Las multas por atentar contra el Acueducto irán de 750 a 3.000 euros

Unos jóvenes subidos al Acueducto. /Antonio de Torre
Unos jóvenes subidos al Acueducto. / Antonio de Torre

Pintadas, escalar el monumento o las deyecciones de mascotas en los pilares se consideran infraciones muy graves

«Educar, educar y educar», insistía la alcaldesa, Clara Luquero, para dejar diáfano la labor que la ciudad ha de practicar para inculcar el respeto por el Acueducto. Sin embargo, ha quedado demostrado que el civismo necesita más. Por eso, la corporación ultima la redacción de la ordenanza que regulará el entorno del monumento, santo y seña del la de la declaración de patrimonio mundial que luce orgullosa la capital. El borrador está en manos de los grupos políticos. La concejala de Patrimonio Histórico y Turismo, Claudia de Santos, les ha instado a leer «con tranquilidad, sin interferencias» el documento.

El refuerzo reglamentario a la educación está a la vuelta de la esquina. El texto «trata de hacer un barrido exhaustivo» de las actitudes que agreden de una u otra forma al Acueducto y también a sus alrededores. Las personas que incurran en la infracción de subirse al monumento para sentarse, descansar o posar para la fotografía de recuerdo se exponen a una sanción que puede alcanzar los 750 euros por estar calificada como un incumplimiento leve de la futura ordenanza.

Arco de sanciones

Otro botón de muestra de la propuesta sancionadora en la que se trabaja se fija en los excrementos de las mascotas y en la actitud de los dueños. Si las deyecciones se producen a los pies del bien histórico y el propietario del perro no las recoge ni limpia, la multa aparejada puede alcanzar los 3.000 euros al estar tipificada como muy grave. Esta misma cuantía podrá aplicarse, cuando se apruebe y entre en vigor el texto final, a los autores de pintadas, grafitis o a los vándalos que rayan o descascarillan la piedra con algún objeto punzante.

Entremedias, el borrador abarca una serie de infracciones catalogadas como graves, con un arco de sanciones que pretende ir desde los 750 hasta los 1.500 euros. Dentro de este apartado están incluido, por ejemplo, el hecho de arrojar determinados objetos a los pilares, como colillas. Aquí también tienen cabida los incívicos que dejan los más variados elementos en los huecos existentes entre las piedras, así como la colocación de pegatinas, pancartas o carteles de cualquier tipo, que además emplean tiras de celo para estar sujetas a los pilares del monumento.

Son, de momento, solo propuestas que los grupos políticos que conforman la corporación municipal han de estudiar para luego realizar las modificaciones necesarias, siempre bajo la premisa de conquistar el máximo consenso. El Acueducto y su protección bien valen el acuerdo político que se persigue. Por el momento, parece que la sintonía es buena para ahondar en el articulado de la futura ordenanza municipal.

Por la parte que le compete en esta iniciativa, Claudia de Santos ha venido subrayando en sus últimas manifestaciones «la gran dificultad» que ha entrañado la confección del documento, ya sus responsables han tratado de hilar lo más fino posible para catalogar «todas las conductas» consideradas lesivas y perjudiciales contra el Acueducto y su entorno.

Por lo tanto, también se ha tenido en cuenta la regulación mediante la inminente ordenanza municipal de cuestiones como el mobiliario urbano, el tráfico, la colocación terrazas... En el fondo, ese futuro marco normativo «influye en toda la actividad humana que tenga una incidencia en la integridad física» del monumento romano, apostilla la concejala de Patrimonio Histórico y Turismo.

A por la unanimidad

Ante el descarte de la colocación de cámaras de videovigilancia y la proliferación de comportamientos poco respetuosos con el Acueducto y su integridad física, en los últimos tiempos el Ayuntamiento ha dado orden a la Policía Local de redoblar la presencia en torno al tesoro más visitado de la ciudad para prevenir, persuadir y detectar posibles agresiones al monumento. Pese a ello, los responsables del Ayuntamiento siguen lamentando que haya personas que ignoran las indicaciones y hacen caso omiso de, por ejemplo, la señal de prohibido subirse que hay instalada en la plaza Día Sanz.

La voluntad con la que se ha planteado la norma que se halla en estudio es «alcanzar el consenso de todos y que se aprueben con unanimidad». Por eso, la edil prefiere y confía en que la ordenanza de protección del Acueducto y de su entorno se someta al debate y posterior aprobación en el pleno del mes que viene. Para el de mañana llegaba justa.

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