«Si seguimos en esta línea, la UVA está condenada a la irrelevancia»

Antonio Largo Cabrerizo, candidato a rector de la UVA. /Henar Sastre
Antonio Largo Cabrerizo, candidato a rector de la UVA. / Henar Sastre
Elecciones al Rectorado de la Universidad de Valladolid

Antonio Largo apuesta por construir un plan estratégico surgido del debate entre todos los estamentos de la institución

Antonio G. Encinas
ANTONIO G. ENCINASValladolid

Es una candidatura de perfil académico, insisten desde el equipo de Antonio Largo Cabrerizo. Por eso, más allá de la Facultad de la que parte su intención de convertirse en rector, la de Ciencias, piden que se especifique que es «catedrático de Química Física, especialista en Química Computacional y Química Interestelar». Entre quienes le acompañan en este viaje electoral se repite, y así lo admite él, currículos similares pero transversales: Helena Castán, catedrática de Electrónica; Javier de Frutos, catedrático de Matemática Aplicada; y Paloma Castro, profesora del departamento de Didáctica de la Lengua y Literatura.

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-Para empezar, ¿quién es Antonio Largo y por qué se presenta como candidato al Rectorado?

–Soy catedrático de Química Física. Y me presento, estoy decidido a hacerlo, porque quiero dar un impulso a mi universidad. Creo, y coincido con más gente, que tenemos una pasividad y un inmovilismo que hace que nuestra universidad se esté quedando atrás. El resto de las universidades se están moviendo y si tú sigues estático, al final retrocedes. Mi objetivo es intentar introducir una dinámica positiva con una visión de futuro para poder posicionar a la UVA, sacarla de la vía muerta en la que está e introducirla en una vía en la que pueda desenvolverse de cara al futuro. Hay muchas cosas que hemos perdido en este tiempo y una muy elemental es el debate. La universidad es un foro en el que debía haber un debate permanente sobre prácticamente todas las cuestiones de política universitaria y ahora mismo en los órganos colegiados el debate está en muchos casos ausente y en el Claustro es una situación extrema, este último año prácticamente no ha habido. Tenemos que dialogar, debatir con todos los colectivos y definir qué proyecto de universidad queremos cara al futuro para no acabar en una posición que nos va a conducir a la irrelevancia si no lo remediamos.

En su despacho de la Facultad de Ciencias.
En su despacho de la Facultad de Ciencias. / Henar Sastre

–Llama la atención que su despacho no estará muy lejos del de Daniel Miguel, actual rector, que pertenece al mismo departamento aunque sea de un área distinta.

–Sí, en otro piso.

–Ustedes se conocen. Incluso le comunicó que iba a presentarse.

–Nos conocemos desde hace mucho tiempo, no recuerdo si me dio prácticas o no, pero por ahí andaba ya. Pero que seamos del mismo departamento, aunque de diferente área de conocimiento, no implica que no podamos tener visiones diferentes del contexto universitario, de las soluciones que se pueden aplicar, del proyecto de universidad que tenemos... No me presento contra nadie. Quiero articular un proyecto en el que yo creo, que considero que puede ser positivo, y por eso me presento. Hablando de fútbol -antes de comenzar la entrevista se ha producido una charla muy futbolera, es forofo acérrimo del Real Valladolid- , tú no te cuestionas fichar a un entrenador para tu equipo y como el anterior es gallego dices ‘para qué voy a fichar a otro gallego’. Te fijas en qué sistema tiene, si cuida la cantera, si puede disparar al equipo hacia arriba... Esto es algo similar. Aunque tengas una procedencia parecida, el planteamiento en cuanto a proyecto de universidad puede ser diferente. Me lo he pensado mucho, he reflexionado y al final he concluido que merecía la pena presentar un proyecto de futuro.

«Tenemos problemas estructurales muy complejos en algunos centros»

–Todos los precandidatos le han dado muchas vueltas, lo primero habrá sido sondear qué apoyos hay para sostener la candidatura.

–Lo primero que me he planteado, para ser sincero, es mi propia cuestión personal. Si merecía la pena la hipoteca profesional y personal que supone desempeñar un cargo tan exigente como el de rector. Te hipoteca la carrera profesional durante un tiempo y estoy satisfecho con mi carrera profesional. Me gusta la docencia en grado y en máster, hago innovación docente, llevo un grupo de investigación, coordino un máster europeo, participo en otro, tengo relaciones con colegas nacionales y extranjeros... Los que tenemos vocación universitaria estamos muy contentos de poder hacer nuestras funciones. Y luego está la hipoteca personal, que te va a llevar un tiempo, detraer tiempo de atención a la familia. Y lo primero era ver si me compensaba y ser consciente de dónde me embarcaba. Una vez que decidí que el proyecto compensaba, cuando ya se manejaban distintas candidaturas, pensé si tenía sentido que me presentara. Analicé el contexto, hablé con gente con experiencia y al final concluí que merecía la pena y había una posibilidad de que pudiéramos tener éxito en esta aventura.

–¿Qué es lo más urgente?¿A por qué asunto iría en su primer día como rector?

–Urgentes hay muchas cosas, pero sobre todo una visión de futuro y evitar el cortoplacismo, el tapar huecos. Hay que resolver los problemas del día a día, pero no podemos condicionar la política universitaria al cortoplacismo de sacar plazas, becas, sin un análisis completo de futuro. Tenemos problemas estructurales muy complejos en algunos centros, las plantillas de profesorado tienen perspectivas de futuro bastante comprometidas, y lo primero que tenemos que hacer es encararlo con visión de futuro, no podemos parchear estos problemas estructurales. Y luego hay muchos aspectos muy importantes en los que tenemos que trabajar, fortalecer titulaciones para dar una mejor atención a nuestros estudiantes, especialmente en la política de másteres. En la internacionalización para nuestros estudiantes. Darle una política clara y combinándola con la empleabilidad y las prácticas en empresa. Los estudiantes son el foco principal de atención nuestro, nos tenemos que dedicar a ellos. Y luego la proyección a la sociedad. Tenemos una muy mala política de comunicación, no sabemos vender ni lo que hacemos bien. Después del debate sobre política universitaria y proyecto de futuro debemos tener opinión sobre muchos temas y trasladarlos a las instituciones y foros adecuados. Debemos tener una incidencia en la sociedad que ahora mismo no tenemos para una institución como la que somos, con el peso de profesores y estudiantes y volumen de trabajo que se hace. Eso nos limita bastante.

Antonio Largo, en el campus Miguel Delibes. Henar Sastre
Antonio Largo, en el campus Miguel Delibes. Henar Sastre

–Hablaba de la política de másteres. Ha habido un momento que parecía que era una cuestión de ensayo y error, mientras que desde la Consejería se instaba a profundizar en los másteres, que serán los que definan la oferta de las universidades.

–Totalmente de acuerdo. En el sistema universitario español ahora mismo lo que va a diferenciar a unas universidades de otras, aparte de la calidad de la investigación, son los másteres. Y aquí hemos descansado sobre el voluntarismo, igual que en la internacionalización. Sobre el impulso de personas que incluso a veces sin una gran ayuda tiran adelante como pueden. El voluntarismo tiene un límite, llega un momento en que los profesionales ya no dan más de sí y a lo que pueden alcanzar es limitado. Se necesita una política de másteres, apoyarlos e impulsarlos. ¿En qué somos buenos? Pues a las áreas en las que tenemos un gran potencial habrá que darles un especial énfasis para diferenciarnos del resto. Ahora mismo no estamos captando un porcentaje significativo o alto de estudiantes de máster, estamos por debajo de la tercera parte respecto de los egresados. Eso para nuestra universidad es un desastre. Si seguimos en la misma dinámica vamos a pasar a la irrelevancia. El resto de universidades van avanzando en este sentido y la política de másteres me aprece muy importante pensando en la universidad y en los alumnos, porque es lo que va a definir su futuro profesional. Si les damos unos másteres de calidad ellos van a ir preparados y van a entrar con ventaja en la competencia en el mercado. Si no les damos una buena titulación no entrarán tan favorecidos y son listos y buscarán las universidades que les den lo que están buscando. Tenemos que darle una vuelta completa a la política de másteres.

«Debe haber un apoyo decidido a la investigación para potenciar las áreas en las que somos fuertes»

–En los últimos ránkings la UVA no ha salido bien. Algo chocante es que hay datos que no se han transmitido bien porque la Fundación General, el Parque científico y la Universidad han actuado casi como compartimentos estancos.

–Los rankings nos gustarán más o menos, pero están ahí y los propios estudiantes los miran para elegir en qué universidad van a hacer un erasmus, o un máster. Los convenios que puedes firmar con universidades miran los rankings. Estos rankings descansan sobre el trabajo de las personas, sobre el personal de la universidad, pero debe haber además un apoyo a la investigación decidido para potenciar las áreas en las que somos fuertes. Y sobre todo coordinación. Tenemos tres patas: UVA, Parque Científico y Fundación General. Como no tengamos una buena coordinación es imposible. No solo artículos y publicaciones que no salen reflejadas por canalizarlas por una vía u otra. También las patentes, que si están en la Funge no aparecen como pertenecientes a la Universidad de Valladolid. Estamos nosotros mismos perjudicándonos en los rankings por una falta de coordinación. Ahí tenemos un campo de mejora tremendo para el futuro. Y necesitamos una buena coordinación de esas trers áreas que están un poco deficitarias.

–Todo esto en un mercado salvaje, con una demografía a la baja y una abundancia de universidades públicas y privadas. Prácticamente hay una competición por captar alumnos.

–El sistema universitario es el que es, la sociedad va evolucionando con unos condicionantes y nos gustará más o menos pero las universidades privadas son una realidad que están ahí. A veces es un poco difícil comparar porque los niveles de exigencia no son iguales. En cuanto a titulaciones y nivel de profesorado no es el mismo que en las universidades públicas y eso hay que conocerlo. Pero más allá de eso, las universidades privadas juegan su papel. Y lo que veo es que nosotros tenemos que caracterizarnos por ser una universidad pública de calidad y verlo como un acicate. Las privadas hacen su papel y nosotros tenemos que aprender a competir en el terreno en el que ellos son fuertes y en el que nosotros tendremos que mejorar. En la empleabilidad, las titulaciones con un perfil más adaptado, másteres percibidos como de más utilidad...Que nos sirva de estímulo. Toda competencia, llevada sanamente, puede ser buena.

«La política de comunicación que tenemos es bastante deficiente, es un área en la que tenemos mucho que hacer»

–Luego hay temas que se escapan al ámbito de la UVA, como la reforma de la duración de los grados, las tasas de reposición... Que complican mucho el día a día.

–Hemos sufrido muchos condicionantes. Venimos de una época muy mala y ahora estamos aliviando en parte esto, pero hasta que recuperemos los niveles anteriores todavía tiene que pasar un tiempo. Porque hemos pasado épocas en las que se tenían que jubilar diez personas para que entrara una nueva. Eso ha hecho un daño terrible. Ahora la tasa de reposición está en el 100%, pero eso es para mantener, no para recuperar. Pero nosotros tenemos que dialogar y perfilar una opinión sobre la tasa de reposición, sobre las tasas de los alumnos, que competimos de modo desfavorable porque tenemos unas tasas mucho más altas que las de otras regiones. Sobre los criterios de acreditación, mapa de titulaciones. La duración de los grados. Conviene que tengamos una posición. Que tras el debate, creamos en lo que tenemos que hacer y traslademos nuestra opinión a las instituciones, a la Junta de Castilla y León, a la Conferencia de Rectores. Trasladar tu opinión a las instancias adecuadas. Quizá no puedas cambiar estos condicionantes, pero igual puedes influir en aliviarlos o en concienciar a la sociedad para que se perciba de otra manera.

–Sorprende, al acercarse a la Universidad, los grandes avances e investigaciones que se llevan a cabo y lo poco que se conocen.

–Una de las cosas más positivas que me estoy llevando de estos primeros contactos que estoy teniendo es que estoy descubriendo gente estupenda que hace un trabajo extraordinario en centros que tú, en principio, veías como insospechados para hacer un trabajo puntero. Y no nos llega ni a nosotros. Y además deberíamos proyectarlo hacia el exterior. La política de comunicación que tenemos es bastante deficiente y esa es un área en la que tenemos que hacer mucho y tengo una serie de actuaciones previstas para poder trasladar ese potencial que tenemos. En todos los campos tenemos gente que está haciendo un trabajo fantástico.

«Mis referentes en cuanto a gestión universitaria son Fernando Tejerina y Jesús María Sanz Serna»

–Eso lleva a que a veces es un coto muy cerrado, los grupos son estancos y los proyectos europeos, que es donde está el dinero, piden que haya transversalidad.

–Siempre hablamos de intentar buscar sinergias entre los grupos, que colaboren, y sí que hay una cierta inercia a que cada uno se quede en su lugar, no lo discuto. Que se fomente a nivel institucional sería bueno. Que se facilite que los grupos hagan labores de investigación trasversales. Pero ahí, por ejemplo, en áreas como el Parque Científico debría haber un caldo de cultivo muy bueno para que converjan grupos que tienen iniciativa, capacidad, y que entren en contacto con el entorno social y demos un paso más de transferencia. Que se está dando, pero muchas veces también desde el voluntarismo. Me comentaban investigadores que hacen investigación aplicada que tienen sus proyectos europeos y que muchas veces echan en falta que la institución les arrope y ponga en contacto, con ‘workshops’ y reuniones reales, con otros grupos, con el entorno, ver qué puedo ofrecer yo y qué pueden demandarme.

–Los últimos rectores de la UVA no han conseguido renovar mandato: Evaristo Abril, Marcos Sacristán y ahora, si no lo consiguiera Daniel Miguel, sería la tercera vez consecutiva. Parece complicado encontrar un proyecto, un plan estratégico a medio plazo, a ocho años, para la Universidad de Valladolid.

–Creo que es por la carencia de un proyecto de universidad. Mis referentes en cuanto a gestión universitaria son Fernando Tejerina y Jesús María Sanz Serna, que dieron un salto cualitativo importante, tenían un proyecto de universidad diferente. Para mí son mis referentes, de un perfil estrictamente académico, dedicado a la universidad sin ningún condicionante, implicado en seguir un proyecto de universidad. Ymodestamente, no quiero ponerme a su altura, son personas muy significativas en el contexto universitario y un referente. Tuvieron éxito, desde mi punto de vista, porque se les veía con unperfil académico y un proyecto, no estaban pasivos, sino activos, dinamizando...

–¿Tiene el equipo definido?

–Tenemos un grupo de trabajo con el que estamos terminando de definir el proyecto. Y sí, son personas de un perfil académico. El equipo completo no lo tengo porque hay gente que no quiere significarse en una campaña electoral, pero un esqueleto sí tengo.

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