149 usuarios de Asprona residen en pisos compartidos y supervisados para culminar su proceso de integración

María Ángeles enseña uno de los pisos./
María Ángeles enseña uno de los pisos.

En función de sus necesidades, la entidad ofrece diferentes tipos de viviendas

EL NORTEvalladolid

Lidia le encanta leer y por ello cada noche antes de dormir disfruta uno de sus libros de historia o de anatomía, de los que tiene hechos incluso resúmenes a mano. Mari, en cambio, prefiere entretenerse haciendo pulseras con abalorios. A Tinín le gustan más las series de televisión y los lunes y los martes no pierde ojo de unas tramas que están «al rojo vivo», tal y como explica. A Borja le gusta mucho más ver Bob Esponja y Dora la Exploradora.

Cada uno tiene sus aficiones, pero todos saben de las de los demás. Es lo que implica la convivencia. Lidia, Mari, Tinín y Borja son cuatro de los miembros de una comunidad de 21 vecinos que vive en Blues, Primavera, Peques y Pasodoble, cuatro viviendas integradas en el Centro Educativo y Asistencial que Asprona tiene en el Paseo del Obregón.

Y es que la entidad no solo ofrece atención a las personas con discapacidad a través de sus Centros de Día, de los talleres que en ellos se llevan a cabo o de las excursiones que organiza (tan solo tres ejemplos de todos los aspectos que trabaja), también cuenta con residencias y con viviendas que permiten atender a 149 usuarios en la provincia, 87 en viviendas y 92 en residencias.

En función de las necesidades de los que serán sus habitantes, Asprona ofrece diferentes tipos de vivienda. Las hay como es el caso de las del Paseo del Obregón que se encuentran dentro de un Centro de la Fundación, pero también están las comunitarias, que se integran en una comunidad de vecinos normalizada. Y dentro de estas, dependiendo de nuevo del apoyo que sea necesario, se pueden encontrar las tuteladas, las semituteladas y las independientes, las últimas tan solo «con apoyos intermitentes para las personas más autónomas», como explica Jennifer Carballo, coordinadora de servicios residenciales de Valladolid.

Reparto de tareas

Las necesidades de los habitantes del centro del Obregón les llevan a contar con un apoyo extenso generalizado, pero que este dato no lleve a error. Ellos son los encargados de realizar las tareas del hogar, excepto cocinar (la comida llega por parte de un servicio de catering). Las demás labores son cosa suya y se organizan por un sistema de rotación. Así, si por ejemplo Santi y Tinín sacan la ropa de la lavadora, Alfredo y Borja se encargan de poner la mesa.

Para aquellas situaciones que requieran de una ayuda, los 21 habitantes de las viviendas del Centro del Obregón cuentan con la presencia de profesionales de la entidad. Un total de 16 cuidadores se turnan para estar en las viviendas las 24 horas. Desde que se levantan tienen a su disposición a los cuidadores que con tanto cariño les tratan. Y, si es necesario, les echan una mano a la hora de preparar, por ejemplo, el desayuno. «Cacao con galletas», en el caso de Mari, porque «eso y los pasteles» es lo que más le gusta.

Gran parte de esa capacidad de adaptación se debe al hecho de que las viviendas están adaptadas, cuentan con pasillos amplios, así como con baños y grúas que facilitan las labores de higiene. Entre semana todos los vecinos acuden al Centro Ocupacional Dos Pinos, que la entidad tiene en el Camino Viejo de Simancas, para llevar a cabo sus talleres en los que aprenden, por ejemplo, a coser tarjetas de cumpleaños como es el caso de la clase en la que se encuentra ahora Lidia. Sin embargo, los fines de semana y los festivos disponen de mucho más tiempo, pues no tienen talleres. En estos días, tal y como sucede en cualquier hogar, los ratos de ocio no se basan solo en estar en el salón para ver qué ponen en la tele o usar el ordenador, algo que domina Angelines.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos