Los facultativos piden «atacar desde muchos flancos» el consumo juvenil de alcohol

Varios de los ponentes posan en el Colegio de Médicos. /LAYA
Varios de los ponentes posan en el Colegio de Médicos. / LAYA

El Colegio de Médicos organiza una charla informativa para docentes y lamenta la aceptación social de la bebida

D. BAJO / WORDSALAMANCA

El observatorio sobre alcohol y alcoholismo del Colegio de Médicos de Salamanca inició ayer sus actividades con una jornada formativa para directores de centros educativos y docentes de primaria y secundaria. El coordinador del observatorio, el doctor Francisco Javier Laso, explicó antes de la charla que los profesores tienen una función «clave» en la prevención y detección del consumo de alcohol entre los jóvenes.

La ponencia explicó cuestiones como la situación del consumo de alcohol, su toxicidad en el organismo, su relación con varias enfermedades y la influencia que ejerce en el individuo, la familia y la sociedad. En palabras del doctor Laso, la charla se concebía como «una puesta al día de la situación del consumo de alcohol en los jóvenes» para que los docentes conociesen «desde un punto de vista médico» cómo repercute en sus alumnos. La intención del Colegio de Médicos es «sumar» junto a otras instituciones como Ayuntamiento o Junta para luchar contra el alcohol desde todos los ángulos posibles.

El doctor Laso menciona que la aceptación social de la bebida y la baja percepción del riesgo de los jóvenes son dos cuestiones que hay que combatir. «Hay que atacarlo desde muchos flancos. Y los jóvenes no son tontos. Si se lo explicas desde el punto de vista médico, confío en que pueda cambiar la percepción del riesgo sobre el alcohol. El problema es de educación, no sólo de prohibición. Deben conocer las consecuencias» de beber.

Educación, sanidad, legislación, publicidad... son algunos de los campos en los que habría que incidir

Por lo pronto, los expertos advierten de que uno de cada cuatro adultos «llámense padres, médicos o docentes» desconoce que su consumo de bebida podría calificarse como de riesgo e ignora las complicaciones sanitarias que puede sufrir». La sensibilización hacia el alcoholismo ha sido escasa. Es un continuo. Se empieza con el consumo, vienen las complicaciones... y el final se entra en la dependencia. Cuanto antes se tenga una imagen de lo que pasa, mejor. Es tan importante detectar un patrón de riesgo de alcoholismo como de colesterol».

Así, los facultativos confían en que los profesores «contribuyan» a «tomar una foto fija» del trasiego de bebidas en Salamanca. «Sabemos cuánto se consume a nivel nacional y por Comunidades, pero a nivel local no hay estadísticas y en pasos sucesivos queremos afrontar esa foto fija».

Experiencias

La psicóloga clínica Ana Pérez Madruga y la trabajadora social Manuela Rodríguez Rodilla, trabajadoras de la Unidad de Alcoholismo, también aportaron su experiencia.

Ana Pérez Madruga señaló que existen varios factores que influyen en el consumo del alcohol en los jóvenes (como las expectativas o la autoestima), pero destacó especialmente el «modelado parental». «La conducta de los padres ante el alcohol es muy importante. Si les dicen a sus hijos que no beban pero ellos lo hacen, lanzan un mensaje muy negativo», comentó.

La lucha contra al alcoholismo juvenil tiene que seguir varios caminos, como impartir «educación para la salud desde que son pequeños hasta la universidad», modificar la legislación si es necesario y vigilar la publicidad para que traslade una imagen «realista» y no idealizada de los efectos del abuso de la bebida. Además «los padres y los colegios tiene que estar unidos, para que conozcan los riesgos del alcoholismo y las conductas de los chavales que beben: llegan tarde, no comen, son más huraños, están mas alejados de la familia... Un alto grado de afectividad y de comunicación la familia son factores de protección. No hay una receta única»

Manuela Rodríguez, finalmente, centró su intervención en las «complicaciones y consecuencias» que sufren las personas que abusan de alcohol». No sólo las repercusiones físicas «sino también las sociales», como caer en el uso de la violencia, los problemas en el empleo o la posible comisión de delitos.