«Somos Teloncillo y somos de Valladolid»

Ana Gallego y Ángel Sánchez, en el centro junto a Ana Redondo y Óscar Puente durante la rueda de prensa. / Rodrigo Jiménez

Ana Gallego y Ángel Sánchez agradecen la responsabilidad de cambiar el escenario por el balcón para sentir «el abrazo» de la ciudad

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINAS

El saludo de Ana Gallego y Ángel Sánchez, cuando comienzan sus representaciones infantiles, es siempre el mismo: «Somos Teloncillo, compañía de Valladolid». Cuenta Ana Gallego, nacida en Peñafiel, vecina de la Circular, exestudiante en el instituto Leopoldo Cano, que les sale así desde siempre. Un orgullo arraigado en la tradición escénica de una ciudad que puede presumir de talento sobre las tablas, pero también de pasión por la escena. Lo resumía el alcalde, Óscar Puente, de manera gráfica: «Podemos presumir de ser una ciudad con seis espacios artísticos, teatrales, abiertos durante todo el año, eso no se produce en ningún otro lugar de España. Y eso es gracias a que el público se educa desde niño. Eso se cultiva desde la infancia y Teloncillo contribuye a esa formación», razonó.

Así que Teloncillo saca pecho, aunque esté en el otro lado del charco, como ha ocurrido recientemente, y dice «una compañía de Valladolid». Tan de Valladolid que entre sus integrantes y ramificaciones, porque colaboran con otros grupos y han tenido un enorme elenco de intérpretes desde sus inicios, figuran vecinos de La Victoria, Rondilla, Delicias... «Tenemos una representación de los barrios dentro de Teloncillo muy interesante, incluso el quinteto Respira, con el que trabajamos, con gente extranjera. Teloncillo aglutina muchas visiones, muchos barrios y muchas miradas».

Y eso se verá en su pregón, seguro. Como también la defensa del teatro como arma de futuro. «Este año la programación del teatro para niños en la ciudad tiene más de 70 espectáculos, si todas las ciudades de este país tuvieran 70 representaciones abiertas al público la sociedad se transformaba seguro», asegura Ana Gallego.

Tendrán que superar, eso sí, el pánico escénico, que deben tenerlo ya superado en lo tocante a proscenios, pero no en cuanto a balcones consistoriales. «Cuando veníamos lo hemos mirdo y se nos echaba encima el balcón. Vamos a sentir el gran abrazo de la ciudad desde ese balcón».