La función de hace setenta años

Escenas taurinas de los años cuarenta, en Nava de la Asunción.
Escenas taurinas de los años cuarenta, en Nava de la Asunción. / El Norte
  • Nuestros abuelos también disfrutaban con intensidad de las fiestas de Nava de la Asunción, marcadas por la afición taurina

Echar un vistazo entre fotografías y papeles antiguos, a veces tiene sus sorpresas. Más si cabe cuando todos esos recuerdos son de las fiestas de tu pueblo, de los años cuarenta, y los guardaba un padre que ya no está como un auténtico tesoro porque fueron los años de su juventud, los años donde hasta su nombre apareció en los programas oficiales toreando en becerradas populares.

Este el caso de Gerardo García, fallecido ya hace unos años pero que siempre conservó su espíritu festivo, guardando los programas oficiales de las fiestas de Nava de mediados de los años cuarenta donde él aparecía con el apodo de 'Arruza II' y como 'primer espada' de una becerrada donde le acompañaban de banderilleros otros mozos como Julián Arribas (Infanzón), Néstor Campillo (Niño la Gloria) y Paulino Rodríguez (El Chato) . Han pasado en torno a setenta años y tanto esas fotografías como los programas de festejos vistos hoy en día nos trasladan a una época donde la Función de la Nava era la misma que ahora pero completamente distinta. O casi.

Repasando los programas oficiales de varios de esos años, se aprecia ya la importancia de la publicidad, con negocios y empresas hoy desaparecidos casi en su totalidad: el Bar Rosa, El sotanillo de Dativo, las tiendas de comestibles de Mariano Barbado y Miguel Moreno, las panadería La Ascensión, La Tropical y la Fama o la fábrica de gaseosas y seltz de Julián Segovia entre otros muchos.

En los programas se comprueba que la tradicional afición taurina de Nava es más que cierta, con la inclusión no sólo de becerradas y encierros, también corridas de novillos en el día grande de las fiestas, que por aquel entonces era el lunes, reservándose el domingo para las procesiones, ya que en el mismo día se trasladaba la imagen del Cristo de la Expiración desde la su ermita hasta la iglesia y por la tarde en sentido contrario.

La función de hace setenta años

La música era otra de las protagonistas de aquellos años cuarenta, con los «bailes públicos y de sociedad» en los diferentes salones. Hasta cuatro bailes llegó a tener La Nava en sus años de máximo apogeo: la sociedad de recreo Terpsicore, la Pista de baile Santa Maura luego convertida en el Frontón cinema y los salones de Rosalío y Sipinta donde también se proyectaban en varias sesiones, títulos míticos como 'Simbad el marino'. A todos estos salones acudían en los días de fiesta 'grandes orquestas' como la local orquesta Lupe «la de los grandes éxitos» y otras que venían de fuera, como la orquesta Azul o Iberia de Arévalo.

Ahora que más de uno pide que se vuelva a los originales cinco días festivos, en lugar de los casi diez actuales, habría que recordarle cómo ya en los programas de finales de la década de los cuarenta se alargaron los festejos hasta la duración que ahora conocemos. Sin demasiado presupuesto y actividades, la solución del entonces alcalde, Luis Martín, fue organizar el segundo fin de semana de las fiestas, una feria de ganados en el conocido paraje de Los Cañamares, «donde existen abrevaderos, disponiéndose de todas las comodidades necesarias para los concurrentes, a quienes se les darán todas las facilidades consiguientes para su bienestar».

Y por supuesto, aunque hayan pasado siete décadas, si algo se ha mantenido en el tiempo, son los tradicionales partidos de pelota a mano de La Nava donde eran célebres las disputas entre jugadores locales y de los pueblos de la comarca, con premios donados por el ayuntamiento y héroes locales que protagonizaron más de una coplilla, algunas de las cuales era habitual incluirlas en los programas: «Si te quieres divertir sin gastar apenas nada, vente a Nava de la Asunción a fiestas y novilladas; se derrocha la alegría, el buen humor y el dinero, saliendo de aquí encantados los que acuden forasteros…»