Cabezón de Pisuerga, un pueblo dividido en dos por el corte al tráfico de su puente

Los técnicos de la Consejería de Fomento de la Junta trabajan desde el lunes en el puente de Cabezón de Pisuerga. / Rodrigo Jiménez

En la zona vieja están el médico o el supermercado y en la nueva, el colegio y las piscinas

Eva Esteban
EVA ESTEBANCabezón de Pisuerga

Cabezón de Pisuerga es, desde el pasado lunes, una localidad dividida en dos. Por un lado está el Barrio Viejo, que cuenta con la mayoría de servicios básicos, tales como supermercados, la residencia de ancianos, el centro de salud, bancos, la farmacia o el ayuntamiento. En definitiva, «donde se puede hacer vida sin necesidad de cruzar a la otra parte». Al otro lado del río Pisuerga está el Barrio Nuevo, con «infraestructuras muy nuevas y modernas y con servicios como el colegio, la guardería o las piscinas».

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Es, «sin duda», tal y como lo califica un miembro de la Plataforma Cabezón con su Puente, Carlos Jimeno, la zona «más afectada» por la decisión que tomó la Junta de Castilla y León de cortar el emblemático puente del municipio para llevar a cabo un estudio en profundidad sobre su estado. Ahora, y al menos hasta el próximo viernes 17 de mayo, quienes quieran pasar de una zona del pueblo a otra deberán o bien hacerlo andando o «dar toda la vuelta, como se hacía antaño». «Hay autobuses, pero tienen que dar toda la vuelta y es más incómodo», afirma.

Los técnicos de la Consejería de Fomento de la Junta trabajan desde el lunes en el puente de Cabezón de Pisuerga. / Rodrigo Jiménez

Los vecinos del municipio vallisoletano reconocen sentirse «abandonadísimos», cansados de la «dejadez» de las autoridades competentes. De hecho, creen que «esta situación», aunque era «necesaria por el bien de todos», podría haberse evitado si o bien la Junta o bien los «estamentos superiores», como dice un convecino de Cabezón, Mariano González, hubieran actuado a tiempo. «No nos hacen ni caso. Llevamos tiempo diciendo que el puente está mal, que no lo están ni vigilando», lamenta. «Ellos tuvieron parte de culpa de que esto se hundiera», sentencia.

«Es un incordio»

A este vecino, natural de la localidad palentina de Ampudia pero residente en Cabezón desde hace 65 años, no le afecta «mucho» el corte, pero dice sentirse «bastante fastidiado» por amigos ancianos y discapacitados con los que comparte café «todas las mañanas» y a los que sí les repercute. «Hay muchas personas que son de edad y no siempre tienen a alguien que les puede bajar, por lo que optan por quedarse en casa», incide González.

A otro vecino, Anel Repiso, a pesar de vivir en la zona nueva, tampoco le atañe el corte. Apuesta por que «si se ha hecho es porque hacía falta». «Es un incordio porque tengo que andar más metros hasta llegar al autobús –que ahora hace parada frente al semáforo ubicado a la entrada del puente por el Barrio Viejo–, pero mejor esto que no tengamos que lamentarnos más en un futuro», asiente.

«No es una inversión faraónica, nos dijeron que unos 7 millones»

La Plataforma Cabezón con su Puente, creada hace «unos diecisiete años» a raíz de los primeros desprendimientos lo tiene claro:la construcción de un puente aledaño al actual podría llevarse a cabo «perfectamente». Y es que, según afirma uno de sus miembros, Carlos Jimeno, les aseguraron que no supone una inversión «faraónica». «Que un año saquen dos millones del presupuesto, al otro, otros dos millones y así. Hace tiempo nos plantearon que costaría unos siete millones de euros», continúa.

Pero para ello, dice, lo más importante es la «predisposición». «Nos hemos hartado a enviar escritos a las administraciones pertinentes para que nos escuchasen y viesen que uno de los puentes más emblemáticos de la provincia de Valladolid corría un severo peligro», lamenta. Sin embargo, «de repente», sin tan siquiera esperarlo, la Junta les comunicó que estudiarían la situación del monumento. «No sé si el corte servirá para algo, pero tenemos que ser optimistas y tener esperanza porque si no, ¿qué nos queda?», se cuestiona este miembro de la plataforma.

Pero en Cabezón, defensores y detractores del corte coinciden en un aspecto: un puente nuevo, colindante al actual, más ancho y exclusivo para turismos y vehículos pesados, sería la solución «definitiva e ideal». «El puente nuevo es esencial para todos. Cuando pasan coches y peatones a la vez hay un peligro inmenso, tienes que arrimarte bien al muro», señala Mariano González. Así, y aunque por el momento prefieren «esperar» para ver cómo se desarrollan los acontecimientos, ni los vecinos ni la plataforma descartan movilizarse para volver a pedir la construcción del puente. «Creo que merece la pena conservar el que tenemos y crear otro».