La Bajada de la Libertad fue escenario de la llegada del Jesús de Medinaceli a la Catedral

Procesión del Cristo de Medinaceli./Rodrígo Jiménez
Procesión del Cristo de Medinaceli. / Rodrígo Jiménez

Valladolid regresa a la normalidad para apaciguar una Semana Santa multitudinaria

A. G. E. Valladolid

Tras el ruido fue la normalidad. El Jesús de Medinaceli, portado a costal por los cofrades del Discípulo Amado, llegó hasta la Catedral por la Bajada de la Libertad y la calle los Tintes, apenas a unos metros de donde la mañana del día anterior se había producido una trifulca al regreso de la hermandad de la Preciosísima Sangre, cuando la banda de cornetas y tambores coincidió con la celebración de un acto del Ateneo Republicano.

Los ecos del encontronazo del domingo por la mañana se amplificaron ayer vía campaña electoral, con Santiago Abascal (Vox) acusando a Puente de «complicidad», Teodoro García Egea (PP) calificándolo como un «escrache», el Grupo Municipal Popular pidiendo que el alcalde condenara los hechos y Manuel Saravia (VTLP) aduciendo que el suceso se había «sobredimensionado». Pablo Casado se sumó a la teoría de los «escraches» y Óscar Puente atizó a García Egea con un «escupes mejor las mentiras que las aceitunas». La Subdelegación del Gobierno, responsable de los permisos para manifestaciones, concentraciones y protestas, especificó que los incidentes, que calificó como «leves», no eran «comprensibles» ni «justificables».

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Los horarios manejados por la Policía, aclaró la Subdelegación, llevaron a conceder el permiso al Ateneo Republicano a las 14:00 horas, «una hora más de margen» con respecto a lo que se suponía preciso para culminar la procesión, según el subdelegado del Gobierno, Emilio Álvarez. Cuando llegó la Policía, añadió, ya había pasado todo y aseguró que no hubo «ningún tipo de lesión o forcejeo».

Diferencia de opiniones

Lo mismo señalaron, en una nota remitida a El Norte, desde el Ateneo Republicano, organizador de la cita que coincidió con el regreso, por la Bajada de la Libertad, de la Preciosísima Sangre. Aseguran que cumplieron «en todo momento» las indicaciones de la Subdelegación y que «algunas personas que acompañaban a la procesión exigieron, dando codazos, su derecho a pasar por la acera donde se celebraba el acto republicano».

Añaden que el «desprecio» de los cofrades «se evidenció» cuando la banda comenzó a tocar «con más ímpetu». La cofradía, en cambio, sostiene que se detuvieron en ese punto, como se aprecia en uno de los vídeos grabados por ciudadanos que vieron los hechos, porque en ese momento otra hermandad, elDespojado, ocupaba la Plaza de la Libertad.

Ateneo Republicano califica como «falsa» la información de que hubo heridos, si bien fuentes de la Cofradía insistieron en que dos de los integrantes de la banda sufrieron un corte en un labio y un empaste saltado a resultas de un empujón, ya que se encontraban tocando sus instrumentos en ese momento.

Lo que fue un encontronazo con las dosis de tensión habituales en esos lances se convirtió ayer en motivo de discusión política y mediática en una campaña que ha comenzado con la carrera lanzada después de meses de precampaña.

Por la noche, con dos procesiones en marcha de forma simultánea, ya sin viento ni amenaza de lluvia y con temperaturas agradables, los ciudadanos acudieron por miles a pasear entre recorridos. La salida de San Martín del Jesús de Medinaceli, con tacto para salvar por poco la arcada de la puerta, y su paso por delante del Arzobispado o por Rúa Oscura compusieron escenas preciosas, muy seguidas por los vallisoletanos y visitantes que jalonaban el recorrido.