Siemens Gamesa reconoce que las recolocaciones «no serán la solución» para toda la plantilla de Miranda

Enrique Pedrosa ha visitado la redacción de BurgosConecta / Cristina López Reques

Enrique Pedrosa, CEO South Europe & Africa de la multinacional, afirma que el cierre de Miranda es inamovible, pues «no quieren invertir en nuevas plantas»

PATRICIA CARRO y GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Siemens Gamesa cierra su planta de Miranda de Ebro porque «no hay alternativa». Así lo ha reconocido este martes Enrique Pedrosa, CEO South Europe & África, en una entrevista con BURGOSconecta en la que ha querido explicar los detalles de una decisión que ha calificado como «dura», pero «necesaria», y en la que ha reconocido que la oferta de recolocaciones «no será la solución» para el 100% de la plantilla, pero tienen que poner sobre la mesa todas las opciones posibles.

¿Por qué cierra la planta de Miranda de Ebro?

La cerramos porque la demanda de palas en nuestro sector nos pide un producto que ya no podemos fabricar en Miranda. Nos pide palas que tengan al menos 50 o 60 metros y lo máximo que podemos fabricar en Miranda son palas de 40 metros.

¿Y no hay alternativa?

En esa planta no. Lo hemos analizado. Es la planta más longeva de todas las de fabricación de palas, porque tiene 19 años de vida. Allí empezamos haciendo moldes y luego nos metimos a hacer palas. Más allá, todas las opciones de ampliar la fábrica son tremendamente difíciles desde el punto de vista operativo e inviables desde el punto de vista económico.

La alcaldesa de Miranda desveló hace escasos días que el Ayuntamiento había ofrecido posibilidades de suelo en Ircio. ¿Por qué no se atendió esa oferta?

Es cierto que lo ofrecieron, y es de agradecer. Pero desde el punto de vista de inversión, esa opción implica cerrar igualmente la planta actual e invertir en una nueva y eso no tiene encaje en nuestro mapa de configuración de plantas en España. En Aoiz tenemos una fábrica que lamentablemente no se encuentra a plena carga y en Somozas hay otra. No queremos invertir en nuevas plantas, porque no las tenemos aseguradas con carga de trabajo. Por lo tanto, esa opción, aunque agradecida, no es viable.

¿De qué volumen de inversión estaríamos hablando?

Te lo puedo decir de otra manera. Hasta la fecha hemos invertido en Miranda más de 21 millones de euros y dejar esa inversión sin utilidad, más que a nosotros, no le duele a nadie. Ese es el daño que nos hacemos.

¿Y no es un contrasentido haber invertido tanto en esa planta en los últimos años cuando la tendencia del mercado ya estaba ahí?

Ahora, desde el presente, mirar al pasado es muy sencillo. La evolución de la planta ha sido positiva. Empezamos con moldes, luego con palas del modelo G5X, luego saltamos a la G80 y más tarde montamos dos líneas, que para nosotros es necesario para que una planta sea competitiva. Mientras tanto cerramos la planta de Albacete y la de Tudela, y potenciamos la de Miranda. Ya en 2013, nos encontramos con problemas para conseguir pedidos y desde esa fecha hasta hoy hemos ido encontrando más dificultades. De hecho, hemos tenido que hacer algunos expedientes de regulación. Y ahora mismo estábamos buscando un pedido en Egipto que, lamentablemente, no se ha materializado. Cuando ya no teníamos posibilidades del mercado para ese modelo, hemos tenido que tomar una decisión que es dura.

Y ¿no hay capacidad de reconversión, porque Siemens Gamesa tiene un amplísimo abanico de productos?

La fábrica está configurada para palas y no tenemos encaje para otro producto.

La decisión ha generado mucha controversia, pero por lo que nos dice es inamovible.

Sí. Hemos venido analizando todas las opciones, hemos buscado carga de trabajo, que es lo que llena las fábricas de manera natural y sostenible, y lamentablemente tenemos que cerrarla. No encontramos, ni creemos que vamos a encontrar, otra opción. Ahora nos vamos a centrar en los trabajadores, para que las 165 posiciones de recolocación en diferentes fábricas puedan ser de interés para el máximo número de empleados. Y que las condiciones para que esas recolocaciones se puedan llevar a efecto sean lo más beneficiosas para los trabajadores y para nosotros.

No sé si son conscientes de que las recolocaciones son poco factibles…

Somos perfectamente conscientes de que posiblemente esa no va a ser la solución para el 100 por cien de los trabajadores, por aspectos personales y familiares que les puedan impedir tomar esa decisión a muchos. Pero no por eso nosotros no tenemos que poner sobre la mesa el mayor número de posibilidades, también para aquellos que no puedan tomar ese nuevo proyecto profesional, y tendremos que discutir las condiciones de una baja de la empresa.

Pero esa negociación es más compleja, pues muchos trabajadores vienen ya de expedientes de regulación, han sido objeto de medidas de flexibilidad laboral…

Así es. No se nos escapa, y estará en las discusiones que se están teniendo, por eso creemos que las recolocaciones son importantes. Un 25% en Castilla y León, incluyendo Aoiz; hay oportunidades, hay que ir andando ese camino y ver cuántas personas ven un nuevo proyecto en Siemens Gamesa. Y aquellas que no, ver cómo hacemos esa salida de la mejor de las formas.

¿Qué garantías les ofrece la empresa a los trabajadores para la recolocación cuando está en una situación económica complicada?

Yo no diría que la empresa está en una situación complicada. Está en una magnífica posición en el mercado que le hace ser absolutamente optimista. Lo que ocurre es que está dentro de un sector que va madurando y, a la vez que hay oportunidades de inversión, tenemos que afrontar un cierre en Miranda, en paralelo. Para aquellos que tomen la decisión de la recolocación creo que es una gran oportunidad.

Aun así, la empresa está inmersa en un proceso de reestructuración, con reajuste de plantilla, y eso puede generar una cierta inseguridad. Han cerrado el año con pérdidas y parece que la fusión ha traído más problemas que beneficios

La fusión en una compañía de esta dimensión es compleja por naturaleza. Somos tremendamente optimistas porque llevamos dos trimestres consecutivos con un libro de pedidos realmente sólido y con una posición comercial en el mundo que está cumpliendo con las expectativas. Y sobre la reestructuración, nada tiene que ver con Miranda, porque esta decisión viene dada por la falta de demanda de un producto particular, y es un cese de actividad industrial, y el de reestructuración venía dado en el contexto de una integración.

Dice que no tiene nada que ver, pero desde fuera podría parecer que estaría vinculado

Hay que explicarlo bien porque tiene cierta complejidad. El caso de Miranda en particular es porque no tenemos pedidos del modelo G80, que es el único que vemos factible y viable fabricar en esa planta. Y en España, las inversiones en el resto de las plantas son más importantes que las que ha habido en el pasado. En Castilla y León, las inversiones de 2018 duplican en Lerma, Burgos y Ágreda a las de 2017. Además, esperamos un volumen importante de negocio en 2018.

Por lo que comenta, ¿no debemos temer por el futuro de las plantas de Castilla y León y del resto de España?

No, así es. Muy al contrario. En Castilla y León tenemos tres plantas en las que vamos a invertir el doble de lo que lo hicimos en 2017, más que en el acumulado.

¿Se va a traducir en empleo?

Sí, las cifras de empleo de 2018 serán superiores a las de 2017, a las 2016 y del 2015. La realidad es que en estas tres plantas tenemos más trabajo del que hemos tenido, porque hay mucha actividad y no están asociadas a un producto que tiene un problema, como en Miranda. Y en España, tampoco tenemos ninguna dificultad. Para nosotros, España es absolutamente crítico como lugar de producción, tenemos un volumen de compra a proveedores de casi 900 millones de euros, con 3.000 proveedores. En Castilla y León, además de las fábricas, compramos por valor de 300 millones al año. Tenemos una capacidad de fabricar no solo un producto acabado sino también los componentes críticos, todo un entramado competitivo industrial que esperamos tenga un brillante futuro en el 2018 y 2019. No vemos absolutamente nada que nos haga decir que vemos dificultades.

No temen por el futuro, pero sí lo hacen los inversores

No es pregunta a la que le pueda contestar. Desde el punto de vista de negocio, en una apuesta de medio y largo plazo, en un sector que tiene una previsión de crecimiento sostenido del 5 por ciento y una energía que es viable económicamente más que ninguna otra, la verdad es que nosotros somos optimistas. Esta es una compañía que tiene presencia mundial, que es competitiva, que tiene capacidad de ahorrar costes. Todo lo que vemos son elementos positivos, más allá de la valoración en bolsa.

¿Qué valoración hace de las críticas internas de Iberdrola, a cuyos responsables no les acaban de gustar las decisiones tomadas en los últimos meses?

No me corresponde hablar de un accionista.

Se ha hablado del futuro, ha insistido en que son optimistas. ¿Cabría la opción de realizar inversiones en el futuro en Castilla y León, que nos permitiesen resarcirnos del cierre de Miranda?

Tenemos que ser muy responsables. Estamos invirtiendo en las plantas que tenemos, eso es lo importante. Estamos generando trabajo y compras locales más que en años anteriores, y duplicando la inversión en 2018. Ya estamos generando inversión. El hecho de que sea en una planta nueva o una antigua no es tan material como el hecho de invertir porque tenemos la necesidad de llenar las plantas actuales. Y cuando queden totalmente saturadas, entonces miraremos nuevas inversiones. Lo que queremos ahora es llenar las que hay y que haya el máximo de empleo y de trabajo para las que tenemos

¿Y fuera de España?

El mercado obliga a invertir, y vamos a invertir en Turquía y Marruecos. Cada una por motivos distintos, no tanto por vocación de sustituir otros centros productivos sino para ganar volumen en esos mercados.

Desde fuera, eso suena a deslocalización

Pero no es el caso. En Miranda no existe tal, ya que ese producto que hacíamos no se va a hacer en ningún sitio. Si hubiera carga para hacerlo, el lugar idóneo sería Miranda. Y en el caso de las otras plantas nuevas, son para suministrar los productos en los concursos que se han ganado en esos mercados, en Marruecos y Turquía. Si es por competitividad de las plantas españolas, no tenemos dudas de que estamos en un buen sitio, somos competitivos mientras tengamos una buena carga en las fábricas.

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