Óscar Puente: tensiones, mentiras y silencios cómplices

«Aparte de la elección de datos no homogéneos o directamente falsos para hacer sus comparaciones, lo que más llama la atención del discurso de Puente es su nula visión de lo que es Castilla y León»

José Antonio de Santiago-Juárez, vicepresidente de la Junta de Castilla y León. /A. MINGUEZA
José Antonio de Santiago-Juárez, vicepresidente de la Junta de Castilla y León. / A. MINGUEZA

La semana pasada el socialista Óscar Puente, alcalde de Valladolid, realizó unas polémicas declaraciones en una entrevista radiofónica en la que, entre otras cosas, afirmaba que «Castilla y León debería apostar más por Valladolid». Con ellas consiguió rápidamente activar el discurso victimista y tensionar nuestra Comunidad. Las reacciones y críticas, con mayor o menor intensidad, surgieron por doquier, llegando algún compañero de su propio partido a solicitar a Pedro Sánchez que le retirase, de manera inmediata, la portavocía de la Ejecutiva Federal.

En lugar de corregirse y aliviar estas tensiones, Puente se enrocó en su error y publicó, en este mismo medio, un artículo titulado El populismo localista en Castilla y León. En él, trataba de apoyar su desatinada visión de la Comunidad arremetiendo, fundamentalmente, contra el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), ubicado en León, y contra el Hospital de Burgos. Y lo hacía, en todos los casos, con datos incorrectos y argumentos falaces.

Es incorrecto y falaz atribuir al Hospital de Burgos un coste ocho veces mayor que al Río Hortega de Valladolid, ocultando que las cifras no son comparables entre uno y otro. El de Burgos fue objeto de una concesión administrativa de obra pública cuyo precio incluye no sólo la inversión en la obra y el equipamiento, sino también el mantenimiento del hospital hasta el año 2036, todas las actualizaciones tecnológicas que surjan hasta ese momento, todo el coste de 14 servicios no asistenciales hasta dicho ejercicio y la obligación de que la concesionaria entregue el hospital a la Administración en perfectas condiciones, dentro de 17 años. En el caso del Río Hortega, construido directamente por la Administración, el coste sólo incluye la obra y el equipamiento, nada más. Si nos atenemos al coste por metro cuadrado de la obra, para que la comparación sea homogénea, vemos que en ambos casos es plenamente equiparable (1.195 euros en el Hospital de Burgos, 1.263 en el Río Hortega de Valladolid).

Es mentira también que la SEMINCI sea la única institución cultural de Castilla y León entre las 50 primeras de España. En la fecha en que el alcalde hizo esta afirmación se conocían los datos de 2017, donde el MUSAC no sólo estaba, sino que era la primera referencia de Castilla y León, en el puesto 34. Más recientemente conocíamos los datos de 2018, y entre los 50 primeros de España siguen estando la SEMINCI y el MUSAC. Es más: en la versión regional de dicho ranking, como publicó El Norte de Castilla el domingo pasado, el MUSAC lidera la cultura regional, ocupando el primer puesto.

Es mentira la afirmación del alcalde de que el MUSAC, «para subsistir», tiene que contar con un presupuesto público de 5,5 millones de euros/año. Casi 3 millones de ese coste no son «para subsistir», sino para adquirir el inmueble, en unos pagos que finalizan este año (con lo que, a partir de 2020, su coste será muy inferior). En equivalencia real de presupuesto, el Patio Herreriano tiene un coste anual de 1,3 millones de euros y el MUSAC de 2,3 millones, pero, incluso hecha así, la comparación es odiosa, pues ambos museos son completamente distintos: el MUSAC es un museo autonómico con una magnífica colección de alcance regional y titularidad pública, mientras que el Patio Herreriano, gestionado por el Ayuntamiento de Valladolid, se basa en una colección —magnífica también— de titularidad privada, y no es un centro de referencia regional que tenga costes por la conservación de obras de toda la Comunidad, como sí es el caso del MUSAC.

La comparación de las visitas de uno y otro es, asimismo, falaz. Es cierto que los datos dicen que el MUSAC recibió en 2018 64.029 visitas y el Patio Herreriano 105.383, pero, una vez más, la comparación no es homogénea, pues favorecen al museo de Valladolid dos decisiones del Ayuntamiento: hacer que la entrada sea gratuita (mientras que el MUSAC, como el resto de centros de la Red Regional de Museos, cobra entrada) —lo que parece correcto—, y computar como visitas al Patio Herreriano las que reciben las salas municipales de exposiciones de La Pasión y Las Francesas —lo que ya es mucho más discutible. A título de ejemplo: antes de que se pusieran en marcha estas medidas, en 2016, el Patio Herreriano contó con menos de 36.000 visitas.

Aparte de la elección de datos no homogéneos o directamente falsos para hacer sus comparaciones, lo que más llama la atención del discurso de Puente es su nula visión de lo que es Castilla y León. Él quizás se lo ha perdido, pero el hecho de que muchas instituciones autonómicas, políticas y culturales, se hayan repartido por todo el territorio nunca se basó exclusivamente en la eficiencia económica, sino en el sentido de Comunidad. En sentimientos de igualdad. En ideas de vertebración. Sorprende que alguien al que, como portavoz nacional de su Partido, se le presupone alguna idea sobre España, carezca tan por completo de una idea de lo que Castilla y León es y significa, con toda su diversidad.

Aunque quizás es mucho presuponer, y de ahí el silencio cómplice de Puente con muchas actuaciones del Gobierno socialista de la Nación. Óscar Puente no ha tenido una sola palabra de censura para la ridícula partida presupuestaria que dedica el Proyecto de Presupuestos del presidente Sánchez a la Ciudad de la Justicia de Valladolid. No se ha puesto del lado de Valladolid y del conjunto de la Comunidad ante la inquietud y el daño objetivo que han generado en las empresas automovilísticas las declaraciones y proyectos de la Ministra para la Transición Ecológica. Y él, que no suele rehuir a la prensa sino todo lo contrario, evitó el miércoles pasado contestar a los periodistas cuando intentaron abordarle para que comentase la nefasta política del presidente Sánchez en relación con Cataluña, esa ocurrencia de quita y pon de un «relator» y el resto de las negociaciones con los independentistas que, con tanta claridad y destreza, explicó la Vicepresidenta del Gobierno de España.

Dice Puente que él «se ha quedado solo» defendiendo a Valladolid. No: más bien se ha quedado solo en sus silencios cómplices y en su defensa de la política territorial del presidente Sánchez, a pesar de todo el malestar que está generando. Él y unos pocos líderes socialistas se quedaron mudos, mientras que la mayoría de los varones y figuras destacadas del PSOE sí han sido muy críticos con esos planteamientos. Aunque, bien visto, es lógico el silencio del alcalde, que en la prensa local llegó a atribuirse la idea de la moción de censura (y, por tanto, de los compañeros de viaje).

En una situación como la actual, Puente debería demostrar coraje y aclarar a los ciudadanos de Valladolid qué opina de la política del Gobierno con relación a Cataluña. Qué piensa del permanente chantaje que recibe de partidos con dirigentes encarcelados por golpistas. Qué le parece la humillación a la que su líder está sometiendo a la familia socialista y a todos los españoles. Alguien como él, que se atreve a tensionar y a utilizar datos falaces, no debería tener miedo a abandonar su silencio.

 

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