El asesino de 'Sebitas' se enfrenta a penas de 14 a 20 años de prisión

Los Bomberos, en el momento en el que accedieron al río junto al Puente Mayor para rescatar el cuerpo del agua. /El Norte
Los Bomberos, en el momento en el que accedieron al río junto al Puente Mayor para rescatar el cuerpo del agua. / El Norte

La selección del jurado, entre 25 ciudadanos, arranca hoy en la Audiencia de Valladolid, que ha programado seis días de juicio

M. J. Pascual
M. J. PASCUALValladolid

Una vida al precio de un teléfono móvil. Sebitas murió a manos de un amigo por reclamarle el teléfono que, sospechaba, le había robado mientas tomaban un café en casa del acusado del crimen. Tomás A. S. S., con antecedentes por robo principalmente, se enfrenta a penas de 14 a 20 años de prisión como autor del crimen, y será el jurado popular que se seleccione hoy quien determine si es culpable o no de la muerte de su amigo, que apareció en el río Pisuerga de Valladolid con golpes en la cabeza y el cuerpo acribillado de cuchilladas. El juicio, de seis días de duración, arranca hoy en la Audiencia con la selección de los miembros de jurado pupular. De los 25 ciudadanos que han sido llamados, nueve serán los escogidos para integrar el tribunal popular que valore los hechos probados que serán la base del veredicto de culpabilidad o inocencia del encausado.

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Tomás A. S. S., de 40 años, se sentará en el banquillo como presunto autor del brutal crimen de Sebastián V. R., un delincuente habitual afincado en Barrio España, cuyo cuerpo fue hallado a las nueve de la noche del domingo 9 de abril de 2017 flotando en el Pisuerga. Según refleja el escrito de acusaciones provisionales del fiscal, se enseñaron con él. Cerca de una veintena de cuchilladas, en su mayoría propinadas por la espalda y en el costado, y dos ladrillazos –presumiblemente fue este el objeto utilizado– en la cabeza recibió la víctima antes de ser arrojada al agua, aún con vida, aunque agonizaba. Todo ello debió ocurrir poco antes de que Pedro D. J., el principal testigo de cargo, se topara con el cadáver junto a la orilla en un paraje situado junto al camino de Soto de la Medinilla, con vistas a la factoría de Michelin.

Sebastián V. R., de 40 años, tenía su domicilio en el Barrio España, situado a diez minutos a pie del escenario del crimen, al otro lado de la ronda norte. Allí fue visto por última vez por sus familiares –residía junto a sus padres en una casa molinera próxima a la calle Valle de Arán– el domingo al mediodía e, incluso, algunos vecinos aseguran que aún se toparon con él a las cinco de esa tarde.

La víctima, delincuente habitual y vecino del Barrio España, llevaba cinco años 'limpio'

De manera que Sebastián acabó en las horas siguientes en la ribera del Pisuerga, junto al citado camino y el nuevo bosque urbano de Soto de la Medinilla –recién bautizado como de los Sueños–, en compañía de su supuesto verdugo, Tomás A. S. S. quien, según sostiene la acusación pública, fue acribillado a cuchilladas y golpes. Los forenses contabilizaron cerca de una veintena de heridas de arma blanca, en principio, mortales de necesidad, en su mayoría diseminadas entre la espalda y el costado. Eso además de hematomas y dos traumatismos en la cabeza, que habrían sido ocasionados por un ladrillo. Los resultados preliminares del examen forense apuntan a que la víctima murió desangrada, aunque vivía cuando fue arrojada al agua.

Sebastián V. R. contaba con numerosos antecedentes policiales por robos menores, si bien es cierto que llevaba cinco años sin sumar detenciones fruto de sus estancias en la prisión provincial. «'Sebitas' llevaba mala vida, eso está claro, pero también es cierto que no se metía con nadie», señalararon vecinos del barrio al conocer su muerte. Sus restos mortales descansan en el Parque El Salvador de Santovenia de Pisuerga.

Dos días después del macabro hallazgo en el río, fue detenido Tomás A. S., de 40 años, quien desde hoy se sienta en el banquillo para enfrentarse a peticiones de penas que oscilan entre los 14 y los 20 años de cárcel que piden, respectivamente, el fiscal, por homicidio, y la acusación particular ejercida por los padres de la víctima que considera que fue un asesinato, porque consideran que la víctima no pudo defenderse, El acusado y único detenido por estos hechos mantiene su inocencia y su abogado pide la libre absolución.

 

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