Cruz Roja quiere reactivar el mundo rural de Segovia con un voluntariado «de y para mayores»

Campaña 'Buen Trato a las personas mayores: Promoción del trato adecuado y protección frente al maltrato', de Cruz Roja en Segovia. /Antonio Tanarro
Campaña 'Buen Trato a las personas mayores: Promoción del trato adecuado y protección frente al maltrato', de Cruz Roja en Segovia. / Antonio Tanarro

Más de 23.400 segovianos que habitan en los pueblos de la provincia han cumplido ya los 65 años

César Blanco Elipe
CÉSAR BLANCO ELIPESegovia

Quédense con este número: 23.240. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), es el dato que indica cuántas personas residentes en los 208 municipios de la provincia, excluyendo la capital, han cumplido ya los 65 años. Es la cifra que ilustra el rastro dejado por el acuciante envejecimiento que asola al medio rural. Segovia no tiene la exclusiva de este fenómeno demográfico que vacía los pueblos de España, pero sí es un paradigma.

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Si sumamos los 11.296 habitantes de la capital que ya han superado la edad de la jubilación, las operaciones resuelven que el 22,5% de la población de Segovia está entrando en la tercera edad.

Con esta presentación no es de extrañar que los representantes en la provincia de Cruz Roja Española hayan situado uno de los focos de su preocupación en las personas mayores que residen en las zonas periféricas, en el campo, en esos pueblos cuya demografía se desangra. La responsable de Captación, Alianzas con Empresa y Marketing de la organización sociosanitaria, Ana de Lucas, revela que entre los retos que se ha fijado la entidad para este año se encuentra la instauración de un programa «para reactivar el medio rural».

Además de revitalizar las asambleas comarcales, ese objetivo se materializa también en un proyecto muy especial de voluntariado «de y para mayores» que moran en los pueblos. Esta propuesta, añade la portavoz de la entidad, ya ha comenzado a dar sus pasos.

Ayudas y cuidados mutuos

Gente a la que ayudar y trabajo por hacer no le van a faltar a Cruz Roja Española, sobre todo a tenor de esas estadísticas que reflejan un padrón tan envejecido como el segoviano. Para muestra, otro botón. En el conjunto provincial, los vecinos octogenarios y nonagenarios superan en número al segmento infantil que va hasta los 10 años.

A grandes rasgos, esta nueva apuesta de la organización pasa por tejer vínculos entre personas mayores residentes en el disperso medio rural para que se ayuden y apoyen unos a otros, se cuiden entre ellos e intercambien experiencias. De esta forma, Cruz Roja cree que puede insuflarse vida y actividad en esos entornos más aislados.

El programa se añade a otras líneas de intervención social que posee la entidad y que también se dirigen a mejorar la calidad de vida de esa población envejecida. La experiencia de los últimos años indica que cada ejercicio, de media, la institución sociosanitaria presta asistencia a unas 1.600 personas mayores en la provincia. «Hemos notado que la cifra va en aumento», precisa la responsable de Marketing.

Conocer los problemas

Para dar una idea de esa tendencia al alza de esta clase de servicios, en los ocho primeros meses de 2018, Cruz Roja Segovia atendió a través de los programas de personas mayores a un total de 1.444 personas. Tres de cada cuatro usuarios y beneficiarios de esta asistencia eran mujeres. Para el desarrollo de estas actuaciones, la organización cuenta con 120 voluntarios en la provincia, entre los que hay también una mayoría femenina.

La pretensión que subyace en este tipo de intervención social es la de «responder a las necesidades particulares de las personas mayores y de sus entornos familiares al tratarse de una cuestión de derechos humanos que requiere la actuación de toda la sociedad para que sea posible envejecer con dignidad», explican sus responsables. Por eso, para la entidad esta población «es una prioridad».

Estas líneas de apoyo sirven para conocer las principales problemáticas de los mayores, tales como la soledad, la falta de autonomía, situaciones de discriminación por edad, abusos o violencia y la sobrecarga de sus familiares que realizan labores de cuidados, entre otras.