Más de 80.000 mujeres gritan en Castilla y León contra la discriminación

Imagen de la manifestación de Valladolid./Gabriel Villamil
Imagen de la manifestación de Valladolid. / Gabriel Villamil

León y Burgos acogieron el mayor número de personas en una jornada calificada de «histórica» que ha venido para quedarse

Sonia Andrino
SONIA ANDRINO

Crespones morados en las solapas. Banderas portadas en procesión. Tambores. Cánticos de protesta. Conversaciones paralelas y algún que otro paraguas, pero de silencio, nada. Nada de silencio. Lo que ha dejado esta histórica jornada del 8 de marzo ha sido el grito unánime de las más de 80.000 mujeres (según fuentes consultadas por Efe) que se han echado a la calle para reivindicar que ya ha llegado su momento, que este día histórico ha venido para quedarse y que la sociedad tiene que avanzar en el logro de esas cosas que están aún pendientes: las brechas de género, la precariedad laboral y la violencia machista.

El corazón de todas las ciudades de la comunidad se ha abierto de par en par para acoger a las mujeres que, recorriendo sus calles, han cantado con una sola voz que están más unidas que nunca y que lo que ha ocurrido este 8-M ha sido «un éxito cívico», como comentaban los representantes sindicales. «Quien ha querido ir a trabajar va y quien ha querido mantener una opinión contraria también se lo respetamos». El sindicato CC OO habla de 250.000 trabajadores, según sus cálculos, que han secundado en la comunidad la huelga con escasos paros laborales, aunque en las calles no ha cesado el deambular de gente durante todo el día. En las administraciones públicas, la huelga ha sido secundada por cerca del 3% de los trabajadores, tanto en la Junta de Castilla y León como en la Administración General del Estado, aunque en este último caso los paros de dos horas por turno han obtenido una respuesta del 10% de los empleados públicos, según los datos aportados por las propias instituciones.

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La mañana jornada se ha vivido sin grandes incidentes más allá de los retrasos de algunos autobuses urbanos en las principales capitales de la comunidad, la presencia de piquetes en puestos de trabajo o la detención de dos jóvenes en Burgos que se negaron a ser identificadas. Sin embargo, bien entrada la mañana han sido miles de mujeres las que anunciaban que estaban dispuestas a hacer inolvidable esta jornada participando en la primera de las dos manifestaciones que se han vivido este jueves.

Por provincias

León y Burgos (con 20.000 personas cada una, según algunas fuentes), fueron las ciudades con mayor afluencia de manifestantes, seguidas de Salamanca (15.000), Valladolid (14.000), Segovia (9.000), Palencia (5.000), Zamora (2.500), Soria (2.000) y finalmente, Ávila con 1.500. En total, unas 80.000 personas clamando en Castilla y León que coincidieron en señalar que «se ha producido un punto de inflexión» debido a la movilización tan «importante» que ha tenido lugar en todo país. «El Gobierno tiene que tomar nota y tomarse en serio la tramitación de una ley de igualdad salarial y dotar de presupuestos a una ley contra la violencia de género», ya que estos son los dos principales males que está sufriendo la mujer hoy en día, explicaban algunos de ellos mientras recorrían las calles de la ciudad acompañados de jóvenes, hombres, mujeres y familias enteras.

Lo más importante

«Lo importante es que se está hablando y que se está hablando de un asunto muy importante y de un tema que llevaba dormido demasiados años en este país», aseguraban los representantes sindicales convencidos de que «se han producido cosas que no eran normales, que no habían ocurrido en otras huelgas generales y eso es importante». La ciudadanía está convencida de que «se empieza a crear conciencia colectiva» y de que «mucha gente anónima está saliendo hoy a defender los derechos de las mujeres».

Y lo han hecho entre tambores, pancartas, gritos y sonrisas en los rostros de quienes saben que el 8 de marzo de 2018 ha marcado ya un hito en la historia. Lo que empezaron las abuelas y las madres se han convertido en las reivindicaciones de las mujeres que se han echado a las calles y que, como comentaban en más de una manifestación, «esto ya no hay quien lo pare».

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