Tordesillas despide a más de 14.800 motoristas en una edición pasada por agua

Un grupo de asistentes a Motauros desmonta una de las tiendas de campaña de Tordesillas. /P. G.
Un grupo de asistentes a Motauros desmonta una de las tiendas de campaña de Tordesillas. / P. G.

Emplearon la mañana del domingo en desmontar tiendas y limpiar la zona de Valdegalindo

Patricia González
PATRICIA GONZÁLEZTordesillas

Carpas desmontadas, mochilas repletas de mantas y forros polares, hogueras encendidas hasta el momento de partir y muchas despedidas. Este fue el ambiente que se vivió durante la mañana del domingo en la zona recreativa de Valdegalindo de Tordesillas, área que desde el pasado jueves albergó la decimonovena edición de la concentración invernal de motos Motauros. Edición pasada por agua que contó con un total de 14.865 inscritos, dato menor al del pasado año, pero «el tiempo no nos acompañó por lo que la cifra es inferior a la que deseábamos que era superar los 16.000 inscritos de 2018. De todas formas estamos muy contentos con el desarrollo y el resultado de la concentración, una edición más tranquila que contó con los fieles, activos y valientes de todos los años». aseguró el presidente del Moto Club Tordesillas (organizador del evento).

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Para Juan Carlos Ruiz, que recordó que de manera anticipada se inscribieron un total de 3.000 participantes y que el grueso de los mismos se dio el sábado, «a pesar de que estuvo lloviendo toda la jornada del 19, ésta fue un día grande en la que pudimos desarrollar todo el programa organizado».

Jornada del domingo en Motauros. / P. G.

Esta edición ha sido una de las más tranquilas de los últimos años, según detallan desde la organización que puntualizan que «durante la noche todo ha transcurrido con normalidad. Sí que es cierto que hemos tenido que expulsar a algunas personas de la concentración, pero es que este año teníamos claro que el descanso nocturno era lo primordial».

Durante la mañana de este domingo se entregaron los premios 'Clavidor', como el que se entregó a la madrina de honor de esta edición, la mundialista, María Herrera, la primera mujer de supersport.

Despedidas de colegas

A la espera de que la concentración cumpla el año que viene los 20 años de edad, son muchos los que han iniciado la cuenta atrás para acudir a Motauros. «Aunque hemos pasado mucho frío merece la pena, ya que el ambiente es lo mejor que tiene esta concentración», aseguró el vallisoletano, José Antonio Alfayate, que junto a un grupo de amigos disfrutaron de esta edición desde el pasado martes, cuando «nos desplazamos hasta aquí para ir montando toda la zona de acampada y desde entonces hemos disfrutado como todos los años».

Además de destacar las cosas positivas de Motauros, como es el ambiente, el compañerismo y lo solidario del evento, Alfayate también quiso poner un punto negativo a la concentración, como es la escasez de servicios. Para el madrileño, Juan Delgado, ni el agua, ni el frío, ni la nieve pudieron hacer que su primera experiencia en esta concentración fuera «brutal». «Creo que es la mejor de las concentraciones en la que estuve, ya que el ambiente es muy bueno y la programación musical es también muy aceptable. Sin duda alguna regresaré al próximo año», aseguró Delgado, que junto a su grupo de amigos recogían las ultimas cosas de su zona base para regresar hasta sus casas.

Estas labores también fueron las que realizaron Javier García y sus compañeros de faena, que decidieron salir a primera hora de la mañana del dominho. «Por si el tiempo se complica hemos comenzado a recoger todo para poder llegar pronto a Madrid, no pillar mucho atasco. Además lo complicado es desmontar todo ya que traemos muchas cosas».

Para este motorista, Motauros es una de las mejores concentraciones invernales del panorama nacional, tal es así que «llevamos disfrutando de Motauros desde hace más de ocho años, y cada edición se supera. No importa el frío o el agua, ya que estas cosas suelen pasar».

Cruz Roja atendió a 24 personas en esta concentración invernal

Desde Cruz Roja, explicaron que durante todo el fin de semana atendieron en su base a un total 24 personas, de las que dos tuvieron que ser trasladadas al Hospital Universitario de Valladolid, tras ser valoradas por los facultativos del puesto médico instalado en las instalaciones de Motauros, para completar la atención sanitaria. Las patologías más frecuentes fueron cortes, contusiones, quemaduras, indisposiciones e intoxicaciones etílicas. En cuanto a los recursos e infraestructuras, se han utilizado tres ambulancias de soporte vital básico, tres vehículos de apoyo logístico y un puesto de coordinación de la Asamblea Comarcal de Cruz Roja.