El Norte de Castilla

Miguel Ángel posa en su galería de arte.
Miguel Ángel posa en su galería de arte. / L. N.

De la apatía al proyecto de sus sueños

  • Miguel Ángel Alonso se lanza a emprender y monta una galería de arte a los 56 años tras quedarse en paro

La pérdida de su trabajo ha sido una de las experiencias más frustrantes de su vida. Durante meses estuvo sumido en una gran apatía ante la imposibilidad de encontrar trabajo debido a su edad. Él es Miguel Ángel Alonso Trobos, un emprendedor de Laguna de Duero, que a los 56 años ha sabido reinventarse y sacar algo muy positivo de esa experiencia tan negativa de quedarse sin empleo. Ha apostado con valentía por sacar adelante el proyecto de sus sueños inaugurando Arte Trobos, una galería de arte y exposición que le ha devuelto la ilusión a su vida.

Durante décadas se dedicó a la venta de equipos de imagen, sonido e informática en grandes superficies. Treinta y cinco años de experiencia le avalan. Era algo que le gustaba y que además se le daba bien, hasta que hace cuatro años, cuando él tenía 52, tras el cierre de su empresa, él se quedó en paro. «Yo tenía una actitud muy optimista y estaba seguro de que con mi experiencia, no me costaría encontrar trabajo de lo mío. Sin embargo, aunque hacía muchas entrevistas, al final nunca me llamaban por mi edad y eso, poco a poco, me fue minando la ilusión», recuerda. Hizo un curso de carretillero, pensando que sus 52 años no se tendrían en cuenta. «Ya no me importaba tanto no trabajar de lo mío. Lo que quería era trabajar. Yo sentía que poco a poco me iba quedando fuera del sistema. En cada entrevista pedía que se olvidaran de mi edad, y daba todas las facilidades, sin exigir sueldos, honorarios ni reconocimiento de experiencia. Pero nada…. Parecía que mi edad pesaba mucho más que todo lo demás» se lamenta.

Hasta entonces, Miguel Ángel siempre había sido una persona muy inquieta y activa. Solía participar en tertulias y grupos, pero su situación de desempleo le quitó incluso las ganas de salir de casa. Hace dos años decidió apuntarse al curso ‘Autónomo en Prácticas’, de Red Talento Empleo, y aquello supuso un punto de inflexión para él. Durante el curso se planteó la posibilidad de emprender en aquello que más le gustaba y motivaba: la pintura. Un hobby que tenía desde pequeño y que con el desempleo había dejado también de lado. «Crecí rodeado de cuadros, pinceles y caballetes y siempre he pintado por encargo retratos y reproducciones de cuadros antiguos. Toda la vida soñé con tener algún día mi propia galería de arte, y ahora, a mis 56 años, he conseguido hacer ese sueño realidad. Por mi edad, veía imposible encontrar trabajo, y participar en el curso de Red Talento, me empujó hacia el emprendimiento y me devolvió la ilusión», se emociona. Lo primero que hizo fue buscar el local adecuado para poner en marcha su proyecto. Estuvo barajando la opción de instalarse en Valladolid, pero finalmente se decantó por montar su negocio en su pueblo, Laguna de Duero.

Encontró el lugar idóneo en la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento. Poco después inició el resto de trámites y se dio de alta como autónomo. Al ser la primera vez que Miguel Ángel trabaja por cuenta propia, ha podido beneficiarse de la cuota reducida de autónomos. Las facilidades que le ofrecía su oficina del BBVA en Laguna de Duero, le convencieron para abrir una cuenta de empresa sin comisiones y, además, solicitó una ayuda a fondo perdido de 4.000 euros a la Junta de Castilla y León. Está pendiente de su resolución.

En Arte Trobos se ofrece un servicio de enmarcación y venta de cuadros, de material auxiliar de pintura y una sala de exposiciones muy dinámica. Miguel Ángel pinta por encargo y en su sala, tiene una buena muestra de su obra pictórica y de la de otros artistas. Además, ofrece talleres de pintura para grupos reducidos de diferentes edades y niveles. «La mía es una exposición muy viva, que cambia de forma mensual y en la que también tiene cabida la artesanía y la escultura. A la hora de que un artista exponga en mi sala, nunca juzgo el nivel de su pintura. Me encantaría que pintores poco conocidos se dieran a conocer en mi tienda. Es algo que me hubiera gustado que hubieran hecho por mí», explica mientras atiende a una clienta.

Está muy satisfecho de la buena acogida que está teniendo su negocio y afirma que son muchos los que se acercan a ver el escaparate y luego se animan a entrar y disfrutar de la exposición. En sus cuadros se percibe una absoluta destreza y gran dominio de diferentes técnicas, materiales, colores. Sus composiciones son muy armónicas y con gran riqueza de trazos y texturas. «Antes de realizar un cuadro por encargo del cliente, siempre cerramos el precio, que se valora en función de la complejidad del mismo», explica este artista, que realiza retratos a carboncillo por 30 euros, en pastel por 60, y en óleo por 130.

Se siente muy apoyado por su familia, que también le ayuda mucho a dar a conocer el negocio a través de buzoneo, de visitas directas y de redes sociales. «Estoy muy feliz de la decisión que tomé al emprender», resume.