El perro 'Cachas' de Valladolid tendrá una custodia compartida semestral con cada dueño a 700 kilómetros

Perro de la raza West Highland Terrier, a la que pertenece 'Cachas'. /HENAR SASTRE
Perro de la raza West Highland Terrier, a la que pertenece 'Cachas'. / HENAR SASTRE

El juez cierra con su sentencia la disputa sobre la posesión del animal tras la separación de la pareja

Jorge Moreno
JORGE MORENOVALLADOLID

El perro 'Cachas', de la raza West Highland Terrier, cuya custodia única se ha disputado una pareja de Valladolid tras su separación sentimental, pasará a disfrutar de un régimen de estancia semestral con cada uno de los dueños a partir de septiembre de este año, tras dictaminarlo el magistrado de Primera Instancia número 9 en una sentencia.

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Hasta ahora, el can tenía que cambiar de domicilio en Valladolid cada 15 días, pero el traslado del dueño a vivir a Alicante con su nueva pareja el próximo mes de julio, motivó la presentación de una demanda civil en la que cada uno de los propietarios de 'Cachas' solicitaba la custodia única con el fin de garantizar la estabilidad emocional del perro.

Se ofrecían con ello a compensar económicamente al otro propietario, pero ninguno lo aceptó. Silvia llegó a ofrecer a su excompañero 500 euros.

Precisamente, el estado emocional del can ha sido uno de los argumentos esgrimidos ahora en la nueva sentencia que ha dictado el juez Luis Carlos Tejedor, que sostiene que el animal de compañía no puede ser considerado como un bien mueble o semoviente, sino un ser dotado sensibilidad al que debe de aplicarse un régimen jurídico diferente al regulado por el actual Código Civil.

En el fallo, de 27 de mayo notificado hoy a las partes, el magistrado otorga a ambos propietarios un derecho de posesión y disfrute compartido de 'Cachas', que se ejercerá por periodos alternativos de seis meses cada año, y a partir del 1 de septiembre próximo.

El animal estará con Carlos, el dueño, desde esa fecha y hasta el 2 de marzo de 2020, y a partir de entonces será su anterior pareja, Silvia, la que se hará cargo de su posesión y custodia.

Estos periodos semestrales se fijan, según la sentencia, teniendo en cuenta el bienestar del perro, y su adaptación a la nueva residencia donde irá, en este caso a 700 kilómetros de Valladolid.

El magistrado establece la posibilidad, si lo desean los propietarios, de poder disfrutar del animal si se trasladan a donde resida su expareja, al menos un fin de semana al mes (desde el viernes por la tarde hasta el domingo a última hora), así como el derecho a comunicarse con el perro, que deberá de avisarse al otro copropietario.

El juez ha tenido en cuenta la estabilidad emocional del animal.
El juez ha tenido en cuenta la estabilidad emocional del animal. / H. S.

Las entregas se realizarán por cada uno de los dueños en la residencia donde estén, o en otro punto que fijen las partes. Finalmente, se establece que los gastos de atención sanitaria, veterinario, vacunas y otros extraordinarios serán abonados al 50% entre los dos propietarios. Eso sí, deberán de demostrarlos documentalmente.

Durante su estancia en cada uno de los domicilios, (en Valladolid o Alicante), los gastos de comida y peluquería serán asumidos por cada dueño durante el tiempo en el que 'Cachas' esté con él. Es esta una circunstancia equiparable a la que se aplica en la jurisdicción de Familia cuando se producen separaciones con hijos comunes.

¿Y qué pasa durante los 33 días que restan para comenzar a aplicar el nuevo régimen?

El juez tampoco se olvida de ello, y señala en su sentencia que se mantendrá la alternancia quincenal.

El magistrado Tejedor no impone las costas para ninguno de los miembros de la expareja litigantes, al tiempo que les recuerda, al igual que lo hizo durante la celebración del juicio el pasado 23 de mayo, donde no hubo acuerdo entre las partes, que su fallo es firme y no cabe recurso ante la Audiencia Provincial de Valladolid al considerarse un juicio de menor cuantía (377 euros es lo que costó el perro cuando se compró en el año 2015).

Reacciones

«Nos hubiera gustado menos plazo temporal de estancia, pero nos parece que es una resolución judicial razonable, porque la custodia del perro debe ser compartida por ambos dueños», ha señalado Lola García, del despacho sevillano Baluarte Abogados, que ha llevado la demanda de la dueña.

Por su parte, Antonio Berdugo, letrado de Carlos, calificó de «salomónica» la decisión judicial.

«No se ha aplicado el interés del bienestar del perro. Si se compara al animal con un niño, hay que recordar que Salomón no partió al pequeño cuando las dos partes lo reclamaban. El traslado en una distancia de 700 kilómetros desde Alicante perjudicará a 'Cachas', puesto que cuando el animal se acostumbra a estar en una casa se le vuelve a mandar otra vez a Valladolid, o la inversa. El perro se volverá loco«, apostilló el abogado.

El juez no ha tenido en cuenta la declaración de la actual pareja de Carlos, que insinuó en la vista oral que 'Cachas' regresaba triste y con ansiedad cuando volvía del domicilio de Silvia cada 15 días, lo que podría interpretarse como un posible maltrato en su estancia. La pareja mantuvo una convivencia desde octubre de 2012 hasta febrero de 2017.

En esa fecha, Carlos abandonó el domicilio aunque siguió compartiendo el disfrute de 'Cachas' y pagando los gastos hasta septiembre de 2018, que es cuando el demandado alegó que el perro «era suyo» al figurar su nombre como titular de la documentación del Registro de Animales de la Junta de Castilla y León.

El juez recuerda, no obstante en este sentido, que el Registro del Sistema de Identificación de Animales de compañía de Castilla y León (Siacyl) solo admite «una única persona, dado que es un hecho conocido que no se admite reflejar una cotitularidad«.

En este caso, para la Administración regional, Carlos era el único dueño de 'Cachas', algo que el magistrado descarta tras aportar Silvia fotografías, y los cargos de los gastos de vacunas y peluquería que demostrarían que el animal era de la pareja.