Ocho saltos, cuatro subcampeones

Gimnasta sujeta el arco del potro. /
Gimnasta sujeta el arco del potro.

«Hay más plata aquí que en todo el estado de Colorado», exclamó el locutor estadounidense al observar el múltiple empate de gimnastas en Los Ángeles 1984

JAVIER BRAGADOMadrid

El caso paradigmático del proceso de perfeccionamiento en la gimnasia artística se produjo en Los Ángeles 1986. El boicot soviético y las limitaciones a sólo dos competidores por país por final podrían haber provocado un menor grado de competencia, dificultad y técnica, pero ocurrió lo nunca visto antes y después de aquella final de salto. Si bien el chino Lou Yun ejecutó la perfección con un 10 en la ronda preliminar y en el salto entre los mejores, un puñado de rivales se aplicaron hasta llenar el segundo peldaño con hasta cuatro gimnastas.

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Uno de los 'secundones' fue Li Ning, compatriota del campeón olímpico. En la clasificación recibió una puntuación de 9.875 y en la final 9.950 gracias a su giro y caída hacia atrás. El japonés Koji Gushiken calcó las notas de su vecino asiático con un mortal y un giro. Su compatriota Shinji Morisue sumó a su 9.850 inicial un 9.975 merced a su artístico ejercicio. Completó el poblado segundo lugar el podio el local Micht Gaylord, quien fue el más constante, ya que a su 9.925 preliminar sumó un 9.900 en la ronda final para el 19.825 que igualó a todos.

El cuádruple empate sorprendió a los presentes.«Hay más plata aquí que en todo el estado de Colorado», exclamó el locutor estadounidense al leer las puntuaciones finales. No obstante, la igualdad quedó en anécdota porque cada uno de los competidores disfrutó de su propio logro en California. Mitch Gaylord formó parte de la victoria estadounidense por equipos en casa, la situación perfecta para los anfitriones. Koji Gushiken ganó el oro en el concurso completo y anillas y Shinji Morisue recogió el metal dorado en suelo. El gimnasta de la República Popular de China Li Ning fue quien más tuvo que compartir honores (oro en anillas y potro con aros), pero se proclamó campeón en solitario en la especialidad de suelo. Nunca más hubo tanta igualdad en un deporte olímpico. No obstante, los organizadores de los Juegos posteriores tomaron nota y desde entonces en el podio se incrementó el espacio para los medallistas y se prepararon metales de reserva, aunque, por el momento, ningún deporte individual ha vuelto a colocar a cuatro medallistas en el mismo escalón.

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