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Hollywood, Champions y jamón burgalés

Carlos Sánchez, en una imagen de promoción. /
Carlos Sánchez, en una imagen de promoción.

El cortador Carlos Sánchez lamina las patas de ibérico por todo el mundo, desde Burgos a Los Ángeles

Juan J. López
JUAN J. LÓPEZBurgos

Quizá fue el jamón, el ibérico de bellota, el que elevó los sentidos del Real Madrid en la final de la Champions de Cardiff hace apenas dos años. En los vomitorios del Millennium Stadium de Gales un burgalés de llamativo aspecto, de la tribu de los hipster, como lo catalogaría un antropólogo, laminaba una pata de cerdo mientras Cristiano Ronaldo llevaba a los blancos al éxtasis con su décima segunda Copa de Europa –para los puristas–.

Era uno de los cénit profesionales de Carlos Sánchez, nacido en Barcelona hace casi cuarenta años, pero cuya niñez se sitúa en Medina de Pomar. El rey de los cuchillos, con los que se familiarizó desde bien pequeño en el céntrico barrio de las fuentecitas, ya en la capital burgalesa, aprendió muy pronto el oficio.

Carnicero en sus orígenes, una profesión de la que no reniega, aunque a sus troceados iniciales de babilla y cadera –que caracterizaron su día a día durante quince años–, le hayan sustituido los mejores jamones de bellota del mundo. Las patas, de las llamadas 'gourmet', son seleccionadas entre cientos de miles de estas para eventos como el apoteosis balompédico o el Gran Premio de Mónaco de Fórmula 1, al que Carlos también puso sus cuchillos a disposición.

Afinó su corte para laminar el ibérico y festejar el triunfo de Kimi Räikkönen en el paseo de Ferrari en el principado monegasco. «Alonso se lo perdió, porque estaba en Indianápolis», comenta a sus allegados Carlos, quien hace poco cambió el mundo del deporte por el de la interpretación.

Hace apenas unos meses, en noviembre del pasado año, el cortador burgalés cruzó el charco hacia Washington. Su destreza en el corte y la presentación del producto ibérico pronto le convirtieron en el primer cortador con una mención en la guía Michelin, mientras que Repsol le escogió como asesor para evaluar los mejores pata negra del año 2018. Lo mejor estaba por llegar para este vecino de la comarca de Las Merindades.

En los Oscar

A la sombra del Capitolio, el burgalés seguía creciendo hasta el punto de unir su nombre al de la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas para la fiesta del cine por antonomasia. Era el momento de cambiar el balón o los neumáticos por la estatuilla más famosa del celuloide. Carlos se convertía el pasado mes de febrero en el primer cortador de jamón de los Oscar. Hasta el punto de que el televisivo cocinero Wolfgang Puck, estrella mediática en Estados Unidos por sus apariciones en los concursos 'Iron Chef America', 'Top Chef', 'Hell's Kitchen' o 'MasterChef'; o en las series 'Frasier' y 'Las Vegas', elaboró una menú con el ibérico laminado por el burgalés.

El rey del corte afinó hasta diez patas de bellota para los 1.500 invitados a la fiesta. Para Lady Gaga y para 'Pe'; para Bradley Cooper y para Bardem. Una demostración de que el mejor jamón marida con fútbol, coches o la mejor película, y todo con un corte 'made in Burgos'.