El acusado de acuchillar a su primo dice que está arrepentido y pide perdón

El acusado, durante el juicio./R. J.
El acusado, durante el juicio. / R. J.

El juicio ha quedado visto para sentencia

El Norte
EL NORTEValladolid

El hombre de 45 años juzgado en Valladolid como supuesto autor de un delito de homicidio en grado de tentativa, cometido al acuchillar a su primo en el abdomen, ha mostrado hoy su arrepentimiento y ha pedido perdón por lo ocurrido al finalizar la vista oral.

«Yo estoy muy arrepentido de los hechos y pido perdón a la familia afectada», ha manifestado el encausado, F.M.G., cuando el magistrado presidente de la Sala le ha concedido la última palabra en la Audiencia Provincial de Valladolid.

Los hechos por los que se celebró la vista oral, que comenzó ayer, ocurrieron sobre las 23.00 horas del 5 de agosto del pasado año, cuando el procesado se encontraba sentado a la puerta de su casa en Ramiro y pasó por delante su primo y vecino, con el que mantenía una mala relación.

La acusación contra el procesado se centra en que, en esos momentos, comenzó a decir «hoy voy a matar al alguien, os voy a matar», tras lo que la víctima, que estaba acompañado de su mujer y su hija de 3 años, le recriminó su comportamiento y el encausado le clavó un cuchillo en el estómago con un machete de imitación militar.

En el momento del suceso, el acusado sufría un «trastorno de ideas delirantes sin tratar», una «psicosis», ha asegurado hoy una de las forenses que han comparecido como peritos en la última sesión de la vista. La forense ha precisado que este tipo de trastornos persisten, ha concretado que no podía asegurar que no se volviera a repetir un episodio similar a pesar de seguir un tratamiento y ha detallado que, cuando se produce el deliro, está «prácticamente anulada la imputabilidad».

Los peritos que redactaron un informe de sanidad sobre el estado de la víctima han sostenido que el acuchillamiento se produjo en la zona del epigastrio, donde quedó alojado el arma, debajo del esternón, en la cara anterior del estómago, y causó una profundidad de la herida de 13,5 centímetros. Han explicado que si hubiera profundizado más el cuchillo podría haber afectado a la aorta y han centrado la gravedad de la lesión en que podía haber originado una hemorragia o peritonitis, además del riesgo de infección.

El fiscal ha elevado a definitivas sus conclusiones provisionales ya ha mantenido su petición de pena de cuatro años de prisión y ocho de internamiento para tratamiento médico en un psiquiátrico mientras la acusación particular ha sostenido su solicitud de cinco años de prisión y diez de internamiento.

Conclusiones

La defensa ha modificado sus conclusiones, ha expuesto la confesión como atenuante analógica, y ha solicitado la libre absolución y libertad vigilada si se declara la eximente de anomalía psicológica que ha planteado; si se considera eximente incompleta, quince meses de prisión y cinco años de libertad vigilada, o subsidiariamente dos años de internamiento para tratamiento psiquiátrico.

El fiscal, al dar a conocer su informe final, ha alegado que el acusado usó un arma «en sí misma letal», con una hoja de 14,5 centímetros y anchura de tres centímetros de hoja, con capacidad de alcanzar todo tipo de órganos vitales una vez que entra en el cuerpo humano. Ha citado además el lugar de la herida, la intensidad del golpe, y ha sugerido una situación similar a la alevosía, para tenerlo en cuenta a la hora de determinar la peligrosidad y la extensión de la medida de seguridad, ya que la víctima no tuvo posibilidad de defensa ante un ataque sorpresivo, en el que el perjudicado sólo vio el cuchillo cuando ya lo tenía clavado.

La defensa ha recalcado que el procesado tenía sus facultades «prácticamente anuladas«, ha defendido que el acusado reconoció los hechos y ha propuesto en el caso de que la Sala establezca la libertad vigilada que tenga en cuenta las opciones de la pulsera telemática, de obligación de ponerse en tratamiento y la custodia familiar supervisada por el tribunal. Ha expuesto además que «no parece justo» que el acusado, con sus facultades anuladas o casi anuladas, pueda permanecer encerrado durante más tiempo que si lo hubiera hecho deliberadamente, con plena consciencia.

La acusación particular ha destacado el ánimo «claro» del acusado de acabar con la vida de la víctima, ha dicho que existió abuso de superioridad instrumental -usó un cuchillo- y actuó de forma sorpresiva, con la capacidad de entendimiento disminuida pero no anulada.

El juicio ha quedado visto para sentencia. EFE

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