Marc Torrano: «Hay que supervisar los contenidos que consumen los jóvenes en Internet»

Marc Torrano, durante su charla en el congreso R-evolución 4.0 en el Calderón. / Alberto Mingueza

El programador y formador en espacio3.net alerta de la «sobreexposición» de los menores desde que nacen

E. GARCÍA DE CASTROValladolid

«No dejar a tu hijo acceder a Internet por miedo al acoso o al abuso es como no dejarle comer por miedo a que se envenene o engorde». La frase, del tuitero Pepo Jiménez, le «encanta» a Marc Torrano, programador y formador en espacio3.net, que ha pronunciado la primera charla del encuentro tecnológico R-evolución 4.0 de El Norte de Castilla.

Marc Torrano ha abordado un asunto de plena actualidad y que figura entre las principales preocupaciones de los padres: cómo afecta el mundo digital a niños y jóvenes. Comenzó constatando una evidencia: «el periodo adolescente siempre ha sido problemático y ese ímpetu adolescente no ha cambiado, pero los entornos sí». Es decir, que hace años no existía Internet, pero ahora es una realidad que impregna toda nuestra actividad vital, y eso exige actitudes nuevas. Ha explicado que, del mismo modo que nunca dejaríamos un cuchillo afilado en manos de un niño de dos años, «hay que supervisar las herramientas digitales que utilizan y el contenido que consumen los jóvenes, porque si lo hacemos podremos conseguir que sean personas responsables y las usen correctamente». Eso incluye los videojuegos, que hoy día permiten el contacto sin control con adultos y numerosas «microtransacciones económicas para conseguir cosas» similares a la operativa que emplean los juegos de azar.

La segunda gran enseñanza que ha dejado la ponencia de Torrano ha sido que los adolescentes se preocupan mucho por su imagen, «lo que les lleva a sobreexponerse en las redes sociales» con el agravante de la «hipersexualización» de sus imágenes y textos, y que les importa poco su privacidad. Pero no es menos cierto que «aprenden por imitación». Es un hecho que desde que nacen les grabamos y fotografiamos, «y en ocasiones nosotros mismos les sobreexponemos». Les miramos a través de la pantalla del teléfono móvil desde el primer día.Y ese aparato, el móvil, es precisamente lo que ellos han visto delante de nuestra cara desde siempre. Por eso lo quieren.