Atilano Soto esgrime «problemas lagunares de memoria» para no contestar a las preguntas de las acusaciones

Atilano Soto se sienta en el blanquillo tras su breve declaración. /Antonio de Torre
Atilano Soto se sienta en el blanquillo tras su breve declaración. / Antonio de Torre

El que fuera expresidente de Caja Segovia durante 16 años considera que «todo está muy explicado»

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

El que fuera presidente de Caja Segovia durante sus últimos 16 años, Atilano Soto, se ha negado a responder a las preguntas de las acusaciones en su declaración como investigado en la segunda jornada del juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Segovia por el caso de las prejubilaciones millonarias de las que se beneficiaron ocho de sus directivos en la recta final de la entidad, justo antes de su integración en Bankia.

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Soto ha esgrimido «lagunas de memoria por la edad» para no contestar a las cuestiones que plantean las ejercidas por Izquierda Unida y la Fundación Caja Segovia -heredera de la Obra Social de la entidad-, después de que la Confederación Intersindical de Cajas anunciara su retirada por no poder afrontar los costes del proceso judicial. La Fiscalía mantiene su petición de archivo de la causa. Atilano Soto, que sí ha contestado a las preguntas de la defensa, en una declaración que ha durado apenas quince minutos, ha señalado, además, que «todo está muy explicado». También se ha negado a responder a las acusaciones Manuel Agudíez, otro de los exconsejeros que se sienta en el banquillo.

La primera jornada del juicio oral por el caso de las prejubilaciones de Caja Segovia arrojó un nuevo término, acuñado por el exsecretario general, Antonio Tapias. El antiguo directivo afirmó en su declaración ante el tribunal sentirse «un perjudicatario» en vez de un beneficiario de aquellas prejubilaciones valoradas en su conjunto en más de 17 millones de euros. Un sentimiento compartido por el que fuera director general de la entidad de ahorros, Manuel Escribano, quien en la mañana de ayer abrió el turno de las declaraciones de los seis antiguos altos cargos encausados en el proceso judicial que dirimirá si hubo o no delitos de administración desleal y de apropiación indebida con las prejubilaciones de la Caja.

La primera sesión, una vez desestimadas las cuestiones previas de las defensas, se alargó más de cinco horas, que se repartieron entre las tres que estuvo Escribano en el estrado y las dos durante las que compareció Tapias. No dio tiempo para más. Y eso que el Ministerio Fiscal, esta vez sin su máximo representante (Antonio Silvia) en la sala, se abstuvo de preguntar en ambos turnos, ratificando así la posición manifestada a lo largo de la instrucción y en la vista preliminar de hace dos semanas de no apreciar indicios de delito penal en la actuación de al excúpula de la entidad de ahorros.