Muere Tomás Rodríguez Bolaños, primer alcalde de la democracia en Valladolid

Tomás Rodríguez Bolaños, en una imagen reciente./Ramón Gómez
Tomás Rodríguez Bolaños, en una imagen reciente. / Ramón Gómez

El político socialista, quien lideró la transformación de Valladolid entre 1979 y 1995, falleció al sufrir un infarto durante una excursión en Vizcaya

V. Vela/ J. Sanz
V. VELA/ J. SANZValladolid

Las banderas ondean a media asta en el balcón de la Casa Consistorial como muestra de luto en recuerdo de Tomás Rodríguez Bolaños. El primer alcalde de la democracia de Valladolid (en el cargo entre 1979 y 1995), falleció a los 74 años después de sufrir un infarto cuando subía las empinadas escaleras del peñón de San Juan de Gaztelugatxe, un enclave turístico de Vizcaya al que había acudido junto a su esposa Irene y dos parejas de amigos para pasar el puente de Todos los Santos en una casa rural. Valladolid despide al socialista que modernizó la ciudad, que extendió los servicios a los barrios (parques, centros cívicos y bibliotecas), que creó una red de transporte público (1982) e inició las peatonalizaciones. Valladolid dice adiós al alcalde que durante 16 años lideró la ciudad (con apoyo de un concejal del Partido Comunista en 1979, con dos mayorías absolutas en 1983 y 1987, con un pacto con IU en su último mandato). Tomás Rodríguez Bolaños (Valladolid, 1944), casado y con tres hijos, falleció hoy sobre las 15:00 horas. Los servicios de emergencia del País Vasco recibieron a esa hora una llamada que alertaba de que un hombre se había desmayado en las escaleras que llevan a la ermita de San Juan de Gaztelugatxe.

Un helicóptero de la Ertzaintza se desplazó hasta el lugar y los agentes intentaron reanimarlo a la espera de las asistencias sanitarias, desplazadas en otro helicóptero del Servicio Vasco de Salud. Cuando llegaron, los médicos solo pudieron certificar el fallecimiento del exalcalde de Valladolid, una figura destacada en el PSOE, ya que también fue diputado en el Congreso (1993-2004), senador (2004-2008), antes procurador en las Cortes de Castilla y León (1983-1987) y también presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (de 1985 a 1991).

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Rodríguez Bolaños inició su vida política en 1975, cuando, después de su paso por Fasa Renault (donde trabajó como técnico de laboratorio), se afilió a un PSOE «en el que estaba todo por hacer», como aseguró año después. Concurrió a las primeras elecciones democráticas (a Cortes en 1977) en el número tres de una lista encabezada por Gregorio Peces Barba. «Pensábamos que en Valladolid había una posición en favor de la izquierda, pero no conocíamos muy bien cuál era la realidad», recordaba en una entrevista en 2001. El resultado fue una holgada mayoría que situó su nombre en el escaparate, en la rampa de salida para optar a una Alcaldía que consiguió, con amplio respaldo popular, en 1979. Siempre dijo Rodríguez Bolaños que en sus primeros años como alcalde tuvo que enfrentarse a dos grandes retos.

Banderas a media asta en el Ayuntamiento de Valladolid.
Banderas a media asta en el Ayuntamiento de Valladolid.

«El primero era modificar el talante de la ciudad, demostrar a la gente que el PSOE era tolerante, plural, que podía gobernar». Una de sus primeras decisiones (cuarenta días después de la cita con las urnas) fue restituir los nombres de las calles que se cambiaron en 1936. El segundo desafío fue «ordenar urbanísticamente la ciudad». «Valladolid venía de una época en la que se había maltratado su patrimonio. Habíamos sufrido una de las mayores destrucciones urbanísticas de España y por eso era necesario un nuevo plan de ordenación urbana [de 1984] que protegiera, de forma especial, el casco histórico», recordaba Rodríguez Bolaños en un encuentro celebrado el año pasado en la Confederación Vallisoletana de Empresarios (CVE).

«Ser alcalde de mi ciudad ha supuesto lo más importante de mi vida», dijo en 2001

Impulsó la rehabilitación del centro, acometió las primeras peatonalizaciones (Cadenas de San Gregorio y Santiago en 1982), implantó la ORA (1984), abrió la mirada urbanística de la ciudad con nuevos barrios hacia el oeste (Parquesol) y el sur (Covaresa). «Había que dejar de ser una ciudad provinciana», se propuso Rodríguez Bolaños, quien descentralizó la acción política «para integrar la periferia», con inversiones en los barrios, como el Teatro Canterac (en 1984) y el primer comedor escolar de la ciudad, en La Rondilla y Barrio España (1985). «Los barrios habían salido de la dictadura como almacenes de viviendas. No había nada más que casas. Ni parques, ni dotaciones, ni escuelas, ni polideportivos». «En los barrios periféricos hay que actuar sin demora», dijo el 4 de abril de 1979, un día después de las elecciones.

«Ser alcalde de Valladolid ha supuesto lo más importante de mi vida», aseguró Rodríguez Bolaños, quien siempre se definió como un vallisoletano de a pie:«Soy un hombre de la calle, urbano, al que le gusta ir de vinos, pasear por la ciudad con tranquilidad, relajo y sosiego».

Toda la sociedad vallisoletana se vuelca en expresar sus condolencias y reconocimiento

La incredulidad y el asombro fueron las primeras reacciones de los vallisoletanos a medida que fueron conociendo la pérdida del que fuera alcalde de la ciudad durante dieciséis años, Tomás Rodríguez Bolaños, y enseguida comenzaron a sucederse las muestras de condolencias a través de las redes sociales desde todos los ámbitos de la sociedad. Clubes deportivos, las cofradías de la ciudad -fue un «gran impulsor de la Semana Santa», destacó el obispo Luis Argüello- empresarios, instituciones y particulares quisieron dejar su mensaje de cariño hacia una figura que muchos consideran «clave» para la modernización del Valladolid heredado del franquismo.

Las condolencias no entendieron de colores políticos y todas las formaciones, desde el Partido Popular hasta Valladolid Toma la Palabra o Sí Se Puede, mostraron su pésame a la familia más cercana y a la más amplia socialista. Desde el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, hasta el secretario autonómico del Partido Popular, Alfonso Fernández Mañueco.

«Fue una persona clave en la historia del club», destacó el Real Valladolid. «Siempre recodaremos que en su mandato se fundó Auvasa», apuntaron desde la entidad. «Siempre recordaré su exquisita amabilidad», afirmó la rectora de la Universidad Miguel de Cervantes, Imelda Rodríguez. Ellos y decenas de personas lamentaron su pérdida.

El Ayuntamiento ha convocado para mañana sábado una Junta de Portavoces que acordará los honores que la ciudad rendirá al primer alcalde de la democracia después de la dictadura. La familia tramita el traslado del cuerpo desde Vizcaya hasta Valladolid. La despedida de Tomás Rodríguez Bolaños será el domingo, a las 17:30 horas, en el crematorio de Las Contiendas, donde estará instalada la capilla ardiente (en la sala 6 del tanatorio).

Arriba, en el balcón del Ayuntamiento durante las primeras fiestas que pasó como alcalde. Abajo a la derecha pronunciado el pregón de fiestas en 2001 y a la derecha en el sillón del pleno del Ayuntamiento. / El Norte
 

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