Intro Music: Sidecars, un concierto sobre ruedas

Concierto de Sidecars en el Valladolid Intro Music Festival./Ricardo Otazo
Concierto de Sidecars en el Valladolid Intro Music Festival. / Ricardo Otazo

El festival vallisoletano registra un récord de entrega y pleitesía hacia el conjunto indie

Samuel Regueira
SAMUEL REGUEIRAValladolid

Se desconoce si fue por hacer honor al nombre del grupo el hecho de que un buen puñado de prosélitos se encontrase, más de una hora antes del concierto de Sidecars y durante las pruebas de sonido de la banda, con las piernas encogidas y sentado en el suelo como si ocupase uno de estas cabinas supletorias de aquellas motocicletas. Sea como fuere, lo cierto es que Sidecars puede ostentar, con cierto orgullo, haber registrado un récord de entrega en la quinta edición del Intro Music Festival en la Feria de Valladolid.

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La impaciencia hacía mella ya en el auditorio pasadas las 20.10 horas, pero al fin Sidecars llegaron con la segunda marcha puesta. Y vaya si se lo perdonaron. Desde 'Cuando caigas en shock' hasta el prodigio que supone 'De película' -hazaña por vertebrar todo un estribillo a base de rimar sustantivos y adjetivos esdrújulos-), los pitos, las palmas más o menos acompasadas (o bien el entusiasmo o bien los cachis habían embriagado ya a varias personas) y, sobre todo, las canciones más gritadas que entonadas acompañaron a un auditorio ilusionado y conquistado mucho antes de que se plantease ninguna declaración de guerra.

'La tormenta' dio paso a una versión de 'Chavales de instituto' en la que las luces se apagaron, y con un fondo rojo y una iluminación tenue se trató de dar una impresión de cerrazón e intimidad propias de una introducción falsamente tranquila; un tema donde el piano, como en los mejores temas del rock de los setenta, se convirtió en protagonista improvisado. La voz de Juancho, inevitablemente familiar a la de Leiva, salió bien parada al apenas sobresalir de entre unos compañeros que con sus instrumentos contribuían a que Sidecars sonara, como debe ser, a Sidecars.

El público comenzó a robar más protagonismo en 'Todos mis males', y continuó reconquistando terreno en 'Dinamita', hasta declararse dueño del nuevo territorio con 'Fan de ti'. La concurrencia ya había empezado a dificultar los bailes a partir de 'Tu mejor pesadilla'. Apremiados por el tiempo que les restaba y las demandas de su exigente público, Sidecars se comprometió a «hablar lo menos posible y tocar lo máximo que se pueda». El concierto concluyó con 'Los amantes', 'Amasijo de huesos' y 'Contra las cuerdas'.

 

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