La tormenta del lunes dejó solo 1,4 litros, 347 rayos y un reguero de daños

Una grúa retira la chapa mientras los operarios (al fondo) reparan la línea de media tensión./J. S.
Una grúa retira la chapa mientras los operarios (al fondo) reparan la línea de media tensión. / J. S.

Los operarios repusieron ayer los 180 metros de cables de media tensión cortados al volar un tejado en San Cristóbal

J. SANZ y MIGUEL GARCÍA MARBÁNValladolid

Las consecuencias de la tormenta que barrió la capital, y buena parte de la provincia, a media tarde del lunes aún eran visibles en la jornada de ayer en calles como Topacio, en el polígono de San Cristóbal, donde el viento arrancó de cuajo la cubierta metálica de una nave abandonada (situada al lado de la sede de Ambuibérica) y la chapa cortó dos cables de una torreta de media tensión. Los operarios de Elecnor trabajaban ayer en la compleja sustitución del cableado, dos tendidos de 180 metros lineales, suspendido a más de diez metros de altura y con grúas para tensar los cables. El apagón dejó sin luz a casi medio millar de empresas y 42 de ellas permanecieron sin suministro hasta las diez y media de la noche (el incidente se produjo 18:04 horas). Un camión con grúa retiró también por la mañana la enorme chapa metálica. «Es una operación complicada, aunque hemos podido realizarla garantizando el suministro», según confirmaron fuentes de Iberdrola.

La chapa caída de un tejado en Valdenebro de los Valles.
La chapa caída de un tejado en Valdenebro de los Valles. / M. G. M.

Por los aires en Valdenebro

La tormenta, eso sí, apenas dejó cuatro gotas en una capital aquejada por una pertinaz sequía -se recogieron tan solo 1,4 litros por metro cuadrado, los primeros de julio-, aunque sí vino acompañada de aparato eléctrico, con 357 rayos registrados en el conjunto de la provincia, y un vendaval que dejó un interminable reguero de daños en la capital (derribó árboles, chapas, carteles...) y en pueblos como Valdenebro de los Valles, al este de Medina de Rioseco, donde una enorme cubierta de chapa de un pajar salió despedida y fue a parar a sesenta metros de distancia encajada entre dos viviendas. Los Bomberos tardaron más de tres horas en cortar y retirar las chapas (hasta las 22:30 horas). Los vecinos de las casas afectadas, en las que se produjeron algunos daños en las cubiertas y los canalones, salieron ilesos.

El viento, de vuelta a la capital, donde llegó a superar los cincuenta kilómetros por hora, también levantó parte de la cubierta de uno de los bloques recién rehabilitados del poblado de Fasa (el del número 87 de Arco de Ladrillo) y arrancó la mitad del enorme cartel de la torreta de Bricomart (también en San Cristóbal), aún sin reparar, que perdió el 'art'.

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