La Once iniciará en septiembre la construcción de su nueva sede territorial en Valladolid

Sede de la ONCE en la calle Muro de Valladolid./GOOGLE
Sede de la ONCE en la calle Muro de Valladolid. / GOOGLE

Este proyecto, que se ubicará en una parcela detrás de la Casa de la India, cuenta con una inversión de cuatro millones

El Norte
EL NORTEValladolid

La Organización Nacional de Ciegos Españoles (Once) tiene previsto iniciar en septiembre la construcción de su nueva sede territorial en Valladolid, que irá ubicada en una parcela detrás de la Casa de la India, con una inversión que rondará los cuatro millones de euros. De esta manera, la entidad hará efectiva la permuta firmada en 2008 con el Ayuntamiento de la capital por la que el Consistorio se hacía con los locales que ahora ocupa la Once en el Pasaje de la Marquesina y la organización se convertía en la propietaria de una parcela de 9.000 metros, situada en el número 16 del Paseo Arco de Ladrillo. Es un espacio que hoy ocupa el aparcamiento disuasorio entre la Casa de la India y el polideportivo Gregorio Fernández.

En estos momentos, la dirección regional de la Once está a la espera de que el estudio de arquitectura concluya el proyecto definitivo para posteriormente solicitar las licencias oportunas en el Ayuntamiento de Valladolid e iniciar los trabajos. Una vez que concluyan las obras del edificio que se prolongarán durante dos años, la nueva sede acogerá a los 68 empleados de la Once en Valladolid que, en la actualidad, están repartidos entre el inmueble de la calle Muro donde está el personal de Administración, Recursos Humanos y Económicos y Juego y los locales de La Marquesina, donde se ubican las prestaciones y los servicios sociales. De esta manera, el nuevo edificio permitirá reubicar todas sus instalaciones de Valladolid al sumar 4.000 metros cuadrados, que es una superficie superior a la suma de esos dos inmuebles.

El delegado territorial de la Once en Castilla y León, Ismael Pérez, declaró a la Agencia Ical que el proyecto contempla que la sede de la Once esté alineada con la Casa de la India para generar una pequeña plaza en el entorno. Ismael Pérez apuntó que la idea será ocupar una parte de las actuales plazas de aparcamiento en superficie ya que solo se hará uso de la mitad de la parcela de 9.000 metros. «El resto será de uso público para que la gente pueda seguir el camino que discurre entre el túnel bajo el Arco de Ladrillo y la calle Gabilondo», manifestó, segú informa Ical.

Pérez recordó que cuando los responsables de la Once firmaron esa permuta con el Ayuntamiento eran conscientes que no era el mejor momento para acometer la construcción de una sede territorial, que implicaba una importante inversión. De ahí, la decisión de que el documento recogiera un plazo muy amplio para hacer efectivo el canje. No en vano, explicó que el objetivo de la entidad es afrontar el coste de las obras con la venta del edificio de la calle Muro, que tiene todos los usos urbanísticos porque lo que un hipotético comprador podría destinar el inmueble a oficinas, viviendas o incluso un establecimiento comercial. En el caso de los locales del Pasaje de la Marquesina, el anterior alcalde de Valladolid, Francisco Javier León de la Riva, planteó esa ubicación para acoger la Comisaría de Policía del Distrito.

Sede más antigua de España

El delegado territorial de la Once en Castilla y León confirmó que la sede de Muro es la más antigua de España al datar de 1972, por lo que urge contar con unas instalaciones acordes al siglo XXI y que, entre otras, sean totalmente accesibles. Reconoció que la idea era estar «viviendo allí» desde hacía tiempo pero, al final, la crisis económica impidió destinar fondos a una infraestructura. Y es entonces cuando habla de que la prioridad de la Once son las personas. «Ahora, tras tres años consecutivos con un incremento de las ventas de los juegos de la Once, es posible», apuntó.

Ismael Pérez aseguró que la Once vio venir, con antelación, la crisis de 2008 porque la organización dispone de «20.000 termómetros, tantos como vendedores» lo que da una idea de la situación de la calle. No en vano, la entidad vende un producto que no es de primera necesidad. Ante este panorama, la Once optó por apartar las inversiones en infraestructuras y «sobrevivir» como entidad social. Se marcó como objetivos no perder empleos y prestar los mismos servicios a las personas ciegas, priorizando la atención a la gente con menos recursos lo que obligó a incrementar las ayudas asistenciales. Para lograrlo, se acordó una bajada de los sueldos, hasta el 12 por ciento, a todo el personal con una carga de representación y gestión. El resto de la plantilla tuvo una congelación del salario durante los peores años de la crisis y, ahora, aumentan las retribuciones.

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