Una tromba de agua en la comarca de Cuéllar anega calles, plazas y garajes

Los bomberos ayudaron a los vecinos a levantar las alcantarillas. / M. R.

La tormenta dejó este miércoles más de 50 litros de agua por metro cuadrado en poco más de una hora

MÓNICA RICOCuéllar

Una fuerte tormenta sorprendió a primera hora de la tarde de este miércoles a los vecinos de la comarca de Cuéllar, causando inundaciones y llegando a crear ríos y lagos en distintas calles y plazas de la villa. Una vez más, tal y como ocurrió el pasado mes de mayo, las zonas más afectadas se han situado en el entorno de la plaza de toros, y en el barrio de Santa Clara, parte baja de la localidad, donde uno de los patios del colegio quedó inundado, al igual que la vecina plaza de José Echegaray, donde algunos vehículos quedaron atrapados.

Los vecinos de Cuéllar se vieron sorprendidos por una intensa tormenta que descargó «entre las 17:00 y las 17:30 horas, con mucha agua y mucho granizo», explicó el alcalde de Cuéllar a Ical, sin poder precisar aún la cantidad exacta del litros por metro cuadrado pero «tuvieron que ser más de 30». Jesús García aseguró que los operarios municipales trabajaron «achicando agua» en diferentes zonas de la villa, especiamente en la partes más llanas donde siempre se acumula cuando llueve con intensidad «al tener Cuéllar una gran pendiente».

El agua cayó con fuerza durante cerca de una hora, tiempo en el que los bomberos de la Comunidad de Villa y Tierra de Cuéllar atendieron más de medio centenar de llamadas, por lo que pusieron todos los efectivos a disposición de los vecinos, que trabajaron divididos en equipos y ayudaron a los afectados en lo necesario, como levantar alcantarillas para facilitar el desagüe en las vías y plazas con mayor acumulación de agua, puesto que las conducciones estaban desbordadas.

Los propios vecinos no dudaron también en utilizar todas las herramientas que tuvieron a su disposición para levantar alcantarillas, mientras que en muchos casos se afanaron con la limpieza de los bajos y garajes que habían quedado anegados. Con cubos y cepillos se dedicaron a achicar el agua que había entrado en sus establecimientos, aunque en algunos casos incluso tuvieron que cerrar sus puertas al público, debido a los daños sufridos. Los bomberos también cedieron bombas a los vecinos para que éstos pudieran retirar el agua de la lluvia que había inundado sus garajes y locales.

Durante la tormenta y los instantes posteriores, multitud de calles de la localidad registraron problemas debido a la formación de balsas de agua. La intensidad del agua hizo saltar arquetas y tapas de alcantarilla en diversos puntos, como en la calle Balbino Velasco, lo que también es habitual en estos casos.

Vuelta a la normalidad

Tras la tormenta, los vecinos comenzaron a analizar los daños ocasionados por los más de 50 litros de lluvia por metro cuadrado que se rregistró un pluviómetro particular, aunque en apenas unas horas la localidad retornó a la normalidad. Este jueves, las labores se centrarán en la limpieza de las zonas más afectadas por la tormenta.

En Cuéllar también contaron con la colaboración de Protección Civil, que preparó un dispositivo de cuatro voluntarios que puso a disposición de la población para ayudar en todo lo necesario ante las inundaciones provocadas por la tormenta, que también afectó a buena parte de la comarca, como los municipios de Torregutiérrez y San Cristóbal de Cuéllar.

El desborde del arroyo desplazó varios vehículos. / Cruz Catalina
La riada alcanza en Vallelado y Torregutiérrez cerca de 70 centímetros al desbordarse el arroyo Horcajo

Hasta 70 centímetros de altura alcanzó el agua anegado en Vallelado, lo que produjo el desplazamiento de contenedores y vehículos y la rotura de varias vallas. Al recoger el arroyo el agua del resto de corrientes fluviales de otras localidades y entrar en la zona entubada la masa de agua se desbordaron y anegaron varias bodegas y garajes.

La carretera que une San Cristóbal de Cuéllar y Vallelado fue cortada al tráfico debido a la imposibilidad de circular, al igual que los accesos de Íscar y Chañe, quedando la localidad prácticamente incomunicada por carretera. El arroyo Horcajo, cuando alcanzó su máxima abundancia, superó el caudal del propio río Cega. El desborde del arroyo también alcanzó explotaciones agrícolas y ganaderas, siendo especialmente perjudicial con una de ellas, donde la corriente desplazó varios cerdos hasta el centro de la población.

La gran riada afectó a viviendas e incluso a edificios emblemáticos como el frontón de la localidad. Los vecinos se atemorizaron ante la situación y el desastre producido por la tromba de agua, pero reaccionaron de inmediato y salieron a la calle para enmendar la situación con la ayuda de tractores y palas. Fue necesario derribar muros de piedra para que el agua fluyera. En este sentido, el polígono industrial de Los Arenales se vio gravemente afectado por la concentración de agua embalsada, aunque a lo largo de la tarde ha ido recuperando la normalidad.

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