Los okupas de La Molinera se topan con la legalidad para eliminar pintadas de la fachada

Pintadas en el edificio del antiguo hotel Marqués de la Ensenada. /J. S.
Pintadas en el edificio del antiguo hotel Marqués de la Ensenada. / J. S.

El hotel luce mensajes de tintes ideológicos que los 'inquilinos' no pueden retirar sin «una licencia de obra menor»

J. Sanz
J. SANZVALLADOLID

El exterior del antiguo hotel Marqués de la Ensenada, hoy rebautizado como centro social autogestionado La Molinera por parte de los jóvenes que ocupan su interior desde el 30 de junio, luce desde el pasado fin de semana una serie de pintadas de tintes ideológico (el tradicional símbolo okupa, frases contra los partidos políticos y otras que equiparan el comunismo con el fascismo), que afean los catalogados muros de este inmueble de comienzos del siglo XX (1902). Sus inquilinos han mostrado ya su intención de eliminar los grafitis. Y es precisamente esta tarea la que les ha llevado a enfrentarse a una curiosa paradoja al toparse precisamente con la legalidad y la burocracia a la hora de quitarlos. «Queremos hacer las cosas bien e, incluso, tenemos ya la pintura del mismo color de la fachada para tapar las pintadas, que evidentemente dan muy mala imagen, pero resulta que para poder pintarla tendríamos que solicitar una licencia de obra menor», reconocía ayer Darío López, el portavoz del colectivo La Molinera, quien aclaró que han solicitado al Servicio de Limpieza (cuenta con una brigada especializada en la materia) que procedan a su eliminación.

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Las pintadas en cuestión surgieron durante la madrugada del pasado domingo, justo después de que los ocupantes del hotel abrieran por vez primera sus puertas al público -realizaron una mera visita guiada y volvieron a cerrarlo-, una vez concluida la limpieza de buena parte de su interior, tarea en la que continúan los inquilinos a la espera de «abrir definitivamente el centro a la ciudadanía en cuanto tengamos solucionados diversos problemas -carecen de luz, agua corriente...-».

El portavoz del colectivo incidió en que las pintadas «son una expresión de rechazo similar a la de algunas personas que cada noche rompen los carteles (folios pegados con celo) con las normas de convivencia del centro» y confía en «poder encontrar una solución para mantener y conservar el edificio limpio». No será sencillo, por la vía legal, si se tiene en cuenta que se trata de un inmueble catalogado que goza de un elevado nivel de protección al asentarse sobre el Canal de Castilla.

El grupo municipal del PP, en este sentido, criticó la «ilegalidad» en sí «de la ocupación del hotel» y recordó a los okupas que «podrían adquirir la propiedad del inmueble entre todos». Eso además de criticar al equipo de Gobierno por «no dejarles claro en su reunión del lunes que su actuación está fuera de la ley».

Y la respuesta municipal

El teniente de alcalde, Manuel Saravia, calificó de «sorprendente» está última petición e ironizó sobre que «es patente» que ellos «conocen su situación». Eso además de incidir en que fue el PP el que «de forma ilegal interfirió en la tramitación del Plan General de Ordenación Urbana para beneficiar a los propietarios de este mismo inmueble -a la hora de facilitar su reconversión en hotel-». El concejal recordó también que la Policía Local ya levantó acta de la ocupación y fue remitida al juzgado.

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