamiento ni el autor han dado a conocer una obra que, según el propio Abella, se inspira en la escultura de un diablillo bonachón, instalada en Lübeck, que alude a la leyenda de la construcción de la iglesia de Santa María de esta ciudad alemana.