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«La sensibilidad del sector del vino frente al cambio climático es muy grande»

Pau Roca. /H. M.
Pau Roca. / H. M.

Entrevista a Pau Roca, director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino

El Norte
EL NORTEValladolid

Pau Roca, director general de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), ha asistido estos días en Ginebra a la celebración de su 42 Congreso Mundial, donde se han reunido más de 500 científicos para actualizar las investigaciones con el fin de mejorar el sector vitivinícola. En relación con el cambio climático, asegura Roca que la sensibilidad en el sector es muy grande y la reactividad también. «La responsabilidad del mundo del vino es enorme; es como el canario que salva la vida de los mineros», asegura en una entrevista concedida a Helena Molero.

-Tras la crisis de la filoxera, la OIV surgió en 1924 para promover la cooperación científico-técnica en el ámbito internacional. ¿Cuál es el tema que más preocupa al sector del vino actualmente? ¿El cambio climático?

-Actualmente el cambio climático es un tema importante y su adaptación es la sostenibilidad; la necesidad de tener un sector sostenible que responda a una serie de parámetros de comportamiento, de adaptación, de mitigación. Son temas muy importantes. De hecho, creo que en la estrategia que nosotros estamos defendiendo desde la Organización Internacional de la Viña y el Vino, de seis ejes, tres son sobre sostenibilidad. La mitad de nuestra estrategia está dedicada a la sostenibilidad, y lo demás son instrumentos para llegar también a ella. Es el gran tema. Tenemos un planeta finito y tenemos una humanidad que puede desaparecer o quedar reducida como efecto del cambio climático. Esta es una visión muy antropocéntrica. En otros cambios climáticos han desaparecido especies, pero en la historia reciente de la humanidad no ha habido unos grandes cambios climáticos que hayan supuesto su peligro para la humanidad. En este momento sí. Es un cambio climático generado por la propia especie, por el consumo de combustibles fósiles y por las emisiones. Esto genera un desequilibrio que hace que la naturaleza, que es muy sabia, pueda responder eliminando el factor de distorsión que es la especie humana.

«El sector nunca ha sido negacionista. Las bodegas pasan de padres a hijos y ven que hay un cambio climático y un calentamiento global» Pau Roca

Visto en términos económicos, lo que va a pasar es que la nueva economía va a estar basada en parámetros de sostenibilidad, no tanto en crecimiento. Creo que el crecimiento también se va a cuestionar, y lo que nos va a quedar es la capacidad de gestión de este bien finito que es la Tierra. El vino es una pequeña producción dentro del mundo que no es muy significativa ni en la economía ni en superficie. Sin embargo, en este sector se está muy alerta de lo que ocurre, y es muy sensible porque el clima incide muy directamente en la calidad del vino. El vino se hace por una serie de factores que son: clima, suelo, la variedad de la uva y las tradiciones humanas Con esta combinación de factores hay uno que cambia que es el clima. Además, este sector nunca ha sido negacionista porque tiene una historia, porque las bodegas pasan de padres a hijos y han ido registrando las diferentes cosechas. Incluso algunos han conservado botellas de otra época y ven que hay un cambio climático y un calentamiento global, con lo cual la sensibilidad del sector es muy grande y la reactividad también. Es como el canario que acompaña a los mineros en una mina y que, de repente, deja de cantar y se muere. La responsabilidad del mundo del vino es enorme, es como el canario que salva la vida de los mineros.

«Casi la mitad del vino que se produce en España cruza la frontera» Pau Roca

-El lema del congreso en esta edición ha sido preservar e innovar: expectativas económicas y ambientales. ¿Qué hay que preservar y que innovar en el sector vitivinícola?

-Hay que preservar mucho porque este sector tiene un gran activo de conocimientos, de voluntad, de innovación, de investigación. Hay que preservar muchas tradiciones, hay que preservar una cadena de valor que está en el territorio donde se distribuye bien la riqueza, de una forma equilibrada y donde el viticultor, el bodeguero, el distribuidor, todos se ganan la vida. Todo eso hay que preservarlo mediante la notoriedad del origen, mediante las reglas propias que tenemos en el sector, las prácticas enológicas. Todas estas normas condicionan la estructura económica del sector y la OIV lo que hace es intentar que se universalicen esas normas, que sean compartidas, porque de esta forma no se ponen trabas al comercio y, en un sector muy reglamentado, es muy importante que haya una armonía. Todo ello no tiene que ser una traba al comercio. En 20 años hemos pasado de tener un 25% de intercambios internacionales a que casi la mitad del vino que se produce en España cruza la frontera. Es un producto altamente internacionalizado y de esa forma hace que no haya excedentes, sino un equilibrio entre oferta y demanda. Hay países que no producen tanto, pero, sin embargo, son demandantes de vinos. Hay países que producen mucho pero no tiene suficiente consumo. No estamos creando capillas ni islas de producción y consumo, sino intentamos globalizar el comercio del vino. Esto es muy importante y para eso está la Organización Internacional del Vino (OIV). Para que haya una armonización y que no suponga trabas al comercio.

-¿Como le llegan al agricultor y al bodeguero las conclusiones científicas de este tipo de foros?

-Indirectamente porque aquí no están los viticultores. Por lo general los viticultores se apoyan en servicios de asesoramiento, en universidades, en los servicios que hay de protección de plagas, de extensión agraria, a través de los sindicatos agrarios. Servicios que a veces son de las administraciones, de las autonomías en el caso de España. De consorcios en países donde quizá el sistema público no esté tan desarrollado y donde hay grupos de viticultores o por regiones que se asocian para tener el asesoramiento técnico y científico necesario. Es muy importante esto porque todos los viticultores tienen necesidad de corregir y limitar sus tratamientos. Cada vez vamos a un menor uso de pesticidas y para esto se necesitan variedades que se adapten al recalentamiento. Estamos en un sistema muy acelerado en el que la digitalización funciona a base de consultas rápidas y donde los agricultores están súper informados. Los viticultores tienen que hacer inversiones, tienen que decidir en qué momento hacer la cosecha; están tomando decisiones continuamente y son grandes consumidores de información. Los viticultores no se juegan su beneficio por no tener información; la buscan y la encuentran.

«El sector del vino en España está preparado. Le sobra vender granel»

-¿Cómo ve la evolución del sector vitivinícola español en las últimas décadas respecto al ámbito mundial?

-Tengo más conocimiento del sector español que de otros; eso es evidente. El sector del vino en España está muy preparado, también tecnológicamente. Le sobra vender granel y le falta vender productos de valor. El sector tiene que hacer un esfuerzo enorme en intentar mantener producciones de valor añadido; esto desde el punto de vista económico. En términos de calidad está muy bien situado.

-Retos, luces y sombras de los profesionales españoles del vino.

-España es el primer país productor en superficie y dentro de este importante espacio que tiene en el mundo, la mitad es atribuida a Castilla La Mancha. España tiene un gran impacto del turismo y eso lo tiene que aprovechar también para la imagen exterior del vino. Todo está combinado. La imagen de España se relaciona con el consumo de productos españoles, con su capacidad política en el exterior, con su dimensión de influencia, con su capacidad diplomática, con su dimensión como país y su imagen... y esto España lo tiene que gestionar en beneficio de sus intereses.

-¿Está España preparada para el cambio climático en los viñedos?

-No, nunca se está preparado. La gente lo sabe pero hay que seguir tomando medidas, en el tema de la gestión de agua, por ejemplo. Y creo que hay que tomar medidas urgentes, crear pequeñas balsas para aprovechar todas las precipitaciones. Hay modelos de gestión que pueden motivarse e incentivarse mediante subvenciones, reducir las emisiones de CO2, reducir el peso de la botella; son temas que tenemos que hacer frente.

-¿De qué manera influirá el reciente acuerdo de la CE con Mercasur? ¿Afectará de alguna manera al sector del vino?

-A España le favorece en el sector del vino. En el paquete de negociación, Mercosur lo que ha hecho ha sido conseguir algunas ventajas para la producción de carnes, cereales y soja. Y Europa ha obtenido ventajas en el sector del vino. Para los agricultores de cultivos continentales o de herbáceos, el acuerdo no ha sido positivo ni para ganaderos de vacas extensivas, porcino intensivo o porcino de ibérico. Depende del sector; en algunos se han hecho concesiones y en otros se han conseguido ventajas. Creo que España en el sector del vino europeo ha conseguido favor del acuerdo; al menos así estaba previsto.