El Norte de Castilla
«La magia de la Semana Santa de Castilla y León y de Zamora no se entiende hasta que no estás presente»

Sergio Martín: «La magia de la Semana Santa de Castilla y León y de Zamora no se entiende hasta que no estás presente»

  • Director del Canal 24 horas y pregonero de la Semana Santa de Zamora en Madrid

  • El periodista zamorano, que hará un recorrido por sus vivencias en el Pregón de la Pasión de Zamora en Madrid, sostiene que el nuevo Museo de la ciudad necesita una reflexión profunda sobre lo que se quiere contar al viajero

Ha trabajado en el pregón durante la madrugada, cada día después de llegar a casa. Posiblemente sea uno de los pregones más esperados después de que el año pasado tuviera que sustituir su cita con la Semana Santa de Zamora en Madrid por la cobertura informativa del programa especial de las elecciones en Andalucía. Hoy el periodista y director del Canal 24 horas, de RTVE, será el pregonero de la Pasión en la Casa de Zamora en Madrid, con un estilo muy directo que buscará, como periodista y por encima de todo, ser comprendido por el auditorio. Su pregón estará lleno de vivencias. Será un recorrido por su vida desde el Domingo de Ramos a la salida de la procesión de Resurrección desde su barrio de La Horta. Con sorpresa, ilusión, alegría y orgullo pero también con responsabilidad, Sergio Martín Herrera asume el reto seguro de que es imposible ser zamorano sin que la Semana Santa forme parte de tu vida.

¿Dar el pregón de la Semana Santa de Zamora en Madrid supone más presión que el trabajo en un canal de información continua?

Es una responsabilidad y me apetecía especialmente pero analizando los pregones de otros años te das cuenta de que es un género complicado. La presión del pregón de la Semana Santa es que tienes la certeza de que el auditorio sabe mucho más que tú de la Semana Santa que vas a pregonar. Desde esa perspectiva no podía atacar el pregón y lo voy a plantear como mi propia vivencia en la Semana Santa zamorana. Ahí sí que me encuentro cómodo porque voy a hablar de mí, de mi vida y de cómo la Semana Santa para un zamorano es el marco perfecto en el que se va desarrollando tu vida.

¿Cuál ha sido su vivencia en la Semana Santa de Zamora?

El ejercicio de haber escrito este pregón me ha exigido hacer un recorrido por mi memoria y me he dado cuenta de que todos los momentos importantes de mi vida en Zamora, de alguna manera, tienen un enganche con la Semana Santa. Cuando era pequeño, el Domingo de Ramos era el día en el que todos estrenábamos ropa en mi casa. Era parte de mi vida igual que el olor a almendras garrapiñadas en las calles o la primera vez que sales de madrugada la noche del Jueves al Viernes Santo, cuando es la procesión de las cinco de la mañana. Todo eso es lo que va cosiendo tu vida de recuerdos y para un zamorano es imposible desligarlo de la Semana Santa. Es imposible ser zamorano sin que la Semana Santa forme parte de tu vida.

Sin embargo, sin formar parte de ninguna cofradía...

Oficialmente no. He sido de esos que ha practicado la sanísima costumbre de salir en procesiones con trajes y medallones de amigos. He salido algún año en la procesión de las cinco de la mañana porque salían todos mis amigos. No he vivido desde dentro la Semana Santa, es decir saliendo y formando parte de cofradías, pero en Zamora no hay esa barrera invisible que sí detecto en otras ciudades entre quien sale y quien no sale. Todos, la ciudad entera, quienes salen en procesión y quienes esperan para verla, todos forman parte de la Semana Santa. Yo siempre la he vivido desde pequeño viendo todas las procesiones, no perdiéndome ninguna, buscando el mejor rincón, la mejor visión, el mejor sitio donde se escuchaba el Miserere y siempre tuve la sensación de formar parte de la Semana Santa.

¿Con qué momento de la Pasión de Zamora se quedaría?

Una de mis ilusiones es salir en una de las procesiones más bonitas de Zamora que es la de las Capas Pardas. La capa alistana me parece una belleza y estoy deseando tener una. Con respeto a todas las procesiones porque cada una tiene su magia, creo que el paseo de la procesión de las Capas Pardas por la orilla del Duero, con la luz tenue, con ese silencio, con el bombardino, el Miserere castellano, las matracas, realmente me parece de una belleza estética inigualable. Hay muchas procesiones muy bellas en España pero creo que particularmente esa procesión es inigualable.

¿Habrá sitio para la reivindicación en su pregón?

No creo que en un pregón de Semana Santa sea momento para ser reivindicativo pero sí recordaré, sin apuntar hacia ningún lado, que la Semana Santa de Zamora merece que todo el mundo en Zamora sepa que, además de una extraordinaria tradición, es una extraordinaria fuente de ingresos. El sector servicios lo dinamiza fundamentalmente el turismo interior durante el resto del año y la Semana Santa particularmente. Aunque solo sea por eso, tenemos la obligación de cuidarla. Además, quiero decirle a la mentalidad zamorana que nos valoremos a nosotros mismos en lo que tenemos de positivo y que pongamos en valor lo extraordinariamente bien que funciona Zamora en la Semana Santa porque creo que es un gran déficit en general de los castellanos, que no solemos valorar lo que hacemos bien.

¿Qué tiene pendiente de hacer la Semana Santa de Zamora y de Castilla y León de cara al exterior?

Creo que hay dos niveles de atención a lo que es la Semana Santa. Por un lado, están los entendidos que, evidentemente, reconocen las tallas de las procesiones de Castilla y León, la tradición y la cantidad de siglos que se lleva cuidando con mimo y con esmero desde la indumentaria a los pasos y la liturgia. Luego está el nivel turístico y hay mucha gente empeñada en hacer competir las semanas santas y por suerte, no competimos. Desde el punto de vista de la diversión y de una Semana Santa extrovertida y muy de puertas hacia fuera está la Semana Santa de Sevilla, que es un espectáculo, una alegría permanente y vivirla es maravilloso, pero desde el punto de vista estético creo que hay una grandísima belleza estética en las procesiones de Castilla y León en general y de Zamora en particular. También en las de Valladolid y hay algunos pueblos como Bercianos de Aliste en Zamora que es espectacular. Hablo de la belleza estética, de cómo el Románico y la piedra acompañan, del gusto extraordinario por mantener puras las tradiciones y eso hace que el silencio y el respeto se guarden al aspecto religioso pero también a la propia celebración que se produce en la calle.

¿Cómo se puede transmitir esto fuera?

Esto tiene una magia en Castilla y León que hasta que no estás presente en una de estas ciudades no lo acabas de comprender. Si no entienden cuando hablo de magia, yo diría que lo visiten. A la Semana Santa de Castilla y León nos cuesta más abrirnos al turismo que a la de Sevilla, por ejemplo, pero yo invitaría a todo el mundo que si no entiende a qué nos referimos cuando hablamos de magia, que vaya a ver las Capas Pardas o al Yacente cuando empieza el Miserere y en ese momento, estando ahí, lo entiendes.

La Junta Pro Semana Santa de Zamora y las cofradías quieren construir un nuevo Museo de Semana Santa, ¿cómo cree que debería ser ese Museo para mostrar al visitante la Pasión zamorana?

El Museo no puede ser un almacén que aparque pasos de Semana Santa, que es lo que es actualmente. Esto no tiene ningún sentido desde el punto de vista museístico porque no le cuentas ningún relato al viajero, que lo que ve en el Museo es una sucesión de pasos con poco espacio y no con un relato muy claro de lo que queremos contar. Lo que hace falta primero es una inversión económica y metros y espacio para hacer más grande el Museo. Y luego creo que hace falta una concepción museística de nuestra Semana Santa y eso tienen que hacerlo profesionales de la musealización. Tiene que haber un trabajo muy serio de quienes saben y pueden condensar, en poco espacio y probablemente con una visita no muy larga, el relato de nuestra Semana Santa. Eso no puede ser en ningún caso la sucesión de todos los pasos para que no falte ninguno y para que todas las cofradías o hermanos se sientan representados. Eso desde el punto de vista museístico no se sostiene porque hay grandes museos o pinacotecas que tienen muchos más cuadros guardados que expuestos. Es el trabajo que hace falta en el Museo. Primero, una inversión y luego, una reflexión profunda de qué queremos contarle al viajero.