Análisis

Modric y Kroos inquietan a Zidane pensando en el Bayern

Modric disputa un balón con Raúl García. /Susana Vera (Reuters)
Modric disputa un balón con Raúl García. / Susana Vera (Reuters)

El empate del Real Madrid ante el Athletic arroja dudas sobre la viabilidad de un centro del campo sin Casemiro

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Un pase vertical de Iturraspe sirvió para sacarle el miércoles los colores al centro del campo del Real Madrid, evidenciando la mayúscula importancia de Casemiro para la escuadra de Chamartín. Filtró una bola el vizcaíno que penetró como cuchillo en la mantequilla en la zona que se abría entre Kroos y Modric y que permitió a Córdoba meter el esférico al lugar por el que incursionaba Williams que, con una picadita, solventó la salida de Keylor Navas para poner el 0-1 en el marcador. Muy tibios en la presión no sólo en esa sino en otras acciones del Athletic, el alemán y el croata echaron de menos a su apagafuegos habitual, al que Zinedine Zidane prefirió dar descanso ante el cuadro de José Angel Ziganda, como ya hizo en el derbi, pensando en mayores envites toda vez que es el futbolista de campo que más minutos arrastra en sus piernas este curso.

Optó Zidane por mimar al baluarte encargado de mantener el equilibro táctico del equipo aun a costa de que éste se resintiese en un partido de mero trámite teniendo en cuenta que al Real Madrid ya sólo le interesa la Champions como tabla de salvación de la temporada. Su concurso en Múnich el próximo 25 de abril se da por descontado, con la misión de frenar una medular bávara en la que lucen estrellas como Thiago Alcántara o James Rodríguez. Pero junto a la labor de fontanería del 'stopper', el técnico necesitará contar también con la mejor versión de Modric y Kroos, que sufrieron más de la cuenta ante el Athletic al tener que sumar a sus habituales labores de confección también las de corte.

Innegociable para el preparador marsellés desde aquella derrota frente al Atlético al poco de aterrizar en el banquillo del Santiago Bernabéu, Zidane se ha abonado a un dibujo con una pirámide invertida en la sala de máquinas que tiene como base al brasileño y que reserva a Modric y Kroos las funciones creativas. Pero la necesidad de dosificar sus esfuerzos, unida a la voluntad de recompensar la pujanza de Marco Asensio y Lucas Vázquez, ha hecho que en varios encuentros el Real Madrid presentase un 4-4-2 más clásico con el que llegaron goleadas como las infligidas a Apoel, Sevilla, Real Sociedad o Girona.

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Sin embargo, el conjunto merengue sufre mucho en duelos más farragosos cuando no cuenta con el concurso de Casemiro, como volvió a demostrarse ante el Athletic. Desprovisto de su sentido táctico, el sistema se resquebraja, haciendo vulnerables las espaldas de Modric y Kroos, que no disponen de auxilio cuando acuden a socorrer a los extremos. Por ahí llegaron las acciones más peligrosas de los 'leones' en un encuentro en el que se notó cierto cansancio tanto del balcánico como del teutón, aunque el '10' acabaría siendo determinante con el disparo que desembocó en el gol de espuela de Cristiano Ronaldo. Devolverles la frescura será una de las misiones principales para Zidane en estos días previos a la cita en el Allianz Arena. En ello irá buena parte de la eliminatoria.

 

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