https://static.elnortedecastilla.es/www/menu/img/degustacastillayleon-castillayleondevinos-desktop.png

A once metros bajo tierra

Miembros de la Asociación Ladrero-Bodegas Tradicionales de Torquemada. /Henar Sastre
Miembros de la Asociación Ladrero-Bodegas Tradicionales de Torquemada. / Henar Sastre

Torquemada cuenta en la actualidad con 475 bodegas subterráneas, aunque se calcula que pudo haber cerca de un millar

Nieves Caballero
NIEVES CABALLEROTorquemada (Palencia)

A ocho, nueve, diez y hasta once metros de profundidad fueron excavadas las bodegas subterráneas por los antepasados de los actuales oriundos de Torquemada. Los vecinos, pico en mano, se ayudaban unos a otros, buscaban primero agua para hacer un pozo y poder seguir picando, cargaban los materiales en los serones de los burros y subían a la superficie todo lo arañado a la tierra para acumularlo encima, hasta dar lugar a ese característico paisaje de montículos que puede ver el visitante hoy en día. Las calles se iban llenado de bodegas, pegadas unas a otras, de manera que al medida que se ascendía por las cuestas, las cuevas para elaborar el vino eran cada vez más profundas. Este histórico municipio palentino, en el que nació el padre del poeta y dramaturgo vallisoletano José Zorrilla, tiene censadas 475 bodegas bajo tierra, aunque se calcula que pudo haber casi un millar, cifra que da idea del auge que tuvo el vino.

El reconocimiento al esfuerzo comunal y su importancia histórica no se pueden poner en duda, por lo que es necesaria su conservación y puesta en valor para que el visitante pueda conocer y disfrutar en el presente del pasado. Esos son los objetivos de la Asociación Ladrero- Bodegas Tradicionales de Torquemada, que se constituyó en 1996 y que hoy en día cuenta con 170 miembros. Su presidente, Ricardo Miguel, subraya que «las bodegas subterráneas de Torquemada son únicas». Y no le vamos a quitar la razón. Solo la Bodega Esteban-Araujo mantiene la elaboración y crianza en una antigua bodega del siglo XVI, acondicionada para ello. En Torquemada, existe otra bodega que produce en unas instalaciones más modernas, Señorío de Valdesneros. Ambas pertenecen a la Denominación de Origen Arlanza, que se extiende por las provincias de Palencia y Burgos. Pero muchos vecinos siguen haciendo uso de los antiguos lagares, con sus vigas, piedras y husillos, para elaborar un vino doméstico. Otros, simplemente, han conservado sus bodegas como merenderos para reunirse con familiares y amigos.

Las chimeneas y zarceras dibujan el antiguo paisaje enológico de Torquemada, en el barrio de bodegas Ladrero.
Las chimeneas y zarceras dibujan el antiguo paisaje enológico de Torquemada, en el barrio de bodegas Ladrero. / Henar Sastre

Siglos XVI y XX

Las bodegas tradicionales se construyeron en Torquemada entre los siglos XVI y XX en cinco barrios: Ladrero, Carro Villamediana (carretera de Villamediana), Nuevo, El Paramillo y Valdecalce (valle de los Sauces). El municipio palentino contaba con más de 5.000 hectáreas de viñedo, según los diezmos que se pagaban a la parroquia y están recogidos en sus archivos. Pero en 1917 llegó la plaga de la filoxera que afectó a toda Europa y, posteriormente, la concentración parcelaria de 1979 y la existencia de otros cultivos agrícolas más rentables acabaron con los viñedos de Torquemada, como en tantos otras comarcas vitivinícolas de Castilla y León y de España. En estos momentos, no son poco más de 30 las hectáreas de viñedo de este municipio amparado por la DO Arlanza.

Recorremos algunas de las bodegas subterráneas de Torquemada con Ricardo Miguel, Pedro Nieto, Nicolás Miguel, Javier Liras, Miguel Ángel Serna y Pedro Esteban, todos ellos de la Asociación Ladrero. También se suma, el joven Javier Balbás que es informático y ahora estudia Historia del Arte en la Universidad de Valladolid. Es uno de los socios más jóvenes y se ha volcado en la historia de las bodegas de Torquemada. Consideran que hay que proteger «el legado de nuestros antepasados, un trabajo descomunal de tiempos muy lejanos», y apuntan que es «fundamental contar con un centro de interpretación» y un aparcamiento para las visitas. Pedro Nieto señala que también quieren dar con las antiguas bodegas del padre de José Zorrilla, llamado como su hijo. Bodegas que fueron vendidas por el poeta para pagar las deudas de su progenitor.