«El miércoles a mediodía Mari ya no abrió la puerta y nos extrañó»

Agentes de Policía y vecinos el pasado jueves junto al portal número 9 de la Circular, donde apareció el cuerpo de la víctima. /G. V.
Agentes de Policía y vecinos el pasado jueves junto al portal número 9 de la Circular, donde apareció el cuerpo de la víctima. / G. V.

María Aguña, la mujer que murió amordazada en su piso de la Plaza Circular, será enterrada este sábado en su municipio natal, en Labajos (Segovia)

L. S.

Hay algo que a los vecinos de la Plaza Circular no les cuadra en la muerte de María Aguña, la mujer que el pasado jueves apareció muerta en su vivienda, amordazada y presuntamente víctima de un robo –la casa estaba muy desordenada–. Mari, como la conocían en el barrio, de 73 años, «nunca abría la puerta a desconocidos» y su vivienda, situada en el primer piso del número 9, «tenía alarma y una reja en la puerta de la cocina que comunicaba con la galería». «O les conocía o la engañaron para que abriera las puertas», coincidían ayer quienes conocían a una mujer que definían como «grandísima persona y muy de su casa».

La investigación policial está en marcha desde que el cadáver de esta mujer apareciera a las 16:00 horas del jueves. Un día antes, uno de sus vecinos acudió a su vivienda para acercarle parte de la compra que ella no podía subir «porque estaba fastidiada de las rodillas». Pero llamó a la vivienda. Hizo sonar el timbre por una segunda vez. Y Mari no contestó. «Eso nos extrañó, porque normalmente le decíamos que éramos nosotros y abría, no sabemos si ya le habría pasado algo».

Todas las hipótesis están desde ese momento abiertas. ¿Qué buscaba el autor o autores del robo? ¿Sabían que vivía sola y accedieron a su vivienda en un robo aleatorio o lo hicieron para ajustar alguna cuenta económica pendiente con algún familiar? La delegada del Gobierno, Virginia Barcones, pidió ayer que se dé «margen» al Cuerpo Nacional de Policía para que esclarezca el suceso. Máxime cuando en los antecedentes del caso existe ya un robo previo y con similar modus operandi hace cuatro años en la vivienda de María Aguña. «Ella siempre contaba que entraron dos, pero que consiguió morder a uno en la mano y hacerle sangre, y que entonces huyeron», relataban ayer sus vecinos.

María Aguña, Mari, natural de Labajos (Segovia) salía de casa lo justo para hacer alguna compra y dar un pequeño paseo. En la iglesia Corazón de María, justo debajo de su casa, aparece su nombre en el censo de la parroquia. La terraza de su cocina, abierta, se asoma al patio de la casa parroquial, que estos días ha estado en obras. Aquí, dice Sindo Martín, el párroco, ha habido trabajadores a todas horas, por lo que ve difícil que el autor o autores accedieran por la parte trasera sin que les vieran.

Los médicos forenses practicaron ayer por la mañana la autopsia a la víctima para determinar la causa de la muerte, pues al margen de estar amordazada no presentaba en principio más signos de violencia. Hoy a las 13:00 horas se celebrará el funeral en la iglesia segoviana de Labajos, localidad donde acto seguido tendrá lugar el entierro.

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