El exconcejal Reguera, que dimitió tras decirle a un policía que iba darle «dos hostias», se sienta en el banquillo

Alfonso Reguera, en el banquillo de los acusados. /Óscar Costa
Alfonso Reguera, en el banquillo de los acusados. / Óscar Costa

La acusación le reclama 1.300 euros por delito leve de amenazas

CLAUDIA CARRASCAL Segovia

El exconcejal de Urbanismo, Alfonso Reguera, se ha sentado este jueves en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 4 de Segovia acusado de un delito leve de amenazas a un agente de la Policía Local, Ángel González, a quien dijo que «si no tuvieras el uniforme puesto te daba dos hostias y te partía la cara» durante el acto inaugural de las fiestas de San Juan y San Pedro del año pasado. Tras el incidente, y a pesar de que Reguera pidió disculpas al agente y sostuvo que la conversación se había producido en un tono «coloquial» y no con intención de amenaza, presentó su dimisión porque, según dijo, «es lo mejor para todos» para que «un incidente menor» no tape «la magnífica gestión» que ha realizado el equipo de Gobierno socialista estos últimos años.

La jueza ha dejado visto para sentencia el juicio, en el que la acusación reclama a Reguera una multa del 1.080 euros, a razón de doce euros diarios durante tres meses, y una indemnización de 240 euros por los oho días de recuperación que le supuso al agente, según el forense.

Reguera no quiso pronunciarse sobre el desarrollo de la vista oral, pero insistió en que calificar de amenaza esa conversación es «desproporcionado» y añadió que durante el juicio intentó demostrar que «no ha pasado absolutamente nada». Por eso, su letrado insistió en pedir la libre absolución.

Por su parte, el abogado de González, Miguel Tovar, criticó que Reguera no quisiera responder a sus preguntas durante la vista, así como «las contradicciones en las que ha caído el exedil» desde el primer momento. «Al principio decía que la conversación no se había producido, durante la instrucción dijo que la expresión había sido en tercera persona, refiriéndose a que alguien le partiría la cara y en última instancia al ver que existía una grabación reconoció los hechos», detalla. Eso sí, considera que solo lo ha admitido por la prueba presentada ante la magistrada y recalca que no fue hasta entonces cuando pidió perdón.

Tovar asegura que la vista ha servido para acreditar que se produjeron los hechos, aunque ahora es la magistrada quien tiene que decidir sobre si la expresión proferida es o no una amenaza. En este sentido, asegura que «es una cuestión técnica que se tiene que resolver».