El vandalismo, los botellones y los robos arruinan el hotel Marqués de la Ensenada

El vandalismo, los botellones y los robos arruinan el hotel Marqués de la Ensenada

Los Bomberos tuvieron que asegurar ayer una ventana fracturada a las pocas horas del incendio que arrasó una habitación

J. Sanz
J. SANZ

Lo ocurrido en la noche del sábado en una de las 'lujosas' habitaciones del antiguo hotel Marqués de la Ensenada, que fue pasto de las llamas de un incendio a todas luces intencionado, no fue más que la crónica de una muerte anunciada del maltrecho inmueble catalogado de la esquina de las avenidas de Gijón y Salamanca, que permanece abandonado a su mala suerte desde que su último propietario diera la espantada el 2 de enero de 2017 y dejara tirados no solo a clientes y trabajadores sino también un pedacito de la historia industrial de la capital, edificado en un lejano 1912.

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El fuego arrasó pasadas las nueve de la noche del sábado una de las pocas habitaciones que aún conservaban parte del mobiliario del desvalijado hotel, por cuya ventana llegaron a asomarse las llamas hasta la llegada de varias dotaciones del Servicio de Extinción. El incendio se concentró en esta estancia, con vistas al Canal de Castilla, una de las que utilizan habitualmente grupos de jóvenes para hacer botellón o simplemente pasar el rato estampando grafitis en las paredes o destrozando lo poco que queda por destrozar en el interior del Marqués de la Ensenada.

La acumulación de muebles de madera y colchones, junto al papel de las paredes, sirvieron de combustible para que el fuego cuajara rápido y acabará generando una intensa humareda que dañó gravemente un ala entera de la antigua harinera. Los responsables del incendio, por fortuna, pudieron salir a tiempo, según confirmaron ayer fuentes policiales.

Abierto de par en par

Y lo más sorprendente, quizás, es que el incendio no aplacó los ánimos de los visitantes habituales, que volvieron a entrar poco después, saltándose el cordón policial de la puerta del restaurante, por la calle Las Eras. «Han roto un cristal desde dentro y los cristales han caído sobre la acera de la avenida de Salamanca», confirmaban ayer al mediodía los efectivos de los Bomberos y de la Policía Local, que tuvieron que volver al hotel para asegurar el ventanal y revisar, otra vez, el laberíntico interior, que continuaba abierto de par en par por la citada entrada del lateral de Las Eras.

Un paseo por sus estancias, que ya poco tienen de lujosas, aunque aún conservan algunos muebles y lámparas en buen estado, evidencia el progresivo expolio al que ha venido siendo sometido el hotel en los últimos meses. Los ladrones han arrancado literalmente el cableado, las cajas de luces, los interruptores y enchufes e, incluso, algunas tuberías y sustraído puertas y el mobiliario que han podido ir sacando con discreción a la calle. Pero las facilidades para entrar al interior del inmueble llamó también la atención de los jóvenes, además la de algunos inquilinos esporádicos que han dormido allí. «Habitualmente nos hemos encontrado con chicos bebiendo dentro e intentamos mantenerlo cerrado con cadenas y candados, pero es complicado», reconocen fuentes de la Policía Local, cuyos agentes han requerido a la Seguridad Social, el organismo que embargó el hotel a las pocas horas de que su último dueño diera la espantada, «para que lo tapie o lo cierre en condiciones, pero ahí sigue abierto de par en par», lamentan.

La harinera La Perla fue rehabilitada como hotel en 2009, cuando abrió sus puertas el cinco estrellas.

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