Los socialistas se convertirán en la primera fuerza política de la provincia de Valladolid en el Congreso

Empleados de la Delegación del Gobierno en Castilla y León preparan la documentación para las elecciones de 2016. /GABRIEL VILLAMIL
Empleados de la Delegación del Gobierno en Castilla y León preparan la documentación para las elecciones de 2016. / GABRIEL VILLAMIL

El PSOE liderará a costa de Podemos, que perderá su representación vallisoletana en Madrid, y el PP peleará su segundo diputado con Vox

Víctor Vela
VÍCTOR VELAVALLADOLID

Atención a lo que ocurra durante las próximas semanas porque la campaña electoral que están a punto de descorchar los partidos políticos (la disputa por el voto comenzará el 12 de abril, Viernes de Dolores) se intuye como decisiva. Más determinante que nunca, a tenor de los resultados de la encuesta que GAD3 ha elaborado para El Norte de Castilla, con la intención de voto de los vallisoletanos de cara a las elecciones generales del 28-A. Nunca en democracia ha estado tan reñida la competencia entre PSOE y PP.

La foto actual, a poco más de un mes para acudir a las urnas, dice que el PSOE recuperaría apoyo ciudadano con respecto a las generales de 2016 y ganaría en papeletas, al recibir el respaldo del 29%de los votos emitidos. Tan solo le separa del PP un punto porcentual: los populares perderían su liderazgo, caerían en votos y obtendrían el 28% de los sufragios. Todo en un puño. PSOE 29%. PP 28%. Pero esta pequeña diferencia se antoja fundamental en la atribución de diputados, de acuerdo con la lógica política de la ley D'Hondt.

El PSOE se haría con dos escaños. El PP tan solo se garantizaría uno y tendría que disputarse el segundo diputado con Vox, que irrumpe en el paisaje local con el 13 % de intención de voto. Se convertiría en la cuarta fuerza más votada, después de adelantar a Podemos, que se desinfla en la provincia hasta perder el diputado que obtuvo en las elecciones de 2016. Más estable parece la situación de Ciudadanos: 16% de apoyos, tercer partido con más respaldo y la seguridad de conservar su diputado.

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Así las cosas, el mapa político que dibuja la encuesta de GAD3 para El Norte de Castilla establece el siguiente reparto de los cinco diputados que hay en liza en la provincia. El PSOE obtendría dos escaños (ganaría uno, que es el que pierde Podemos), el PP (que hace tres años fue la fuerza más votada y se embolsó dos escaños) tendría asegurado uno, pero estaría a punto de perder el segundo, en clara disputa con Vox. Y el quinto sería para Ciudadanos.

Habrá que estar, por lo tanto, muy atentos a lo que ocurra durante la campaña electoral y a la capacidad de los partidos para movilizar a sus votantes de cara al 28 de abril. La tasa de abstención de los comicios de 2016 fue del 24,44% (el porcentaje más alto desde 2000). Casi uno de cada cuatro electores se quedó en su casa. Entonces, hace tres años, el PP se convirtió en la formación más votada, con el 41,9% de los votos emitidos.

La encuesta de El Norte de Castilla le augura ahora un descenso de casi 14 puntos, hasta el 28%, lo que supondría el peor resultado histórico de los populares en la provincia (incluso peor que cuando durante los primeros años 80 se presentaba como Alianza Popular). El retroceso en apoyos poneen riesgo la obtención de un segundo diputado para el PP (algo inédito en la provincia)y le descabalga del trono como partido más votado, al ser adelantado por el PSOE.

Los socialistas recuperan colchón electoral. Del 26,27%de los votos que recibió en 2016 al 29% que le otorga la encuesta de El Norte. Un incremento no muy abultado, de poco más de dos puntos porcentuales, pero que le serviría para convertirse en la lista con más apoyos en Valladolid, algo que no consigue en unas elecciones generales desde 1986, con Felipe González. Un salto importante que permitiría al PSOEhacerse con dos diputados (en la última legislatura se tuvo que conformar con uno:Soraya Rodríguez, quien recientemente se ha dado de baja del partido por discrepancias con la línea política ahormada por Pedro Sánchez).

El avance del PSOEse produciría, entre otros factores, a costa de Podemos, que pierde fuelle en Valladolid. La formación morada recaudó en 2016 el 15,32% de los votos. Las perspectivas más halagüeñas de Unidas Podemos (marca con la que se presentará ante las urnas) le otorgarían en la actualidad el 10%. Un porcentaje insuficiente para conservar su diputado actual, Juanma del Olmo, quien repetirá como cabeza de lista por Valladolid. Estrecho colaborador de Pablo Iglesias, ha cerrado la legislatura sin apenas intervenir en el Congreso de los Diputados. Tan solo tomó la palabra en siete ocasiones, según los datos de actividad parlamentaria que ofrecen la web institucional del Congreso y los diarios de sesiones, cuando la media de los diputados de la comunidad está en 31.Del Olmo presentó además 34 iniciativas.

En el otro extremo se situaba Francisco Igea (152 intervenciones, 247 iniciativas), quien no volverá a ser candidato de Ciudadanos al Congreso, después de vencer las primarias de su partido en la comunidad y convertirse en el aspirante de la formación naranja a presidir la Junta de Castilla y León (tras imponerse a Silvia Clemente, la apuesta del aparato del partido, y de sobreponerse a unas primarias telemáticas con votos fraudulentos). El puesto de Igea lo ocupará Soraya Mayo (durante años presidenta de la Asociación de Autónomos de Castilla y León), quien a tenor de la encuesta será capaz de aguantar el diputado de Ciudadanos (que obtendría el 16% de apoyos en las urnas, unas décimas más del 15,6% logrado en 2016).

Una de las incertidumbres de la próxima campaña será el papel que juegue VOX (este viernes desveló que su candidato será el economista PabloSáez). Su presencia hace tres años fue puramente testimonial: el 0,34% de los votos. La encuesta de GAD3 le sitúa hoy con el 13% de apoyos. Una escalada que le auparía como cuarta fuerza (por detrás de Ciudadanos y por delante de Podemos), lo que le sitúa a puntito de conseguir un diputado (que le arrebataría el PP).

Las personas cuyos nombres salgan de las urnas con el mandato de representar a Valladolid en el Congreso de los Diputados tendrán que empeñarse duro para desatascar inversiones prometidas desde hace años y que siguen pendientes en la provincia. Ahí están, por ejemplo, las infraestructuras. Las autovías acumulan kilómetros de promesas incumplidas sin que se haya avanzado apenas en la Autovía del Duero (mucho anuncio de informes, cero hormigón) y se haya hecho de forma muy lenta en la autovía hacia León. Y están también pendientes el Campus de la Justicia, el acelerón a la operación ferroviaria, las obras en Fabio Nelli o el Museo de Escultura, la modernización de los regadíos en el campo...