El Real Valladolid aprueba su primera asignatura pendiente

Sergi Guardiola se protege con el cuerpo de la llegada de Varane. /Alberto Mingueza
Sergi Guardiola se protege con el cuerpo de la llegada de Varane. / Alberto Mingueza

La temporada pasada no consiguió puntuar ante ninguno de los grandes. Refuerza su pegada en el arranque de liga con la presencia de Guardiola con la duda de si mantendrá el nivel como local

Luis Miguel de Pablos
LUIS MIGUEL DE PABLOSValladolid

Desprende el filósofo de su experiencia que en la vida se aprende poco de las victoria y mucho de las derrotas, y sin embargo en deporte, experto en amoldar cualquier sentencia al escenario que mejor conviene, el triunfo esconde tantas o más enseñanzas que el fracaso. Perder, dicen los entrenadores, ayuda a ganar el partido siguiente. Y en caso de ganar, el beneficio se sitúa al mismo nivel porque las victorias mejoran el ambiente en el entrenamiento diario y los conocimientos, aseguran, se asimilan con mayor facilidad.

En el caso del Real Valladolid, las bofetadas ya llegaron hace un año y muy probablemente las lecciones que conllevaron se han interiorizado a base de sangre, sudor y alguna que otra lágrima, además del correspondiente libreto del técnico, para limar defectos que hoy colocan al equipo blanquivioleta con 4 puntos en la zona noble de la liga.

Un escenario privilegiado que no deberían impedir analizar y corregir los errores cometidos en las dos primeras semanas de competición con el reto de seguir creciendo para mantener la buena dinámica con la que se ha iniciado el campeonato.

La crónica

Con la base sobre la que se cimentó el ascenso hace dos temporadas –hasta seis de aquellos fueron titulares el sábado en el Bernabéu–, el Real Valladolid ha demostrado en tan solo dos apariciones haber asimilado varias enseñanzas que se le resistían hasta la fecha y que resultan fundamentales en Primera División. El grado de madurez y el manejo de los tiempos mostrado ante el Real Madrid, en un partido que le tuvo contra la pared prácticamente durante setenta minutos, dicen mucho de su crecimiento en un aspecto que creó no pocos quebraderos de cabeza hace un año al técnico. Si en su penúltima visita al templo blanco, el Real Valladolid manejó son solvencia el ritmo de partido e incluso dominó al entonces equipo de Solari hasta encajar el gol, instante en el que se vino abajo, en esta ocasión no solo no cayó en brazos del rival sino que dio un paso adelante en busca del empate.

El poso que ha ganado en el desarrollo de partidos le hizo perder muchos puntos hace un año

Justo hubiera sido llegar a ese pase fatídico de Óscar Plano a Guardiola con dos o tres goles en contra –tanto como que hace un año se hubieran adelantado los de Sergio–, pero en el trasfondo del análisis subyace una evidente evolución en el desarrollo de los partidos. Ésa que proporcionan el acopio de partidos en Primera y, por ende, la acumulación de bofetadas en el mismo carrillo. En este sentido jugadores como Kiko Olivas o Plano son ejemplos de crecimiento a nivel individual y colectivo.

Toca ver ahora si ese buen tono –más práctico y efectivo que real en lo que a despliegue de fútbol se refiere– que ha demostrado el Valladolid en sus dos primeras salidas tiene continuidad en todo tipo de partidos y escenarios. En este último apartado se incluyen los disputados como local, una de las asignaturas pendientes que dejó la última temporada. En el debe queda la buena respuesta que sigue ofreciendo como visitante, pero resta saber si esa fiabilidad se refrenda cuando le toque exponer y atacar los partidos como anfitrión. Querer y no dejarse querer. Mandar en la posesión y no solo en los momentos críticos de partido.

Tan necesario como hace dos semanas se antoja la llegada de un medio centro creativo

A ese primer examen –15 de septiembre en Zorrilla con Osasuna como rival– llegará el equipo de Sergio con una asignatura pendiente ya aprobada, convalidada con el punto en el Santiago Bernabéu después de un año en blanco en sus enfrentamientos contra los transatlánticos de la liga –si en ese puerto incluimos a Real Madrid, FCBarcelona, Atlético de Madrid y Sevilla–.

Hasta entonces, los de Sergio pueden presumir de engordar su casillero de puntos sin haber afinado, encubriendo no pocas dudas que había dejado la pretemporada. Nadie hablará hoy del estado físico de la plantilla –puesto en duda en la mini concentración en Marbella– después de haber sumado cuatro puntos en los cinco últimos de partido. Tampoco de la falta de tablas en el centro de la zaga después de los dos encuentros que ha soltado Salisu en su estreno en la competición. Y desde luego, y pese a ser tan necesario como hace dos semanas, tampoco de la llegada de un medio centro creativo/ofensivo después de sumar tres goles en dos jornadas.

En este punto habría que detenerse y establecer un punto y aparte que hacen irresistible la comparación, ya que hace un año la incorporación de Sergi Guardiola a la línea ofensiva no llegó hasta el mes de febrero –tanto al Santiago Bernabéu como al Villamarín saltaron Enes Ünal y Leo Suárez–.

Falta comprobar si la respuesta será la misma cuando le toque exponer como local

La pegada que aporta el delantero manacorí, a la que se suma el extraordinario momento que atraviesa, proporciona una amenaza fundamental no solo por los balones que caza como por los que controla de espaldas para facilitar la llegada de los centrocampistas. Una virtud que tiene asegurada su continuidad en cuanto Sandro supere su lesión muscular.

Es precisamente ésta la principal de las garantías a día de hoy para el Real Valladolid, que ha sabido moverse en el mercado y reforzarse prácticamente en todas las líneas. Más recursos que necesitan de tiempo para engrasar una maquinaria que está aún a medio gas. Continúa en pleno proceso de crecimiento. Y también de aprendizaje, aunque sea desde las victorias...