«Mantener viva la llama de Esteban Vicente es nuestro deber»

Ana Doldán, directora artística del Museo Esteban Vicente de Segovia. /Antonio de Torre
Ana Doldán, directora artística del Museo Esteban Vicente de Segovia. / Antonio de Torre

La directora del museo que lleva el nombre del pintor tureganense, Ana Doldán, analiza los retos del centro de arte

Carlos Álvaro
CARLOS ÁLVAROSegovia

El patronato del Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente ha aprobado la liquidación del presupuesto del pasado ejercicio, que cerró con 547.000 euros sobre un presupuesto inicial de 533.000. La directora artística del museo, Ana Doldán de Cáceres, expuso en la reunión la programación para el segundo semestre del año, un año muy especial, pues se cumplen dos decenios de la inauguración de la pinacoteca. Doldán repasa en esta entrevista los logros del pasado y los retos para el futuro.

–El Esteban Vicente cumple veinte años. Una fecha redonda que sirve para mirar atrás y tomar impulso.

–Sí, veinte años. Han pasado muchas cosas en veinte años. Al principio vivimos una época muy buena, de grandes exposiciones, y luego vino la crisis, de la que estamos saliendo.

–¿Qué balance hace?

–El balance es muy positivo. Hemos conseguido poner el museo en un lugar muy importante, pero tenemos que seguir luchando para volver a esa primera etapa gloriosa.

–Fueron años de esplendor, de las exposiciones de Picasso, Dalí... También vivía Esteban Vicente.

–Esteban Vicente murió en enero de 2001 y el museo funcionaba desde abril de 1998. Fue poco tiempo lo que coincidieron. Pero, sí, las exposiciones fueron extraordinarias. Picasso, Dalí, la titulada 'Luz de la mirada', que fue una exposición centrada en los realistas madrileños..., la de Zurbarán, Juan Gris y Esteban Vicente, la que reunió las últimas obras de grandes artistas, de Tiziano a Tàpies, 'Aún aprendo' se llamaba... Verdaderamente, el museo ha acogido exposiciones extraordinarias que contaban con unos presupuestos muy elevados. Ahora tenemos que adaptarnos al presupuesto que hay.

–¿Conoció a Esteban Vicente?

–No, porque yo me incorporé al museo en 2003. Sí conocí a Harriet, su esposa.

–El museo siempre ha procurado mantener muy viva su obra y su memoria...

–En España, a Esteban Vicente empezó a conocérsele a finales de los ochenta, a raíz de la exposición monográfica que en 1987 le dedicó el Banco Exterior y de los reconocimientos que fue obteniendo, la Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes, la Cruz de Alfonso X el Sabio... El círculo se cerró en 1997, cuando culminaron las negociaciones para la restauración de este edificio y la creación del museo, destinado a albergar las 153 obras que Vicente nos legó. Mantener viva la llama de su legado es nuestro deber.

La fundación de Harriet

–Tanto él como su esposa siempre estuvieron ilusionados con el proyecto, ¿verdad?

–No tenían descendencia y lucharon por crear esa fundación, sobre todo Harriet, porque ya fue Harriet la creó la fundación. El objetivo era el mantenimiento de ese legado. Prueba evidente de esa ilusión es que Esteban Vicente descansa aquí, en el museo, junto a su legado. Yo le siento aquí, muy cerca. Puede parecer ñoño, pero tenemos una responsabilidad con esta persona que decidió legar a esta ciudad una parte muy importante de su colección.

–Hablaba de crisis. ¿En qué momento se encuentra ahora el museo?

–Salimos de ella, se supone. Cuando asumí la dirección artística, en 2015, vivíamos un momento muy delicado, porque ese ascenso coincidía con la desaparición de cinco puesto de trabajo y de la dirección anterior. Fue un momento crítico que no se olvida, porque éramos una familia muy unida. Había muy buena relación entre todos los trabajadores y el momento fue malo. Había que sacar el proyecto adelante y con muy poco presupuesto. Fueron momentos de desorientación, pero, afortunadamente, salen las cosas. La debacle fue en junio y en septiembre conseguimos aquella exposición de Chema Madoz que tuvo tantísima repercusión. Bueno, tomamos carrerilla y desde entonces no hemos dejado de organizar actividades. Durante los últimos años también estamos anclando mucho más las raíces con Segovia, en tanto que estamos abriéndonos a la creatividad artística de la ciudad. Las exposiciones de Alberto Reguera, Carlos León o Sofía Madrigal van en esa línea. Tampoco hemos renunciado al proyecto educativo, que lleva el artista Iván Montero y que está funcionando muy bien. Luchamos por sobrevivir con mucha ilusión. El objetivo es seguir siendo lo que siempre hemos sido: un centro dinamizador de la cultura.

–¿Cuántas visitas reciben?

–La exposición de Sofía Madrigal, por ejemplo, ha tenido muchísimo éxito. También la de Mikel Navarro, que inauguramos coincidiendo con el vigésimo aniversario. Nos mantenemos en la media de los últimos años, que está en torno a los 50 visitantes diarios. Podrían ser más, siempre lo digo, pero lo importante es que quien viene lo hace con el deseo propio de ver el museo y trasladarse al mundo del arte contemporáneo y al mundo de Esteban Vicente.

Satisfacción estadounidense

–¿Qué tal las relaciones con la Fundación Harriet y Esteban Vicente?

–A finales del año pasado no garantizaban la aportación, pero hace un par de meses confirmaron una primera aportación para este año de 25.000 dólares. Las relaciones están mejor que estuvieron cuando dejaron de colaborar. No son las mismas aportaciones que había hace años, pero están contentos con la labor del museo y eso es importante. Por ejemplo, valoran mucho la difusión que estamos haciendo de Esteban Vicente a través de las exposiciones itinerantes. Ahora, gran parte de la colección permanente del pintor está en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante y en junio viajará a la Fundación Eugenio Granell, de Santiago de Compostela. También estuvo en Barcelona, en Madrid... Estas exposiciones están siendo posibles gracias a la aportación de la fundación americana.

–¿El museo nota ese beneficio?

-Totalmente. Las exposiciones itinerantes conllevan una visibilidad de Esteban Vicente y de la marca añadida que es el museo. En Alicante, hasta el 15 de mayo, habían visitado la exposición 6.000 personas. Cuando la obra de Esteban Vicente se mueve, todo se mueve, también en los medios de comunicación, y al final el museo de Segovia se beneficia. Ahora tenemos perfiles de visitantes que antes no teníamos. Quiere decir que se nota. El problema es que no disponemos de una partida destinada a publicidad. Sería ideal.

–¿Esperanzada con el futuro?

–Por supuesto. Nunca hay que perder la esperanza. Luchamos por mantener vivos el museo y la figura de Esteban Vicente y lo estamos consiguiendo. Por otra parte, el país se está levantando, las empresas empiezan a ver un poco de luz. Ahora también estamos intentando que alguna empresa se sume al proyecto, como antes, que había muchos colaboradores, pero es muy complicado.

–¿Puede adelantar algo acerca de la próxima exposición?

–Sí, porque es inminente. Se trata de una exposición de David Rodríguez Caballero, escultor nacido en Pamplona que vive entre Madrid y Nueva York. Es uno de los artistas con más proyección nacional e internacional. En ella colaboramos con la Catedral de Segovia, porque va a haber una instalación específica en la capilla del Cristo Yacente de Gregorio Fernández, concretamente tres cerámicas abstractas y una pieza de aluminio que entablan diálogo con la talla del Cristo. Se trata de relacionar el pliegue barroco con el pliegue contemporáneo. Por eso, la exposición, que abrirá el 21 de junio, se llamará 'El pliegue según el pliegue' y será digna del vigésimo aniversario del museo. También hemos querido que este sea el año de Esteban Vicente. Su colección volverá a casa a finales de año, como colofón.