Los siluros atacan en el Duero

Un pescador posa con uno de los ejemplares extraídos del Duero. /
Un pescador posa con uno de los ejemplares extraídos del Duero.

Este gigantesco pez, originario de Europa Central, ha logrado pasar de la cuenca del Ebro a la del Duero y algunos ejemplares ya han sido capturados en Soria

ISABEL G. VILLARROEL

Llamado comúnmente siluro, el Silurus glanis es una especie de pez de agua dulce de la familia Siluridae (silúridos), originario de los grandes ríos de Europa Central que supone una grave amenaza para las especies autóctonas y ecosistemas de las aguas trucheras y ciprinícolas de la geografía española y que continúa su expansión desde su introducción en el embalse de Mequinenza en el río Ebro en el año 1974. La especie proliferó a varios afluentes del Ebro y ya el año pasado, los pescadores sorianos constaron su presencia en el embalse de Los Rábanos y en varios tramos del río Duero.

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Los clubes de pesca de Almazán, El Campano, San Saturio, Hinojosa y río Ucero y Abión, todos de la provincia de Soria que engloban a más de 500 pescadores, se han unido para solicitar medidas urgentes a la consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León; Juan Pablo Martínez, presidente del club adnamantino recuerda que «la Consejería es quien tiene la capacidad para actuar sobre las poblaciones piscícolas de nuestra comunidad; la situación que se está dando en los ríos de la provincia de Soria, concretamente en el río Duero, es insostenible y muy preocupante».

Ha saltado la alarma en las diferentes asociaciones porque «algunos socios han capturado varios ejemplares de la especie Silurus glanis, más comúnmente llamada siluro; después de muchos rumores al respecto, definitivamente y por desgracia hemos podido comprobar la existencia de ejemplares de esta especie en el pantano de Los Rábanos y en la salida de aguas del mismo, con el consiguiente peligro que supone su expansión».

Las experiencias que se han tenido en el río Ebro con esta especie han sido nefastas, se puede confirmar la desaparición de todas las especies autóctonas de la zona. Los pescadores sorianos están preocupados por la posible extinción de las buenas poblaciones trucheras y ciprinícolas que se sitúan aguas abajo del pantano de Los Rábanos. «Queremos instar a la Junta de Castilla y León a que tome las medidas necesarias para erradicar dicha especie porque de ello depende el futuro de nuestros ríos tal y como los conocemos en la actualidad», declaran los pescadores.

Pesca deportiva

El siluro es el pez de agua dulce de mayor talla de toda Europa. Puede llegar a los 2,5 metros de longitud total y pesar más de 100 kilos. Tiene el cuerpo alargado y comprimido lateralmente en la parte posterior. Su piel carece de escamas y está recubierta de abundante mucosidad. La cabeza es grande, ancha y aplanada, con seis barbillones bucales, dos largos y móviles en la mandíbula superior y cuatro más pequeños en la inferior. Presenta ojos diminutos y una línea lateral completa pero no visible.

Este pez es una especie objeto de pesca deportiva en España, así lo recuerda la asociación ecologista Asden-Ecologistas en Acción. Juan Luis Hernández puntualiza que «estas introducciones malintencionadas son ilegales y producen el desequilibrio en el ecosistema de un río, de un embalse, y de una laguna, tanto es así que también las especies de aves se reducen porque se comen su comida, alteran las cadenas alimentarias».

Asden no encuentra solución «igual que ha ocurrido con el cangrejo autóctono, que casi ha desaparecido». Aunque «una solución podría ser la pesca eléctrica rebajando el embalse de Los Rábanos» reclama la asociación.

No obstante, la Junta de Castilla y León aún no ha trasladado ningún tipo de medida a los pescadores sorianos mientras que indican que, por el momento, están estudiando la situación en Los Rábanos, a las puertas de Soria.

Ilegal

Para Jesús Aldea, miembro de la junta directiva de la sociedad San Saturio y del club el Campano Soriano, «la situación es muy preocupante, y más si como pensamos son ejemplares que han sido introducidos de forma ilegal en nuestras aguas. Por supuesto no sabemos quién puede haber sido el inconsciente que haya hecho esta introducción de la especie y que si lo supiéramos lo denunciaríamos donde fuera necesario, pero el daño pensamos que ya está hecho. Ahora mismo la población de siluros que tenemos en este tramo es bastante significativa y no es infrecuente capturar tres o cuatro ejemplares, de en torno a los sesenta centímetros, en un par de horas. Pensamos que por la diferencia de tamaños de los peces que se están pescando pudiera haber ejemplares hasta de dos o tres generaciones y en cualquier caso en poblaciones que nos llevan a hacer que nos pongamos en guardia ante lo que se nos pueda venir encima», recoge Leonardo de la Fuente en su blog.