Gran Premio de Australia

Bottas estrena los zapatos de líder

Valtteri Bottas celebra su victoria. /Peter Parks (Afp)
Valtteri Bottas celebra su victoria. / Peter Parks (Afp)

El finlandés ganó con autoridad por delante de un impotente Hamilton y un agresivo Verstappen, que le dio a un motor Honda su primer podio en diez años, mientras que Sainz abandonó con el motor de su McLaren ardiendo

DAVID SÁNCHEZ DE CASTRO

Valtteri Bottas no pudo evitarlo. Nada más entrar en meta, mandó muy lejos a los que habían vomitado todas las críticas posibles hacia él por no ganar ni una carrera en la temporada 2018. «A los que les pueda interesar: ¡que os jo***!», soltó, como una explosión de rabia contenida que llevaba guardándose desde que en Rusia tuvo que regalar la victoria al por entonces gran favorito al título Lewis Hamilton.

Esta vez no tuvo que ceder nada. Desde la misma salida, Bottas demostró que quiere quitarse el pesado sayo de escudero, que no hay papel más ingrato en la Fórmula 1, y competir de tú a tú con Lewis Hamilton. Al británico le parece perseguir una maldición en Melbourne. Ha conseguido ocho 'poles' aquí, las seis últimas de manera consecutiva, y sólo ha ganado una vez, hace ya cuatro años. Una vez más, Australia se le atragantó al gran candidato al título, que aún lo es, máxime cuando sus teóricos primeros rivales se empeñan en boicotearse.

Y es que Ferrari demostró que sigue en estado de shock por no ser tan favoritos como se esperaban. Sólo así se explican las órdenes de equipo hacia un Charles Leclerc que llegaba comiéndose décima a décima a Sebastian Vettel, que ya había claudicado ante el lobo Verstappen por la tercera posición. Al monegasco le tocó quedarse detrás de su jefe de filas, y conformarse con perseguirle. Tampoco hubo reacción, y esto sí es más sorprendente, cuando tenía margen más que de sobra para hacer la vuelta rápida. Cuando Leclerc se quedó detrás de Vettel, había unos 35 segundos de colchón sobre Kevin Magnussen, que iba sexto. Con ese tiempo de diferencia, la lógica dice que podrían haber ordenado al joven recién llegado al equipo meterse a boxes, cambiar a neumáticos más blandos y buscar la vuelta rápida, que desde este año otorga un punto extra al equipo y al propio piloto. Incomprensiblemente, nadie lo advirtió y ese punto se lo llevó Bottas.

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El finlandés es el primer líder del campeonato del mundo de 2019, algo que no había logrado nunca, tras ganar a Hamilton y a un Max Verstappen que le dio a Honda el primer podio como motorista desde Canadá 2008, aquella carrera marcada por el brutal accidente de Robert Kubica. Parece que en Red Bull los motores Honda funcionan mejor que en McLaren.

Sainz, primer abandono de la F1 en 2019

La salida del GP de Australia dejó una de las imágenes más impactantes del fin de semana. Daniel Ricciardo se echó a la hierba para intentar ganar unos metros de margen y ganar posiciones, pero se topó con un montículo que le destrozó el alerón delantero. Ese podría haber sido el final de su participación en carrera, pero continuó (aunque posteriormente sí acabaría diciendo adiós en su debut con Renault).

Carlos Sainz, tras su abandono.
Carlos Sainz, tras su abandono. / Asanka Brendon (Afp)

El dudoso honor de ser el primer piloto que abandonaba en esta campaña 2019 recayó sobre Carlos Sainz. El madrileño venía remontando desde la decimoctava plaza en la que había salido tras una mala clasificación, cuando notó que su McLaren no funcionaba. El ya clásico «No power» volvió a resonar con acento español desde el coche naranja, pero esta vez fue el sustituto de Fernando Alonso quien lo entonó. Con una fuerte humareda y algunas llamas saliendo por el escape de su MCL34, Sainz se bajaba notablemente apesadumbrado en la vuelta 11 del GP de Australia. La rotura del motor Renault no sólo supone un serio varapalo en esta carrera, sino también de cara al resto de la temporada: quedan 20 carreras y de los tres motores disponibles por normativa, ya han quemado uno.

La sensación de que el McLaren tiene margen de mejoría es notable, y aunque Lando Norris no pudo consumar su debut entre los puntos (acabó duodécimo), sí dejó algunas notas para la esperanza de quienes quieren ver de nuevo el monoplaza de Woking más cerca de la parte alta. Esta vez le tocó a Sainz sufrir, pero esto también es parte de su aprendizaje.