Leopoldo López se refugia en la residencia del embajador español en Caracas

Exteriores elude informar sobre si el líder opositor cuenta con la nacionalidad española | El Gobierno asegura que no ha pedido asilo

DAGOBERTO ESCORCIA BogotáANDER AZPIROZ Madrid

El líder opositor Leopoldo López se encuentra refugiado desde primera hora en la residencia del embajador español en Caracas, según ha confirmado la Moncloa y el Ministerio de Asuntos Exteriores. López, que anoche había acudido ya a la embajada chilena, está acompañado de su mujer Lilian Tintori y su hija de quince meses. El recinto está protegido y las fuerzas chavistas no pueden acceder a él, salvo violación de la Convención de Viena, si bien el político venezolano podría sufrir las misma situación que el periodista Julian Assange en la embajada ecuatoriana en Londres, donde permaneció encerrado siete años hasta que fue entregado a la policía británica por las autoridades de Quito. Exteriores se ha negado a confirmar, según la Ley de Protección de Datos, si López cuenta con la nacionalidad española, como si goza, por ejemplo, su padre, que será candidato del PP en las próximas elecciones europeas.

Este podría suponer el conflicto más grave entre Madrid y Caracas de los últimos años, que han sido ya de por sí tormentosos. De hecho, las relaciones están rotas desde que España reconoció junto al resto de países de la Unión Europea a Juan Guaidó como presidente legítimo.

El Gobierno de Pedro Sánchez apuesta por una salida negociada a la crisis en el país latinoamericano, donde residen cerca de 200.000 españoles. Ayer, el Ejecutivo zanjó que nunca apoyará un golpe militar, una opción que sí contaría con el respaldo del estadounidense Donald Trump o el brasileño Jair Bolsonaro. «La solución para Venezuela tiene que venir de la mano de un movimiento pacífico, de elecciones democráticas. Por tanto, España no respalda ningún golpe militar», destacó ayer la portavoz Isabel Celaá tras el Consejo de Ministros.

«Baño de sangre»

El líder del PP, Pablo Casado, ha exigido esta mañana a Sánchez que proteja al líder opositor y su familia. Pablo Iglesias ha condenado el intento de golpe de estado y ha señalado que, si López pide asilo, su solicitud debe ser examinada como las miles que aún tiene pendiente el Ejecutivo por resolver. Además, Iglesias ha condenado «rotundamente» el golpe de Estado en Venezuela y ha asegurado que el Gobierno español «se equivocó» al reconocer al autoproclamado «presidente encargado» del país, Juan Guaidó.

«Guaidó no quiere unas elecciones libres, quiere un golpe de Estado que provoque una intervención de Donald Trump y un baño de sangre en Venezuela», ha señalado. En su opinión, lo que hace falta en Venezuela para superar la crisis política y económica «son unas elecciones libres». «El ministro de exteriores sabe que tenemos razón y en privado nos ha reconocido que era un error reconocer a un presidente que no quiere convocar elecciones en Venezuela y que quiere un baño de sangre», ha asegurado.

«Indulto presidencial»

López, que está condenado a 14 años de prisión por alentar protestas en 2014 contra el régimen de Nicolás Maduro, fue liberado ayer de su arresto domiciliario por un grupo de militares disidentes por orden del autoproclamado Juan Guaidó, quien le otorgó un «indulto presidencial. Ambos acudieron a la base aérea de la Carlota, donde se produjeron enfrentamientos entre fuerzas leales al gobierno bolivariano y opositores. Después se dirigieron al centro de la capital venezolana, donde alentaron a la población civil a derribar a Maduro.

«En este momento hacemos un gran llamado a los empleados públicos, un componente fundamental no solo para la transición sino para reconstruir Venezuela y recuperar la soberanía nacional, nuestras Fuerzas Armadas». Erigiéndose en legítimo comandante en jefe de las fuerzas militares, Guaidó calificaba de «valientes soldados, valientes patriotas, valientes hombres apegados a la Constitución» a los militares que habían permitido la liberación de López y que parecían levantados contra Maduro.

El 'presidente encargado', con la fuerza del apoyo recibido por más de cincuenta países, aprovechaba esa situación esperanzadora para invitar a toda Venezuela «a activarse, a cubrir las calles». «El 1 de Mayo comenzó hoy, el cese definitivo de la usurpación comenzó hoy. (...) Han sido años de sacrificio, de persecución, incluso de miedo, hoy se vence ese miedo. Hoy (...) convoco a todos los soldados y a toda la familia militar a acompañarnos en esta gesta, en el marco de la Constitución, en el marco de la lucha no violenta que hemos hecho en todo momento».

Enfrentamientos y heridos

Pero, igual que todo el proceso que ha llevado a Venezuela al caos, a la falta de alimentos y medicamentos, a un éxodo de casi tres millones de personas, el 30 de abril avanzó a paso de tortuga. Los seguidores de Guaidó estaban repletos de ganas de inundar los caminos que llevan al Palacio de Miraflores. No faltaron los enfrentamientos, tampoco la represión ni las ráfagas de disparos, ni los gases lacrimógenos. Pero lo que deseaba el pueblo, que era ver a sus militares abandonando el 'lado oscuro' no se producía ni se iba a concretar. Todo lo contrario.

Imágenes emitidas por manifestantes mostraban cómo una tanqueta del Ejército se lanzaba sobre ciudadanos que ocupaban la autopista principal de Caracas, próxima a la base aérea de La Carlota. Una persona resultó herida en esta acción. Más tarde, las cargas que la Guardia Nacional Bolivariana efectuó contra la marcha liderada por Guaidó y López provocó decenas de heridos. Por parte del Gobierno de Maduro se informaba de un coronel herido de bala. Foro Penal, una ONG venezolana que hace seguimiento de la población penitenciaria, informó de hasta once detenidos en todo el país.

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