El Naturpellet cae con valentía por un gol a falta de 13 segundos (1-2)

Nico Rolón pasa el balón ante la mirada de Pol Pacheco, en el pabellón Pedro Delgado. /Antonio Tanarro
Nico Rolón pasa el balón ante la mirada de Pol Pacheco, en el pabellón Pedro Delgado. / Antonio Tanarro

Los segovianos pelean la victoria con portero-jugador y ceden los puntos ante la mejor entrada de la temporada

LUIS JAVIER GONZÁLEZSegovia

Se agota el tiempo en el Pedro Delgado y el Naturpellet Segovia sabe que la victoria le saca del descenso, que las combinaciones dan escaso valor al empate con tres jornadas por jugar Busca el triunfo con portero-jugador y lo roza con Álvaro López, camiseta amarilla enfundada, a 37 segundos del final. Antes lo tiene a tiro Santa Coloma, con dos tiros francos en área rival. El desenlace es cosa de funambulistas y cuando los segovianos tejen la que tiene visos de ser la última acción del partido, Ximbinha arrebata el balón a Chus. El ala se sacrifica agarrándole, pero es inútil; el 7 de los catalanes sigue en pie y el balón entra por inercia en la desguarnecida meta segoviana a falta de 13 segundos. Y el esfuerzo de la plantilla de los impagos queda sin premio.

1 Naturpellet Segovia

Thiago Soares, Álvaro López, Chus, Álex Fuentes, Buitre, quinteto inicial. Nico Rolón, Edu, Raya y Iago Rodríguez.

2 Industrias Santa Coloma

Feixas, Uri Santos, Corso, Albert Cardona y Ximbinha, quinteto inicial. Maico, Pol, Verdejo, Thalles y David Álvarez.

GOLES.
1-0 (min. 5) Edu; 1-1 (min. 30) Ximbinha; 1-2 (min. 40) Ximbinha

Por momentos, fue difícil disimular que uno no se juega nada y otro se juega no solo el futuro deportivo sino la cuenta corriente. La intensidad de salida del Naturpellet se daba por hecho; no solo presionaba bien arriba, con las piezas bien colocadas, sino que ejercía el contacto justo para hacerse notar sin infringir el reglamento. Buitre lideró a sus huestes con varios robos que no dejaban salir al Santa Coloma.

No salió echando fuego el cuadro catalán, falto de intensidad y de colocación, no solo en la cadencia sino a balón parado. Álex Fuentes no pudo dirigir a portería un disparo propicio en las proximidades de la portería, pero Feixas empezaba a parar más de la cuenta. No ayudaban sus compañeros, tan dormidos que su entrenador sustituyó en bloque a los cuatro jugadores de campo. Como si supiera, de alguna forma, lo que vendría a continuación. Edu enganchó un disparo raso al centro de la portería que se coló entre las piernas de Feixas, que se creía bien plantado y vio agrietarse la estatua. Ese punto de fortuna premió una mejor puesta en escena del Naturpellet. Como prueba de su compromiso, todo el banquillo se levantó en sintonía para protestar una falta sobre Fuentes que los colegiados ya estaban señalando. Sin duda, las penurias han unido al grupo.

Redondo aguantó un par de jugadas más para corroborar que el pasotismo de sus pupilos exigía un tiempo muerto inmediato. Mejoró Santa Coloma con un jugador diferencial como Pol Pacheco, ya comprometido con ElPozo. Maico dio el primer aviso al desviar contra el larguero un mal despeje de Thiago, seguro bajo palos pero desacertado con los envíos profundos. Pacheco generaba los primeros desequilibrios y ponía a los segovianos las primeras tareas para comprobar la calidad de sus ayudas.

Creció al Santa Coloma con el paso de los minutos, con Maico como referencia en el pívot, un jugador muy certero en espacios cortos que siempre sabe dónde está la pelota. La ventaja era un tesoro para el Naturpellet, cuyo ataque quedó reducido a las genialidades de supervivencia de Buitre y a las pérdidas catalanas en la presión, con Antonio Diz, voluntarioso, atento a cualquier falla. Dos faltas evitables de los segovianos nivelaron el contador y reflejaron la tendencia. Y Thiago se vio exigido.

El meta brasileño puso el cuerpo para bloquear un disparo a bocajarro de Uri Santos, hizo lo justo para molestar a Maico en un balón suelto y desvió con ayuda del palo la acción más clara en un disparo de Cardona, perfectamente habilitado al segundo palo. Y la grada, jocosa tras el gol anulado de Pacheco por sacar su compañero antes de tiempo, recibió aliviada el descanso tras el último tiro visitante sobre la bocina, que rozó la escuadra ante la mirada impertérrita de Thiago.

El paso por vestuarios no cambió la tendencia. El Santa Coloma llamó pronto a la puerta con una jugada de pizarra que dejó solo a Uri Santos frente a la puerta segoviana; trató de superar a Thiago con un globo y se echó las manos a la cara cuando vio el resultado. Sin ser acciones cristalinas, el goteo de ocasiones siguió con otro disparo, algo escorado, de Ximbinha, solo en una acción a balón parado. El Naturpellet cometió tres faltas en los tres primeros minutos del segundo tiempo y los colegiados pudieron haber sancionado la cuarta en una acción trastabillada de Chus.

Superó sin heridas ese primer asalto el cuadro de Gacimartín, que amenazó en un peligroso tiro lejano de Chus y se asentó en defensa con Iago Rodríguez, atento para cortar desde el suelo , salir a la contra e incluso poner el cuerpo para un despeje del meta del Santa Coloma que estuvo muy cerca de rebotar hacia su portería desnuda. El gallego, de menos a más, frenó a Maico y se atrevió en ataque.

Raya pudo embolsar el partido en el córner siguiente, pero no acertó a embocar en línea de gol un balón que se le había escurrido a Feixas. Segundos después, Santa Coloma se lo hizo pagar y niveló el encuentro con un golazo de Ximbinha, que empaló el balón y puso el proyectil en la escuadra. Pudo ser un golpe letal, pero reaccionó bien el cuadro local y el propio Raya gestó una jugada notable que Chus, pese a su momento dulce, no pudo remachar.

No se facilitó las cosas el cuadro local con dos faltas evitables de Diz y Edu, la quinta, con más de cinco minutos por jugar. Dadas las circunstancias, Gacimartín introdujo el portero-jugador con tres minutos en el electrónico. La grada se creció y empujó como lo que reivindicaban sus cánticos: que Segovia es de Primera. No cesó el aliento, los «sí, se puede» y la tensión contenida a la espera del grito de la victoria. No pudo ser. Y ahora casi cualquier opción de salvación pasa por puntuar en Valdepeñas, que cayó ante el Inter. Sigue la calma antes del huracán. Pero el Pedro Delgado recuperó la fórmula de muchas victorias.