Las primeras experiencias de trabajo

Las primeras experiencias de trabajo

Seis jóvenes cuenta su inmersión en el mundo laboral en un mes en el que en Valladolid el paro ha crecido

El Norte
EL NORTEValladolid

La radiografía laboral que trazan los datos sobre paro registrado (que sube) y afiliación a la Seguridad Social (al alza) ofrecidos por el Ministerio de Trabajo parece un calco de la que se dibujó en la provincia hace justo un año. Julio, al contrario de lo que ocurre en el resto de la comunidad y en el conjunto del país, no es un buen mes para el empleo en Valladolid.

La tendencia de los últimos años confirma que, después de un junio pujante (con contrataciones temporales por las rebajas en el comercio y el inicio de la temporada de verano), el paro crece en Valladolid a lo largo de julio (en esta ocasión, 536 personas más).

Seis jóvenes que encontraron empleo en este mes son:

Jaime Arroyo, repartidor «Descansamos dos días a la semana, así que no me quejo»

Hace dos años Jaime Arroyo Galán, de 20 años, comenzó a trabajar en un restaurante como ayudante de cocina. Sus principales actividades eran fregar los platos y limpiar. No obstante, el mal ambiente en el que trabajaba hizo que no se encontrase cómodo en su espacio laboral. Ahora tiene un nuevo empleo: reparte pizzas en el Telepizza. «Un amigo que trabaja allí me habló de lo agusto que se encontraba y me informó de que en ese momento necesitaban gente», es así como Jaime decidió echar su currículum, pues de esta forma podría costearse sus «caprichos». Lo hizo sin presión ninguna, ya que vive con sus padres y no necesitaba el dinero de manera urgente.

Jaime, que un principio trabajaba 50 horas mensuales, ahora tiene un contrato de 80 horas al mes, que comenzó en junio, y con el que cobra 500 euros. «Tenemos dos días de descanso a la semana obligatorios, que por lo general decide la empresa. La gente que trabaja 50 horas suele tener tres días de descanso y, de momento, están cumpliendo con lo estipulado en el Convenio de Hostelería de Valladolid de CC. OO. respecto a las vacaciones, así que no me quejo», explica el joven vallisoletano.

Jaime está estudiando un grado superior de Administración de Sistemas Informáticos en Red y el horario le permite combinar bien ambas labores, «lo único malo es que como trabajo a la hora de comer y de cenar perturba un poco mis hábitos alimentarios, de hecho, he adelgazado». A pesar de tener un tiempo libre más reducido, sigue quedando con sus amigos y le dedica tiempo a lo que más le gusta, la bicicleta.

Sergio González, atención al proveedor «Lo mejor es el ambiente profesional y el compañerismo»

Sergio comenzó a trabajar en verano en Ikea. Todo comenzó cuando la compañía sueca ofreció una conferencia a través de la Facultad de Comercio de la Universidad de Valladolid, donde estudia el joven vallisoletano de 20 años. Sergio aprovechó esta oportunidad y solicitó empleo, pues necesitaba el trabajo «para pagarme los estudios y mis gastos personales o, simplemente, comprarme ropa» y, así, no depender de sus padres.

Sergio, que cuenta con un contrato de seis meses y se encarga de atender a los proveedores y ofrecer soluciones si surgen problemas como la falta de stock, trabaja 25 horas a la semana por el salario mínimo interprofesional, es decir, por 650 euros al mes.

El vallisoletano, que dice estar «muy contento allí» y que «lo mejor es el ambiente profesional y el compañerismo», intenta compaginar su vida personal con el trabajo, aunque reconoce que a veces no es «fácil», sí que tiene margen de «salir por las noches de fiesta», sobre todo ahora que es verano. Cree que su vida se tornará un poco más difícil cuando comience el curso en septiembre, ya que por la mañana tendrá que asistir a clase y por la tarde a trabajar, lo que acabará en que no «tenga mucho tiempo para él».

Carmen Labajo, camarera «Me encanta trabajar de cara al público»

Son ya cinco años los que Carmen ha dedicado a la hostelería. Ahora, esta joven de 24 años trabaja en el bar Príncipe, en Parquesol y, aunque se le acaba el contrato en septiembre, reconoce que le «encanta estar de cara al público».

Carmen, que realizó el grado medio de cocina, cobra el salario mínimo interprofesional de 900 euros al mes, pues trabaja 40 horas a la semana. Además, imparte cursos de formación para la gente que entra nueva al bar. Esta vallisoletana considera que «la organización es el elemento clave para poder combinar su vida personal con el trabajo y, así, disfrutar del ocio».

Manuel Fuentes, azafato y teleoperador «He decidido trabajar en verano para adquirir experiencia»

Manuel tiene 20 años y estudia Publicidad y Relaciones Públicas en la Universidad Europea Miguel de Cervantes. Este verano ha decidido trabajar como teleoperador en Yoigo, donde realizó un curso de formación antes de ser contratado, además de continuar como azafato en la universidad, un trabajo que realiza durante todo el año. «He decidido trabajar en verano para adquirir experiencia», comenta.

Para Manuel, no es un problema compaginar la vida social con el trabajo, «los fines de semana me voy a Santander y al salir del trabajo voy a tomar algo con mis amigos».

David Herrero, periodista «Me gustaría quedarme en este trabajo durante todo el año»

Graduado en Periodismo por la Universidad de Valladolid, el palentino David, de 22 años, se adentró en el mundo laboral por primera vez hace tres años. Este verano ha decidido trabajar en la agencia de noticias Ical tras probar otras salidas como la radio o el periódico. «Haciendo las prácticas de empresa me di cuenta de que me gusta más el periodismo escrito que la radio».

Además, este recién graduado es responsable de comunicación en la asociación de emprendedores Projoven. El 31 de agosto finaliza su contrato en Ical y desea «poder quedarse allí» aunque «preferiría trabajar en su ciudad natal».

Jesús Marqués, camarero pluriempleado «Muchas veces me quedo sin dormir para poder tener ratos de ocio»

Jesús, vallisoletano de 25 años y estudiante de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte en la UEMC, trabaja en varios establecimientos durante el verano. El mes de julio trabajó de monitor de Paddle Surf en la playa de las Moreras y de camarero en el hotel Conde Ansúrez, así como en dos bares de la localidad en turno de tarde y de fin de semana.

«Ahora en el mes de agosto trabajo cubriendo las vacaciones de mi madre en la administración de lotería», explica. Con tan poco tiempo libre, Jesús cuenta que muchas veces «se tiene que quedar sin dormir para tener ratos de ocio con sus amigos».