Un ladrón huyó semidesnudo y sin botín después de entrar a una casa de Fuente Berrocal

Un operario repone el cristal de la ventana de la vivienda asaltada el lunes. /J. S.
Un operario repone el cristal de la ventana de la vivienda asaltada el lunes. / J. S.

«Es la tercera vez que nos roban y, aunque sonó la alarma, les dio tiempo a revolverlo todo», lamentan la víctimas del asalto

J. SANZ Valladolid

El amplio despliegue policial que blindó Fuente Berrocal durante horas a partir de las siete de la tarde del lunes no pudo impedir que uno de los ladrones lograra dar esquinazo a los agentes después de que su acompañante, con el que presuntamente acababan de poner patas arriba una vivienda de la calle Nabuco, fuera detenido cuando ambos empotraron su coche, un Seat Ibiza gris, contra una valla al intentar salir de la urbanización hacia la carretera de Fuensaldaña. Lo sorprendente es que el segundo sospechoso huyó desnudo de cintura para abajo, y es literal, al zafarse de un agente que le agarró por la cintura cuando estaba encaramado en una verja en la calle Goyescas. «Pataleó y el policía acabó con sus calzoncillos, el pantalón y sus botas de la mano». Y así, semidesnudo, prosiguió su huida a pie camino de los terrenos que rodean esta urbanización situada justo al borde de la carretera de ­Fuensaldaña. El detenido es de origen albanokosovar y todo apunta a que el huido también procede del este de ­Europa.

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Y puede que el calzado del fugado (recuperado por los policías) o el de su compañero (detenido) acaben siendo determinantes si los agentes logran situar el dibujo de sus botas en el escenario del robo registrado unos minutos antes de que fueran sorprendidos en plena huida. Solo eso, unas huellas de pisadas en la pared, situada bajo una ventana del primer piso, que da al descansillo de las escaleras de la vivienda, dejaron los autores del enésimo robo registrado en los últimos meses en Fuente Berrocal. «Treparon por el tejadillo que une nuestra casa y la de al lado, rompieron la ventana del primer piso –situada a más de tres metros de altura– y se colaron por ahí», relataban las víctimas antes de lamentar que a los autores, «aunque saltó la alarma poco antes de las siete de la tarde, les dio tiempo a poner patas arriba toda la casa».

Las víctimas, sin embargo, no echaron nada en falta de su domicilio. «Sacaron los cajones y la ropa, abrieron todas las cajitas y lo tiraron todo, pero creemos que solo buscan dinero y joyas de oro, que aquí no tenemos, y acabaron saliendo por la ventana de la cocina para salir a la calle de atrás y coger el coche», explican los afectados, un matrimonio experto ya en la materia después de sumar tres robos casi idénticos en los últimos dos años. «Las otras veces entraron por abajo y se llevaron una cadenilla de oro y poco más y después hemos ido poniendo más sensores y cámaras conectadas a la alarma, pero parece que no nos ha servido de mucho», lamentan los vecinos de la calle Nabuco.

De origen albanokosovar

Las propias víctimas recuerdan cómo acudieron de inmediato al recibir la llamada de la central de alarmas y se comieron ya el atasco de casi media hora para llegar a su vivienda: «Los controles policiales ya estaban en la entrada y lo curioso es que cuando llegamos a nuestra casa no había nadie y nos tocó entrar con miedo a ver si nos habían robado». Dentro se encontraron la casa revuelta, las pisadas en la pared bajo el ventanuco (analizadas después por la Policía Científica) y la central de alarmas destrozada a ­porrazos.

El alcalde afirma que hay menos robos pese a la presencia de bandas

El alcalde, Óscar Puente, aseguró ayer que «el número de robos ha descendido en la ciudad el 15% en relación al año pasado a pesar de que algunos quieran sembrar la alarma y aunque existan bandas que estén llevando a cabo operaciones reiteradas en ciertas zonas de la ciudad», en alusión a los robos en una docena de viviendas registrados en los últimos dos meses en Fuente Berrocal y Covaresa o a los asaltos a más de una docena de negocios registrados a la vez en La Rubia, La Farola y el Cuatro de Marzo.

El sospechoso detenido, de origen albanokosovar, permanece en los calabozos de la Comisaría de Delicias mientras los agentes intentan reunir pruebas para imputarle, al menos, el asalto a la vivienda de la calle Nabuco, además de un delito, como mínimo, de atentado a la autoridad y daños (embistieron a una patrulla antes de empotrar su coche contra una valla). En el interior del vehículo tan solo se encontraron herramientas para cometer robos, así como un reloj y unas pocas joyas que los investigadores no han conseguido situar en los escenarios de los últimos robos en Fuente ­Berrocal.

«No dejaron huellas más allá de las pisadas y tampoco en principio, se llevaron nada», reconocen fuentes del Cuerpo Nacional de Policía.