'Moisés' Fisac

CARLOS PÉREZvalladolid

Cuenta la Biblia que el Moisés guió al pueblo hebreo durante una larga travesía de cuarenta años por el desierto hasta llegar a la tierra prometida. Cuarenta años de dureza, penurias y miserias. Para ello, Moisés tuvo que convencer a las tribus israelitas para que le acompañasen en su búsqueda de la tierra prometida, tuvo que hacer milagros en esos cuarenta años de éxodo para levantar la moral del pueblo hebreo y tuvo que ser un duro caudillo cuando fue necesario.

Por el título del artículo ya sabéis que quiero hablar de Porfirio Fisac y del CB Valladolid. Y nadie mejor que Moisés para explicar quien es Porfi. Aún recuerdo cuando dio su rueda de prensa el día anterior a empezar su primera andadura en la LEB. Han pasado 5 años, pero recuerdo que dijo que para él lo fundamental no era el ascenso, sino crear las bases de un club sólido. Esa fue la salida de Egipto. Nos llevó a la tierra prometida a la primera. Pero al igual que al pueblo hebreo, por pecar nos han castigado a volver al desierto. No penséis que el castigo empieza esta temporada. Ya llevamos una temporada en el desierto, aunque engañados por la visión de un oasis llamado ACB.

Porfi ha vuelto como el caudillo que ha de llevar a la ciudad a la ACB. Hoy su discurso no ha cambiado. Ha apostado por hacer un equipo de jugadores en vez de nombres y con un propósito de crecer desde la cantera. Su objetivo no es el ascenso, es 'refundar' el club. Pero hacerlo con unos cimientos sólidos y duraderos.

Pero lo mejor de Porfirio es su mensaje en todas y cada una de las entrevistas en que le he escuchado. Es un motivador nato que convence con la palabra. No tengo el gusto de conocerle, pero seguro que la pasión con la que cuenta las cosas le sale porque habla con una mezcla de deseo y conocimiento que le hacen sabedor de que es el líder, el espíritu de este equipo. Asume incluso las culpas ajenas como el pasado miércoles con el desgraciado suceso con Hernández Sonseca.

La gente cree que Moisés no abrió las aguas del Mar Rojo. Hay científicos explicando que fue un fuerte viento el que separó las aguas del Mar Rojo para que los judíos huyeran de Egipto. Quizá Moisés no pudiera lograr por si mismo tal hazaña, pero estoy seguro de que nuestro Porfi lograría abrir un pasillo en el Atlántico si se lo propusiese.