Ya son once los casos de tularemia registrados en Palencia

Topillo muerto en el casco urbano de Abarca de Campos. /Antonio Quintero
Topillo muerto en el casco urbano de Abarca de Campos. / Antonio Quintero

La Junta confirma cuatro nuevos afectados en Paredes de Nava y cifra en 28 los casos en estudio

El Norte
EL NORTEPalencia

El número de afectados por tularemia sigue creciendo en la provincia de Palencia. El goteo de casos se ha visto incrementado hoy por la confirmación de cuatro nuevos contagios en Paredes de Nava. Hasta ahora son once las personas que, tras los análisis permitentes, se ha determinado que han contraído esta enfermedad infecciosa en la provincia, mientras la Junta cifra en 28 los casos que se encuentran actualmente en estudio. De los afectados confirmados, siete son de Paredes de Nava; dos, de Villarramiel; uno, de Fuentes de Nava y otro, de Cervera de Pisuerga.

 ¿Por qué se ha producido este brote? ¿Cuáles son las principales fuentes de contagio? Esas son solo dos de las muchas preguntas que tratan de responder los investigadores del proyecto 'Ecotula', puesto en marcha por el Gobierno de España a través del Ministerio de Economía y Competitividad, la Universidad de Valladolid y el Instituto de Salud Carlos III con el fin de esclarecer cómo inciden las plagas agrícolas de roedores en la epidemiología de la tularemia.

François Robert Mougeot es uno de los investigadores del CSIC que forma parte de este proyecto y no duda en señalar al agua como uno de los agentes principales en la propagación de la bacteria responsable de la tularemia, la Francisella tularensis. El equipo de investigación en el que trabajan François Robert Mougeot y el doctor en biología Juan José Luque-Larena, entre otros , lleva ya cuatro años realizando muestreos ambientales y esos trabajos les han permitido llegar a una serie de conclusiones. «La gente no se contagia tocando topillos. A nadie se le ocurre tocarlos o jugar con ellos. Lo que pasa es que estos animales se infectan y, como hay muchos, esto multiplica los contagios y el número de bacterias. La gente no se infecta por los topillos, sino porque el ambiente está contaminado con la bacteria, especialmente el agua. Ahora tenemos una situación en la que hemos visto que hay muchos topillos que se mueren ahogados, contaminan el agua y eso se convierte en un problema», explica François Robert Mougeot.

Ese «problema» del que habla este biólogo e investigador se multiplica porque estos animales han muerto ahogados, en su mayoría, en canales y acequias de riego, por lo que el agua contaminada con la bacteria se está esparciendo por los cultivos de regadío. «Todos los aspersores que hay en el campo para el riego potencialmente pulverizan al aire la bacteria y la gente se puede contaminar por inhalación», afirma el biólogo e investigador.