El Norte de Castilla

La restauración del tramo medieval del Acueducto sigue a la espera de fondos

Detalle de un pilar del Acueducto del tramo reconstruido en la Edad Media.
Detalle de un pilar del Acueducto del tramo reconstruido en la Edad Media. / El Norte
  • El Ayuntamiento de Segovia programa unas jornadas para la divulgación de todos los aspectos del monumento

  • La Concejalía de Patrimonio y Turismo pretende «hacer visible el Acueduto» a los segovianos para que hablen de él «con pasión y decoro»

El Acueducto de Segovia es un monumento «geológicamente inestable», sostiene la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos. Requiere una atención constante. Pero en su opinión las alteraciones que presenta son «superficiales» y en el tramo más emblemático, en el centro de la ciudad, las descamaciones del granito, pérdidas de volumen o fisuras no ponen en riesgo la obra de ingeniería hidráulica que lleva dos mil años en pie. La opinión de la concejala no contradice el estudio de Fernando Pedrazuela, ingeniero de Minas que en su tesis doctoral señala que la piedra con la que se construyó el Acueducto ya tenía en origen «escasa dureza» y que, con el paso del tiempo y la erosión, el estado del granito es «crítico». Pero sí, requiere actuaciones constantes (el Ayuntamiento dedica 14.000 euros cada año para mantenerlo) y la más urgente lleva años a la espera de fondos: la restauración del tramo reconstruido en la Edad Media.

Divulgar este extremo y todos los demás relacionados con el edificio romano sobre el que gravita la propia existencia de Segovia es un objetivo que se ha marcado Claudia de Santos, que ha preparado con este propósito las I Jornadas ‘Acueducto de Segovia. Una ciudad por y para un monumento’, del 3 al 9 de octubre, para que, sobre todos los segovianos, lo conozcan, aprecien y sean los «prescriptores locales» que hablen de él «con pasión y decoro».

La restauración del tramo de reconstrucción medieval, el de las calles Almira y Cañuelos, es «lo que más prisa corre, dicho entre comillas», señaló De Santos, porque los pilares están allí ‘huecos’, pues fueron rellenados con tierra que ha sido ‘lavada’ por las filtraciones del agua de lluvia. Pero ahora «los recursos son escasísimos» y «hay que mirar al Acueducto, pero también a toda la carga patrimonial de la ciudad».

El Ayuntamiento, precisó, ha decidido «echar el resto en la muralla», cuya zona norte está en muy mal estado «aunque no genere alarma social» y, reconoció la concejala, «aún no hay fondos para acometer la restauración» de este tramo del monumento, que en 2017 competirá con la muralla por las ayudas del 1,5% Cultural del Ministerio de Fomento.

Asignación cerrada

Es la situación actual después de la «época presupuestaria dulce» que vivió el Acueducto no solo con las subvenciones del Espacio Económico Europeo (4 millones de euros invertidos en la ciudad en dos años, una parte importante en la muralla) y con la asignación nominal de 100.000 euros del Ministerio de Educación y Cultura, que «fue rebajándose y al final se cerró». Las obras de mantenimiento de la infraestructura, realizadas con presupuesto municipal, se han dedicado a recuperar el tramo extraurbano y el azud, «y por el aforador instalado sabemos cómo se ha incrementado el paso por la zona», señaló De Santos.

El azud situado en el río Frío, en el valle de la Acebeda, es la meta de la ruta guiada con la que culminarán el domingo 9 de octubre las I Jornadas Acueducto de Segovia, tras un programa de sesiones dedicadas a exponer todos los aspectos del monumento que comenzará el próximo lunes con el que «pretendemos hacer visible el Acueducto, y no es una perogrullada, porque los segovianos no tenemos esa capacidad de asombro de la gente que lo ve por primera vez, para nosotros siempre ha estado ahí y nos planteamos pocas cosas».

Las jornadas están así dedicadas al público de Segovia capital y provincia. Para hacer que lo vean «como una obra increíble, milagrosa, de ingeniería hidráulica que es mucho más que los arcos elevados que se consideran un monumento». Sobre todo, comentó, «tenemos que crear prescriptores locales, que la gente de la calle, los que vivimos en la ciudad, seamos capaces de hablar del Acueducto con pasión y decoro». Es decir, crear ‘clientelas internas’ (según el concepto de psicología y relaciones humanas) y «huir del chovinismo vacío» y de la erudición porque estas jornadas, detalló, tienen «voluntad de difusión local» y contarán con un panel de expertos para hablar del Acueducto «como posibilitador y sustentador de la ciudad», pues «el binomio Acueducto y Segovia es absolutamente indisoluble».

Multidisciplinar

El programa persigue aportar una visión multidisciplinar, con una «voluntad pedagógica» para la «toma de conciencia del valor identitario» del Acueducto, a través de las ponencias de un grupo de personas que en los últimos años han trabajado en diferentes aspectos del monumento y que lo conocen bien. La inauguración, el lunes 3 de septiembre, por la alcaldesa Clara Luquero dará paso a la conferencia de Alonso Zamora, historiador, arqueólogo y exdirector del Museo de Segovia, sobre la cartela del sotabanco y, por tanto, de quienes lo edificaron. Y esta primera jornada contará con Aku Estebaranz para hablar de las mil imágenes del monumento.

En los días siguientes expondrán sus ponencias geólogos como Andrés Díez y Luis Martín; arqueólogos como Santiago Martínez y Clara Martín; el filólogo Jesús Pastor, y el biólogo Alberto Díez. El viernes, Carlos Sanz mostrará las actuaciones de conservación material de los últimos años y la arqueóloga Isabel Marqués hablará del plan director. El sábado, Alberto García Gil presentará el plan de gestión, y después una mesa redonda con Susana Moreno, presidenta del Colegio de Arquitectos, el ingeniero Fernando Pedrazuela y Carlos Sanz debatirá sobre los males que aquejan al monumento que, pese a todo, «ha podido seguir cumpliendo su función durante veinte siglos».

La ruta guiada del domingo será el broche de las jornadas, que incluyen la visita ‘El Acueducto por dentro’ el lunes, el miércoles y el viernes para entrar en el desarenador de San Gabriel y en el registro de la Plaza Mayor, además de un programa denominado ‘Acueducto escolar’, con un programa de visitas guiadas a demanda de los centros «para llevar este espíritu de reflexión a las aulas».