El acusado por el crimen de Sebitas declarará el lunes ante el tribunal del jurado

El acusado de asesinar a 'Sebitas' (d), junto a su letrado y las acusaciones, en la primera sesión del juicio con jurado. /Rodrigo Jiménez
El acusado de asesinar a 'Sebitas' (d), junto a su letrado y las acusaciones, en la primera sesión del juicio con jurado. / Rodrigo Jiménez

La Fiscalía pide para Tomás Alonso 14 años de prisión, mientras que la acusación particular solicita 20 años y una indemnización de 120.000 euros para sus familiares

E. ESTEBANValladolid

Tras pasar casi dos de sus 40 años en una celda de la cárcel vallisoletana de Villanubla, Tomás Alonso San Segundo, principal sospechoso de la muerte de Sebastián V. R., salió este viernes por primera vez camino de la Audiencia Provincial de Valladolid, donde se constituyó el jurado, para escuchar los planteamientos iniciales de las acusaciones y de su defensa. Declarará ante el tribunal popular el próximo lunes y, durante seis días, estará a merced de los nueve miembros del jurado popular, que emitirán su veredicto sobre si el 9 de abril de 2017 asesinó a su amigo Sebitas, como todos le conocían en el Barrio España de la capital vallisoletana.

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No es un juicio más. Es, en palabras del magistrado presidente del tribunal del jurado, un caso «complejo y farragoso». De hecho, la primera sesión -para la que se estimaba que declarara el acusado- duró poco más de una hora (comenzó a las 12:40 y finalizó a las 13:45 horas). La complejidad del proceso ya se puso de manifiesto, de entrada, con la elección del jurado popular, compuesto por cuatro mujeres y siete hombres (dos de ellos, suplentes), que rondan la treintena. Los 25 candidatos estaban citados a las 10:00 horas, pero su elección se prolongó durante dos horas y media. Serán ellos, el «auténtico y verdadero jurado», los encargados de dirimir si el acusado se ensañó con Sebastián V. G. aquella fatídica noche.

Una vez designado el jurado popular contra Tomás Alonso San Segundo, para quien la Fiscalía solicita 14 años de prisión al considerar que las pruebas que se tienen son «compatibles con haber estado en el lugar de los hechos», las acusaciones y la defensa expusieron las líneas maestras de lo que será su estrategia. El primero en hacerlo fue el representante del ministerio fiscal, quien aseguró que han tenido especial consideración en una «prueba directa»: un testigo, Pedro D. J., que «sorprendió» al acusado cerca del paraje conocido como Soto de la Medinilla, cerca de la factoría de Michelin, junto al río Pisuerga de la capital, «con la víctima en el suelo, boca abajo y dándole patadas».

Si bien la defensa de Tomás Alonso San Segundo, que pide su absolución, rechazó la versión de este testigo porque «no nos creemos la película que contó», la Fiscalía sostiene que, aunque Pedro D. J. padezca una minusvalía psíquica que le pudiera llevar a «no valorar intelectualmente lo que estaba sucediendo ni ser consciente de todo lo que pasaba», el hecho de que tomara notas y realizara una serie de dibujos sobre lo que estaba viendo «al ser consciente de que podría olvidarlo» hace que su relato pueda ser veraz y fidedigno.

«Actuó con alevosía y ensañamiento»

La acusación particular, desempeñada por la familia del fallecido, insistió en la idea que desde un primer momento han mantenido: Tomás asestó «veinte navajazos» a Sebitas y, tras propinarle «cinco ladrillazos» en la cabeza, le arrojó al Pisuerga, aún con vida aunque agonizaba. Por todo ello, solicitan una pena de prisión de veinte años y una indemnización de 120.000 euros para los padres de la víctima.

El letrado de la familia solicitó que los hechos fueran catalogados como asesinato y no como homicidio, ya que entienden que Tomás actuó con «alevosía y ensañamiento». Además, consideran que la agresión se produjo en una zona con una pendiente «muy grande, de difícil acceso y visibilidad y, por tanto de la que es muy difícil escaparse y que cualquier persona que pase por allí pueda apreciar lo que está pasando»

Durante el tiempo que duró la primera sesión del juicio, Tomás Alonso San Segundo se mantuvo cabizbajo, sin perder vista de todo lo que hacía y decía su abogado, y en todo momento, de espaldas al público y a los medios de comunicación. . Entre tanto, su abogado no cesaba en reafirmar la inocencia de su cliente, basándose para ello en que la Policía Científica no halló ADN suyo «ni en la navaja ni en los ladrillos, solo de la víctima». «No puede ser que haya sido él si no había ADN de mi cliente ni en la piedra ni en la navaja», sentenció el letrado.

«No puede ser que haya sido Tomás Alonso San Segundo, porque no había ADN suyo ni en la piedra ni en la navaja», sostiene la defensa

La segunda sesión, en la que está previsto que declare el acusado, está programada para este lunes a las 09:30 horas. En las consiguientes vistas, junto al testigo, testificarán los policías locales que acudieron al lugar de los hechos, así como los funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía y de la Policía Judicial que intervinieron en el proceso. Además, y por expresa petición de la defensa, declararán los peritos de la Policía Científica que elaboraron el informe de huellas dactilares ya que, según el letrado, «no revelaron que las huellas fueran del acusado».

Por otra parte, un médico forense «valorará» si la enfermedad que padece el principal testigo de cargo incide de alguna forma en la verosimilitud de los hechos que relata. «Puede tener alguna incoherencia como consecuencia de un retraso mental leve, pero esa propia persona fue tan consciente de la situación tan grave en la que se vio implicado que él mismo tomó una serie de nota y dibujos para poder ordenar los hechos en la forma en la que les vio», según la Fiscalía. También declarará como testigo Társila Rodríguez Sánchez, la madre de Sebitas para exponer cuándo y cómo vio por última vez a su hijo con vida.

 

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