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Vinos que sorprenden cuando se selecciona la uva adecuada

Ángel Serrano, Manel de la Rosa y Alejo Borgos (Restaurante Zamora) en la Cata Zifar en hotel AC Santa Ana. /
Ángel Serrano, Manel de la Rosa y Alejo Borgos (Restaurante Zamora) en la Cata Zifar en hotel AC Santa Ana.

Bodegas Zifar presenta sus vinos accesibles, frescos e identificativos de la Ribera del Duero en el Club de Catas de El Norte de Castilla

ANDREA D. SANROMÁValladolid

Es cuestión de química. Conectar con otra persona, con un espacio, una ciudad y, en esta ocasión, un vino. Quienes participan en una cata, profesionales o amateurs, buscan un vínculo que les proporcione el placer de disfrutar de un momento de felicidad. Y es lo que buscó y consiguió Bodegas Zifar con la presentación de tres tintos, en el hotel AC Palacio de Santa Ana (Valladolid).

Generó un ambiente cordial, distendido y sobre todo curioso con ganas de abrir la mente, elemento también necesario para poder conocer, entender y saborear las propuestas que introdujo el enólogo de la bodega, Béquer Prieto. «Estamos aquí para disfrutar del vino», apuntó mientras se dirigía a Alejandro Gómez Sigala, propietario director Bodegas Zifar. En la sesión también estuvieron presentes Javier Zangroniz, director comercial de Bodegas Zifar; Naudii Romero Raigoza, responsable de marketing, y Antonio Redondo García, distribuidor en Valladolid CADIMA. El enólogo arrancó con una llamada de atención al público con la proyección de una imagen de dos peces exóticos. «Son como el tempranillo, representan la excelencia y lo más lúgubre. El yin y el yan». A continuación, recordó que Bodegas Zifar se situa en pleno corazón de la Ribera del Duero, en Peñafiel, en un edificio construido a principios en 1914.

La sesión se estrenó con «Senda de los Olivos. Crianza 2015», un vino tinto 100% tempranillo, seco, redondo, fácil de beber que tiene su origen en la zona de Pesquera de Duero. En este punto, recordó que Zifar cuenta con una parcela de viñedos en propiedad que les vincula más a la tierra. «Es realmente interesante poder tener en un sitio tan difícil nuestro propio viñedo, entre Pesquera y Peñafiel». En cuanto a la cata del primer vino, a la vista destacó un intenso y brillante color marrasquino cereza, que dio paso, en nariz, a unos aromas equilibrados de fruta y madera. Sensaciones que en boca se transformaron en una textura suave, que acabó con un «me gusta el regaliz de madera, de Ribera, de zonas altas», explicó.

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A continuación, fue el turno de descubrir los secretos de «Caballero Zifar». Se trata de una apuesta de Alejandro Gómez, el propietario y director General de Zifar. Para su elaboración se seleccionan las mejores uvas «de las 65 parcelas que rastreamos». Es decir, que no pertenecen a una misma parcela y que cada año varían en función de la interpretación de las añadas. Un vino, que conquistó al público con su sabor equilibrado, potencia y estructura. «Es un vino realmente identificativo de la Ribera», explicó, afirmación con la que coincidieron varios asistentes, que añadieron: «Esto es otra cosa». En cuanto a la barrica, insistió que es «importante el volumen de madera nueva que soporta el vino». En nariz, mucha fruta, punto de violeta y mora, mermelada con una madera limpísima y vainilla.

Y el broche final de la cata lo puso la delicadeza del «Pago de las Sabinas 2016», con la viña como protagonista. «No puede haber más que uva en este vino», apuntó el enólogo, que en el momento de entrar a describir el color encontró el apoyo de un emocionado asistente que clamó: «¡Fresco, limpio y joven!». Un vino que corresponde a la vendimia del año 2016, «el año más completo y más interesante por el volumen de uvas buenas y de malas», en opinión del enólogo. En nariz con notas de fruta roja, grosellas y fresas con fondo de gominola regaliz. «Solo se consigue con viñas casi centenarias», indicó. En boca, frescura con fruta roja, cereza, con un punto de equilibrio acertadamente conseguido.

Más de un centenar de asistentes contribuyeron al éxito de una velada en la que no faltó una cuidada decoración, iluminación, una cristalería adecuada... ¡y las sorpresas! Por gentileza de Bodegas Zifar se sortearon tres botellas de vinos. El público tuvo que buscar en su silla tres sobres, con el cheque regalo correspondiente a cada uno de los vinos catados, y que previamente fueron colocados aleatoriamente.

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